Tener calma en tiempos de crisis

Existen momentos en los que nuestra razón parece estar alejada de nuestra vida y no encontramos ningún momento sincero para saber cuán próximos estamos o no para que la calma vuelva a apoderarse de nuestro día a día. No es sencillo saberlo, pero lo cierto es que existen algunas formas de saber cómo podemos comportarnos para que la calma sea antes un hábito que un estado en el que deseamos estar. Puede que los buenos deseos no sean suficientes para tener calma en tiempos de crisis.

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Para muchos de nosotros, la calma es uno de los estados más usuales y del cual no desearíamos salir nunca. Por eso, cuando nos encontramos fuera de nuestras casillas, y perdemos la calma, sabemos que estamos lejos de eso que realmente somos.

Tratemos, por eso, de comprender que hagamos lo que hagamos ese también será un estado que tendremos que aparecerá con algo de recurrencia en nuestras vidas. Será un estado que podrá desestabilizarnos, pero que lo hará con menos contundencia si lo incorporamos a nuestra naturaleza. Pensemos que la calma vendrá como el mar que esperamos que nos acompañe al tomar ofertas de cruceros.

No estamos solos

Y eso pasa también por empezar a ser conscientes de que a veces para volver a la calma no es suficiente contar con nosotros mismos. Hace falta alguna compañía para que entre los dos volvamos a empujar esa piedra que llevamos en el pecho y que pretende adueñarse de nuestro ánimo.

Así que si sentimos que la calma perdida no va a enderezarse jamás, tan sólo tratemos de recordar que el auxilio siempre está al alcance de la mano y que no son pocas las personas que pueden estar junto a nosotros si bien no para quitarnos el dolor, sí para acompañarlo. Y ya eso es mucho en esas situaciones.

Importancias de tener calma

Pero si existe algo que puede volver importante tener calma en situaciones en las que la angustia parece robarnos la respiración, esos deben ser nuestros intentos por lograr que nuestra vida esté exenta de preocupaciones. Parece imposible, pero podemos lograrlo.

Pero, ¿cómo? No existe un método claro, tan sólo algunas apuestas: esas que pueden hacernos sentir que la calma es un estado que se gana, que se pelea, y que no son pocos los cambios que nos exigirá a nuestra vida si deseamos conquistarla. Cambios que, lo sabemos, no siempre estarán al alcance, pero que nos hacen mejores personas al desearlo.