Nos hemos echado de menos

Hoy, justo hoy, nos hemos echado de menos,
 lo sé, lo he notado,
 todos, lo he visto
 en el agua de los charcos,
 paseando a ciegas
 de sures a hielos,
 y vuelto a los mares
 y al norte de las cabezas
 en las calles de lluvia.

Como de mañanas de casinos y bailes,
 y de cabezas gigantes
 he vuelto a verme en la punta
 misma de la torre oculta
 que aguijoneaba el cielo
 sobre la iglesia en obras,
 y vuelta a las habitaciones enanas,
 de siempre luz,
 de toda luz,
 un solo grifo
 una cocina amalgamada.

El baile en el último prado
 me ha venido caracoleando
 detrás, al final de la última piedra
 al acabarse las aguas,
 allí,
 en plena plaza de Santo Domingo
 hervidos como pollos
 en esa calle nuestra,
 bares que ni reconocemos,
 las sólidas manías por envenenarnos,
 hasta que el coche fuera
 como otra de esas barras
 y nuestra charla la noche
 última
 antes del partido que nunca ganamos.

Espaguetis al fondo
 y un piano,
 y lluvia de copos de nieve
 como caspas de diablo;
 bailes, bailes,
 música, música,
 miradas hasta dentro,
 hasta el alma,
 hasta las vidas que no tuvimos,
 y las montañas abajo, arriba,
 arena de playa,
 espuma de puentes y rías,
 asfalto encima,
 a la luz siempre reacio,
 y un cúmulo de furibundas
 pasiones recubiertas
 de bondad mal servida;
 la luna siempre ha mirado,
 reída de más,
 aprovechada,
 hecha de fondos marinos,
 siempre lista
 para contar lo que no está escrito.

Andando a casa,
 mil caminos de mil retuertos
 de ciudades frías y hervidas,
 y un mismo sino profético:
 Volverás. Volveréis. A mí,
 que solo busco otra boca,
 otro lado, otro pie,
 otros ojos y otras manos
 que me devuelvan, a mí.

¡Noche en tus mil demonios!
 De miles de espacios,
 el requiebro de juntaros,
 la gracia de devolveros
 sin mácula y crecidos
 a los brazos del día
 calmos como rutas,
 despiertos como vosotros.

Ya se atisba el final,
 años a,
 pero no llega,
 que no llega,
 que quema,
 pero no toca,
 solo avisa,
 ¿será ahora?

No lo sé,
 solo sé que nos hemos echado de menos,
 lo he notado,
 he visto vuestro reflejo
 en el agua de los charcos,
 surcando el mío,
 llamando a la noche,
 perdiendo la voz
 al verse venir la mañana.

Imagen por: nyton


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