My storytelling a la australiana

ESPACIOS

Hoy por fin nos mudamos. Digo por fin porque el proceso ha sido mucho más costoso de lo que nos imaginábamos. Me voy al principio.

Al poco de llegar a Australia, me alojé en casa de los padres de mi pareja, Aryo. Una casa en medio del bosque, que respira arte por los cuatro costados. Es una casa muy amplia que se compone de varios módulos.

El primero es la casa en sí, con la cocina, el comedor, baño, despensa y el cuarto de los padres de Aryo. A pesar de que esté atiborrada de cosas (marionetas, instrumentos, libros, vinilos, cds, utensilios varios, etc etc) al no haber prácticamente paredes en toda la casa y tener unos ventanales enormes donde se ve el bosque como un gran cuadro en movimiento, se integra la casa con el todo.

A unos cuantos metros de la casa principal está el cuarto donde vivimos Aryo y yo. Otro módulo de madera que únicamente tiene 2 cuartos y un baño. A las 2 semanas de estar allí, los padres de Aryo se fueron de viaje y comenzamos a compartir el espacio principal únicamente para los dos. De las primeras cosas que hicimos fue limpiar y ordenar, ya que el caos era demasiado perceptible y ahora sentíamos que la casa era nuestra responsabilidad. Me sorprendió que no me molestase en exceso la cantidad de cosas que había, debido a que estos últimos meses estoy trabajando activamente en reducir todo, desde lo material, pasando por las relaciones, hasta aquellas emociones que quiero dejar ir.

Llegué a la conclusión de que al no pertenecerme ni tener el poder para deshacerme de ellas, evité identificarme con ellas y simplemente pasaron a ser “cosas” que estaban a mi alrededor con las cuales de vez en cuando interactuaba.

Cuando volvieron los padres de Aryo, a pesar de que la relación con ellos es honesta, de respeto, agradecimiento y disfrute, comencé a notar cuánto necesitaba un espacio donde yo decidiese. Mi espacio.

Ahora veo clara la relación entre tiempo y espacio. Al no tener un espacio en concreto, era difícil decidir cuando quería interactuar y cuando no. Al final al compartir casa vives también de las decisiones de los demás y de los horarios preestablecidos, porque compartes tiempo y espacio con ellos.

Me parece algo sano cuando nace desde la creación y de la decisión conjunta, pero no era el caso, porque en ese espacio yo era la invitada.

A principios de febrero comenzamos la búsqueda de casa en Melbourne. Ha sido fatigoso sobretodo por el sistema que hay preestablecido.

El mercado de la vivienda está en manos de las inmobiliarias.

El proceso consiste en ver en internet la casa que te gusta, ilusionarte e ir a una de las inspecciones de las inmobiliarias. Normalmente hay una o 2 por semana y están marcadas de antemano. La casa permanece abierta durante 15min y puedes visitarla durante ese tiempo. Si te gusta, tienes que solicitarla través de un formulario donde te piden muchos datos, entre ellos tus ingresos o ahorros, y otros tantos datos de identificación.

Una vez que has realizado la solicitud, puedes tranquilamente comenzar con rezos y oraciones de todo tipo a ver si hay suerte y resultas ganadora.

El proceso, como podéis ver es totalmente impersonal, y eso hace que actitudes como la de no responder a las solicitudes (porque seguramente hayan encontrado un candidato con más puntos o más dólares en la cartera) y mantener al interesado (en mi caso yo) a expensas y en incertidumbre sea una práctica desarrollada por casi todas las inmobiliarias.

Este proceso, me ha hecho reflexionar sobre el hecho de la vivienda como derecho universal.

Y la conclusión ha sido: pura perplejidad ante lo sucedido.

Esto de formalizar y aceptar prácticas insanas en la sociedad me parece un gran retroceso.

Entiendo que se necesite cierta estructura y organización para el alquiler y ventas de las casas, pero de nuevo, el ser humano es un medio y no un fin para generar dinero. No es la finalidad ayudar a las personas a que encuentren su casa, su hogar, sino que al final acabamos compitiendo entre nosotros y un proceso hermoso como es el de crear tu nuevo hogar y espacio, se convierte en un seguimiento diario de nuevas publicaciones de las inmobiliarias. Me he hecho una experta en la búsqueda de casa.

De todas las solicitudes que hemos realizado, unas 10, nos han contestado a una únicamente. Y olvídate de negociar la temporalidad del contrato o si se puede o no taladrar las paredes. Aquí vas a mesa puesta.

A parte de todo este proceso, lo importante es que la casa en sí me va a permitir tener un espacio, mi espacio de desarrollo, de recogimiento conmigo misma, de trabajo y de retiro. El campo base donde comenzar a caminar.

(Continuará…)