Sobre la apropiación intelectual

A cuenta de un hilo de tuits que escribí ayer hirviendo y muy rápido me dice la Dra. Glass que estoy apropiándome de algo de Caitlin Moran. No soy consciente pero puede ser. Leí un libro suyo hace dos años.

Pero me ha dado que pensar. Me ha recordado cómo después de meses trabajando en una interfaz de búsqueda y filtrado, el técnico con el que formaba equipo vino un día y me dijo “tus filtros deben ser la leche, son iguales que los que ha sacado hoy LinkedIn, los has visto?”

Cualquiera pensaría que los había plagiado. No fue así y ambos lo sabíamos. No los plagié pero tampoco los inventé. Me pasé meses buscando entre los filtros que existían, viendo cuáles me parecían mejores y cómo mejorarlos o adaptarlos a las necesidades de mi proyecto.

La innovación nunca viene de la nada. La razón por la que el ser humano avanza más que otras especies es que tiene la capacidad de comunicar sus ideas a otros. Enriquecer a otros y enriquecerse de ellos.

La razón por la que la innovación se aceleró fue la capacidad de transmitir lo aprendido a las generaciones futuras. Dejarlo escrito.

Para mi una de las potencias de las redes sociales es que te permite, si quieres, acceder a conocimiento de calidad filtrado por gente que sabe más que tú de un tema y te ayuda a separar el grano de la paja. Te ahorra tiempo.

Mis ideas son y no son originales. Son la mezcla de mi experiencia vital, mi bagaje, mi contexto, mis reflexiones y mis fuentes. Las feministas y las no feministas. Todo lo que leo, proceso, uso como combustible para pensar.

Algunas cosas las descarto, otras las mastico, las trago y las incorporo a mi sistema. A veces recuerdo con precisión de dónde saqué la idea. Otras no.

Así que sí. Me apropio del conocimiento y la lucidez de otros. Intento aprender de sus errores sin tener que cometerlos yo, para tener tiempo de cometer otros errores y ahorrarle eso a alguien, si es posible.

Me apropio del conocimiento y las experiencias ajenas. Pero intento ser honesta. Hablo de los libros que leo y lo que me aportan, de las cosas que escucho, veo y vivo. De la gente que me influye. Atribuyo la fuente siempre que puedo y repito todo el rato que no habría llegado a ninguno de mis aciertos sola.

Ahora tengo que diseñar un cuadro de mando. No es el primero que hago en mi vida. Pero voy a intentar que sea el mejor que he hecho. El mejor que sé hacer hoy. Y para eso pienso apropiarme de ideas ajenas, pedir ayuda a los que me rodean y que saben otras cosas. Buscar y rebuscar en trabajos ajenos.

Lo que no voy a hacer es decir que me las he inventado yo. Pero mi cuadro de mando será mío y tendrá errores de los que trataré de aprender para el siguiente.

Así creo yo que funciona esto. Por eso defiendo las licencias Creative Commons, el trabajo en equipo y todos los demás mecanismos a mi alcance para no tener que reinventar la rueda y redescubrir el fuego cada día.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Beatriz’s story.