Hacer estudios de cuarto nivel

Una vez que emprendemos nuestros estudios universitarios sabemos que el reto que tenemos al frente es más complejo del que sospechábamos: ya conocemos la carrera y su currículo académico a fondo y adivinamos que no son pocas las razones para pensar que el cambio en nuestra manera de comprender el mundo será tan extensa e intensa como el tiempo que puede tomarnos realizarlo. Y salimos de nuestras carreras suponiendo que no haremos estudios de otros niveles. Pero luego la pasión nos lleva a querer seguir avanzando y es entonces cuando llegamos a los estudios de cuarto nivel: esos estudios de posgrado que llegan con una gratificación profesional de todas las formas.

La necesidad y el momento

Pese a que las ganas nos ganen, no siempre es un buen momento para hacer estudios de cuarto nivel: algo más hace falta que sintamos que es necesario que los realicemos para nuestro desempeño tanto profesional como humano y que el momento sea el adecuado.

Esto se debe a que no pocos de los que emprenden la aventura de hacer estudios de cuarto nivel comprenden la dificultad que ellos traen: son estudios que ameritan mucho más tiempo de lectura y preparación que los estudios de pregrado, donde cierto ocio era perdonado e incluso bienvenido. Y si no hay apremios que nos estimulen, se nos van a hacer muy cuesta arriba.

El tiempo, el primer enemigo

El tiempo es el primer enemigo en este tipo de estudios. Y es sencillo averiguar por qué: mientras que en pregrado teníamos mucho tiempo de sobra para cursar nuestras materias, en los posgrados el tiempo que poseemos está contado. Se lo debemos a otras responsabilidades: laborales, de familia, de pareja, etc. Pero no todo en la vida puede ser como si consiguiéramos buenas ofertas cruceros.

Así que lo primero que habremos de lamentar es lo apresurado de nuestra marcha por un posgrado. Pero no nos lamentemos: el posgrado será como un respiro a nuestras responsabilidades pese a ser otra responsabilidad, simplemente porque es parte de nuestra pasión. De lo que somos.

La maravilla de los estudios de cuarto nivel

De las principales maravillas que podemos vivir con los estudios de cuarto nivel, una de las principales es que estaremos haciendo algo que, muy posiblemente por primera vez en nuestra vida sea una decisión plena y absolutamente nuestra.

Y con todo el gusto que conlleva una responsabilidad así, no hay nada de malo en que intentemos inclinarnos por nuestros gustos superiores. A eso se debe que persistamos en nuestro oficio.