¿Se Aprovechan Tus Hijos De Tu Divorcio?

Cada vez es más común que las parejas decidan divorciarse cuando la relación no funciona, y es que el estigma que tenía el divorcio es algo que se ha quedado en el siglo XX. Atrás quedaron el quedarse con tu pareja por tus hijos, por motivos económicos, o simplemente por rechazo social e incluso familiar. Hoy en día ambos pueden disfrutar de una vida satisfactoria compaginando su trabajo y su vida como padres, pero ¿cómo lidian estos niños con el divorcio?.

Independientemente de la edad y de las circunstancias de la separación, los niños sufren consecuencias derivadas del divorcio. La rutina a la que están acostumbrados cambia. En la mayoría de los casos pasan la mitad del tiempo en una residencia y la otra mitad en otra, y en algunos casos se ven arrastrados a un cambio de ciudad, de colegio y de amistades, por lo que es normal que los niños no se tomen bien una separación en un principio, y hemos de entender esto y tenerlo en cuenta cuando empiecen las conductas disruptivas. El problema viene cuando los niños empiezan a ver los beneficios que pueden sacar de la ruptura y a usarlos para conseguir lo que quieren.

Recordemos que los niños son niños, y sus valores y su ética aún se están construyendo o perfeccionando, lo que significa dos cosas: que no son plenamente conscientes de su egoísmo; y que nosotros debemos seguir educándolos.

Un niño siempre va a buscar la manera de conseguir lo que quiere. Con toda seguridad has vivido alguna situación en la que tu hijo o hija quería algo y tú se lo has negado, y él o ella ha tenido una pataleta. Depende de cómo hayas manejado la situación, él o ella sabe qué esperar de esa situación si vuelve a repetirse, pero el divorcio plantea muchas nuevas situaciones en las que intentará salirse con la suya. La situación de malestar por la que está pasando le hará más egoísta en un intento de sentirse mejor, y usará las armas más poderosas que tienen los hijos: La Pena y La Culpa.

A continuación os pondré una situación muy común que pasa en los divorcios con tres formas de responder ante ella y me gustaría que eligiérais la que créeis que es la mejor, y luego yo os diré la que, en mi experiencia, mejores resultados da.

He puesto este ejemplo porque normalmente la madre es quien se queda en la residencia en la que se ha vivido hasta ahora al tener, normalmente, mayor porcentage de la custodia y para intentar que la rutina de los niños se vea lo menos alterada posible, por lo que es probable que el niño tenga amigos cerca de donde ha vivido siempre pero no en la nueva. Pero esta situación también se da a la inversa, y el “comprar algo material para llenar un vacío emocional” se da de muchas formas.

La primera opción no la recomiendo por varias razones. Este es uno de los primeros pasos que los niños dan para conseguir juguetes, tantean el terreno y usan la pena que te da esta situación para ver hasta dónde pueden llegar. Tú también te sientes vulnerable e insegura, y lo último que necesitas es una pelea con tu hijo/a. Sabes que lo está pasando mal, y que ellos no han tenido nada que ver en las razones por las que te has divorciado y aún así están viéndose afectados. Sin embargo, la manera en que manejes estas primeras situaciones determinarán el curso de la relación con tus hijos en el futuro, así que tienes que pensar muy detenidamente cómo quieres educarlos.

Sentir pena por tus hijos es natural en una situación así, pero eso no significa que por eso debamos saltarnos las normas que habíamos establecido anteriormente. Probablemente tengamos que adaptarlas un poco a cada nueva situación, pero una vez pusimos esas normas por una razón, y estar tristes no es una razón para dejar de educar a nuestros hijos de la manera que creemos es la correcta.

Comprar cosas materiales es la forma más común de llenar un vacío emocional y casi todos los padres pasan por ella en algún momento, pero hay que pensar en la finalidad de lo que compramos.

En este caso, nuestro hijo o hija nos pide un videojuego porque no tiene amigos. El videojuego no le va a conseguir nuevos amigos, de hecho es muy probable que lo que haga es aislarlo aún más. Además nos metemos en un terreno peligroso, le estamos comprando cosas para un tiempo en el que su padre tiene para disfrutar con ellos. Él quizás tiene actividades preparadas para hacer con ellos, o no está de acuerdo en que sus hijos jueguen con videojuegos, o simplemente cree que cuándo ellos están con él, él es el que decide qué debería hacerse. Muchos padres podrían ver esto como una afrenta, una manera de limitar su tiempo con sus hijos, o de entender que no confías en él para educarlos,… y pueden añadir leña a una situación ya de por sí tensa, y desembocar en situaciones desagradables que, de cualquier forma, perjudicarán al niño.

La segunda opción tampoco la recomiendo. La finalidad es la misma que en la primera pero la causa proviene de nosotros: La Culpa. Lo primero que debes pensar es en por qué te sientes culpable. ¿Has hecho todo lo que podías por intentar que afectase lo menos posible a tus hijos? ¿Tus hijos están descuidados? ¿Ya no tienen a su apadre y a su madre?… Cualquiera que sea la razón, tenemos que ser prudentes aquí. La razón por la que os habéis separado es porque no funcionaba, y pocas cosas hacen más daño a un niño que ver cómo sus padres se pelean constantemente. Tus hijos no se han quedado huérfanos, tienen a su padre y a su madre, y pueden contar con ellos cada vez que lo necesiten. Lo estás haciendo lo mejor posible y no se te puede pedir más.

La tristeza por la que están pasando tus hijos es lógica, cada vez que cambiamos de una situación a otra perdemos privilegios, pero quizás no te has parado a pensar que también están ganando beneficios. Puedes hacer cosas con ellos sin tener que preocuparte de tus problemas con su padre, sin tensiones y malos humos, por lo que tú estarás más feliz, y por ende, ellos también. Quizá no sea obvio desde el principio pues los niños, y tú misma, tenéis que acostumbraros a esta nueva situación y lidiar con sentimientos negativos, pero una vez que pases esta transición, y cada uno termine de llorar su pérdida, descubrirás los beneficios de tu nueva situación. Tus mejores armas son: La Paciencia y La Constancia.

La tercera situación es, sin duda, la que mejores resultados da. Probablemente sea la más dura para los padres, especialmente al principio cuando todo está muy reciente, pero tenéis que dejar estos sentimientos de lado por el bien de vuestros hijos y decidid cómo queréis educarlos.

En este caso en particular, lo más adecuado sería coger el teléfono y comentar la situación en la que el niño/a ha hecho su petición, y en lugar de decir “Yo creo que…” pregúntale cómo crees que deberíais manejar esta situación. Es importante que el otro progenitor sienta que valoras su opinión y que estás ahí para solucionar el conflicto y apoyar su decisión, especialmente cuándo la situación en concreto va a darse durante su tiempo de custodia. Quizás te sorprenda ver lo dispuesto que se muestra a solucionar el conflicto, te pregunte tu opinión, o incluso descubras que tu hijo/a le ha pedido el mismo juego o algún otro similar a él.

Estas situaciones son perfectas para empezar a crear un frente unido y común sobre cómo educar a vuestros hijos, y sentar las bases de una buena comunicación para que, cuándo otras situaciones ocurran, los dos sepáis cómo actuar o, al menos, podáis contar con que podréis hablarlo y encontrar una solución.

jill111/Pixabay

Otros consejos:

  • Recomiendo que los padres queden un día en un sitio público para hablar ÚNICAMENTE de los niños y sentar las bases.
  • Si no estás de acuerdo con algo díselo, pero nunca se lo digas a los niños. Quitarle autoridad a su padre en frente de los niños no traerá más que problemas y sólo servirá para que os pongáis el uno en contra del otro.
  • En lugar de comprarle cosas materiales, haced actividades juntos. Ir al zoo, o al aquario, a ver un partido, ir al parque o cenar fuera. Tus hijos necesitan de ti, no necesitan juguetes. Este tiempo con ellos afianzará vuestra relación y les servirá para ver que aún sigues ahí para ellos.

Espero que estos consejos os sirvan para lidiar con las consecuencias del divorcio para con vuestros hijos. Si tenéis alguna duda podéis dejar un comentario y estaré encantada de aportaros ideas y consejos para alguna situación más específica.

¡Mucha Suerte!

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