“Es cierto que éramos niños en espera de nuestra muerte. Pero siempre estoy pensando en volver” la historia de una niña reclutada por las Farc que publica The New York Times.

El diario The New York Times acaba de publicar una de las tantas historias de guerra en Colombia. Trata sobre una niña indígena de 9 años que fue secuestrada y reclutada por las Farc-Ep.

A Former Girl Soldier in Colombia Finds ‘Life Is Hard’ as a Civilian” cuenta los recuerdos de una mujer combatiente de la guerrilla; sus experiencias en el entrenamiento militar; sus inicios en la vida sexual con uno de los comandantes; sucidios de compañeros y cómo fue entregada por su padre al ejército, por una moto.

La historia, no oculta la voz de la mujer excombatiente, tampoco el flajelo del reclutamiento forzado de niñas y niños en Colombia, ni las tensiones del proceso de reinserción de soldados guerrilleros a la vida civil.

“Hay veces pienso en volver a la guerrilla, porque esta vida es dura aquí” dice Mélida, quién ahora tiene 20 años y es la voz que le contó al periódico estaunidense como construyó minas antiperosnales y fusiló a jóvenes compañeros por intentar escaparse.

¿Acaso esto no les suena a ‘La guerra no tiene rostro de mujer’ el libro que convirtió a Svetlana Alexiévich, periodista bielorrusa en la escritora del momento?

Nicholas Casey, autor del artículo y jefe del área andina para el New Yor Times, escribió: “Ella ahora está atrapada entre dos mundos, dice, que no pertenece a ninguno de ellos. “Es cierto que éramos niños en espera de nuestra muerte. Pero siempre estoy pensando en volver”

Lo que narra Casey, es más que fragmentos de la memoria de los excombatientes de las Farc-ep. Es la voz de alerta de las víctimas. Visibilizar su relato, contribuye a repensar los actuales procesos de reintegración del Estado colombiano, con miras hacia el posconflicto.

Más de 3.500 menores de edad colombianos fueron reclutados por las FARC desde 1999, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Un informe de UNICEF, durante el conflicto armado de más de 50 años que hemos padecido los colombianos, de 7,6 millones de personas registradas como víctimas, 2,5 millones, es decir 1 de cada 3, son niños.

Los niños que viven en las zonas afectadas por la guerra en Colombia componen el 40 % de la población que no va la escuela entre los estudiantes de primaria y secundaria, indica el informe.

Fuente: Instituto Bienestar Familiar

Desde 1990, minas terrestres antipersonal, municiones sin detonar y artefactos explosivos han matado y herido a más de 11.000 personas, incluyendo más de 1.100 niños, datos de Unicef para Colombia. De acuerdo con el informe, este es el segundo mayor número de niños víctimas registrados en el mundo después de Afganistán. En los últimos tres años, las minas terrestres y las municiones sin estallar, mataron a 21 niños e hirieron otros 108.

Leer esta historia que publica The New Yor Times, así sea con ayuda de Google Traductor, es importante porque introduce lo que la mayoría de los medios en Colombia, censuran y no cubren sobre la guerra.

El testimonio de ésta mujer, es también un desafío vigente no solo para el Estado, sino para el conjunto de la sociedad colombiana que aunque dice estar conversando sobre la Paz, pareciera no permitir nuevas dinámicas de cambio de armas, por participación política, educación, trabajo, reconciliación y verdad.

Por su parte, las Farc-ep han negado el reclutamiento de niños. En Cuba, anunciaron la decisión de poner fin a la incorporación de menores de 18 años a sus filas.

La llegada de jóvenes a las FARC-EP, se ha producido por motivos de necesidad y desprotección social por parte del Estado. La mayoría son habitantes de zonas rurales y urbanas marginadas y desprovistas de las mínimas garantías sociales; en estos casos, nos hemos visto en la obligación de cumplir una función de protección y refugio a estos menores víctimas del conflicto social y armado.

En el comunico argumentan:

Recordamos que nuestro estatuto, en concordancia con el derecho internacional humanitario, siempre han contemplado la edad de 15 años como mínima para la vinculación a las FARC-EP, así como que, en febrero del año 2015, acordamos finalizar cualquier aceptación de menores de 17 años a nuestras filas.

Desde que las conversaciones de paz comenzaron, el número de niños desplazados bajó, llegando a 40.000 en 2015 -su nivel más bajo en 20 años, datos de Unicef.

Finalmente, el Comunicado de la Comisión Negociadora de la Guerrilla, señala:

En aras de avanzar lo más rápidamente posible hacia el fin del conflicto armado, hoy comunicamos al país nuestra decisión de poner fin a la incorporación de menores de 18 años a las FARC-EP.
Esta decisión debiera ser correspondida por el gobierno Colombiano con una verdadera política de Estado dirigida a proteger y garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes del conflicto social y armado, acabando con cualquier forma de marginación o exclusión social de menores y jóvenes en el territorio nacional. Nuestra aspiración es que, por fin, el Estado garantice la realización de todos los sueños de las niñas, niños y adolescentes en un ambiente de paz, para poder recoger las cosechas del bienestar.

¿Incoherencia de las Farc-ep?

Aunque han negado el reclutamiento de niños, Casey cuenta que durante una reciente visita a un campamento de las FARC por un equipo de periodistas del The New York Times, vieron a una media docena guerrilleros de 15 años de edad promedio y que les dijeron que habían sido reclutados en meses anteriores.

Falta verdad en el diálogo, en la negociación y los acuerdos. Nos falta más verdad en Colombia. El relato que Mélida le contó a The New York Times es un factor de una posible recaída en el conflicto armado por parte de exguerrilleros, que encuentran en la vida de reinsertados, limitaciones para el acceso a ingresos, educación y salud. La Paz sostenible y duradera está en juego.