Él, Colombia y Latinoamérica

Autor(a) desconocido(a)

Vivir acá, en este lado, en el sur, en esta tierrita hermosa y llena de una naturaleza perfecta que no valoramos, que no cuidamos, que no abrazamos, en esta diversidad, tantos tonos, ritmos, voces, acentos, colores, corazones latiendo, mucho sabor y poca conciencia, poca memoria, o selectiva, muy selectiva, persistente sí, pero estancados al mismo tiempo. Es sentir esta tristeza y frustración por la desaparición de él, por la muerte sistemática de líderes, por el cuerpo hallado muerto de Santiago Maldonado, porque me duelen cada uno de ellos, sus vidas arrebatadas ¿con qué derecho?

No podemos alzar la voz, no podemos salir a las calles a gritar que estamos hartos de tantas injusticias, de tanta corrupción, que ese hambre de poder desmedido de unos pocos ha derramado mares de sangre y sigue sucediendo como si ese fuera el orden natural de la vida, que no perdonamos, que queremos venganza, más sangre, cómo me dueles país, cómo me dueles continente entero, mundo, me dueles mucho; y a esos pocos los convertimos en intocables, inmunes, mientras que el pueblo se hunde en la más profunda miseria, de todo tipo, nos van desgastando, nos van succionando, nos quieren débiles, más débiles, sin fuerzas, impotentes, sin criterio, me agota ver tanta maldad destruyendo centenares, miles y millones de seres humanos, a la madre tierra; está enfermo el mundo por nuestras decisiones egoístas e irresponsables. Sanemos estas emociones, soltemos, amemos, respetemos, ¡actuemos ya por favor!

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