Que sea mirándote

Que sea mirándote:

a los ojos,

o a los pies, me da lo mismo;

o a las palabras redondas que salen de tu boca;

o al revés, desde la perspectiva de las revueltas de tu piel;

o con el oblicuo caminar de tus sudores

en el rojo encendido

que arde en los límites de tus dedos…

Que sea mirándote,

aunque tenga que imaginarte;
 que sea mirándote, pero de cerca,

que te sienta romperme en las parcelas

donde el reñido tiempo se diluye

y la luz escapa a la ridícula

oclusión de las pasiones.

Que sea mirándote,

pero de cerca, casi desde dentro.


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