El mar de Cortés. Vista de la península de BCS desde la Isla de Espíritu Santo

Mis viajes por el mundo.

[Baja California Sur, México]

El mar de Cortés. El acuario del mundo.

El pasado puente de la Virgen de Guadalupe fui con unos amigos a Baja California Sur para conocer el mar de Cortés.

El viaje fue cosa de un suspiro. Tres días bien aprovechados. Estos viajes tan cortos siempre dejan un mal sabor de boca porque para cuando te quieres dar cuenta, ya estás de vuelta en casa. En cualquier caso, disponer de poco tiempo fue un aliciente para conocer al máximo esta región del norte de México. El viaje que hice empezó en San José del Cabo, alquilé un coche para ir a la Paz, la capital del Estado de Baja California Sur, parando por el camino en Santiago, un pueblecito encantador en la ladera de la Sierra de la Laguna. A la vuelta, hicimos una parada en los Barriles antes de tomar el vuelo de vuelta desde San José del Cabo.

Recorrido por BCS. (A) San José del Cabo, (B) Cabo San Lucas, (C) Santiago y la sierra de la Laguna, (D) La Paz y Espíritu Santo y (E) Los Barriles

San José del Cabo y Cabo San Lucas

Existen dos formas de llegar por avión a esta región, volando a la Paz o a San José del Cabo (SJD). Mis amigos decidieron ir directamente a la Paz y yo quedé en ir a buscarlos desde San José con el firme propósito de para poder explorar un poquito la parte sur de la península, aunque tampoco tanto como hubiera podido con más tiempo. San José del Cabo y Cabo San Lucas son dos destinos muy frecuentados por turistas estadounidenses de muy baja calidad, los turistas, no los lugares. Sin duda alguna, ambos lugares son muy bonitos aunque están sobreexplotados, tanto en cuanto a desarrollo inmobiliario como hotelero. Puntos concretos que merecen la pena conocer son la parte antigua del pueblo de San José, el desierto, situado al lado de Cabo San Lucas o el archiconocido arco de Cabo San Lucas, punto geográfico dónde el Pacífico se funde con el mar de Cortés.

El Arco en Cabo San Lucas

No obstante, y dada la apretada de agenda, tuve que racionalizar el tiempo y escoger sitios que tuvieran sentido desde un punto de vista estrictamente logístico. Por ello, decidí visitar la Sierra de la Laguna que está de camino a la Paz.

Recién aterrizado la medianoche del jueves en San José, me dirigí al albergue donde tenía una reserva ubicado relativamente cerca del aeropuerto. En principio no era más que un lugar de paso para poder ir a la mañana siguiente a recoger un carro rentado y así poder continuar mi camino rápidamente a Santiago. El colectivo que tomé en el aeropuerto (camioneta que hace las veces de taxi para varias personas) me llevó a un lugar en mitad de la nada donde había una casita, que presumiblemente era el albergue. Cual fue mi sorpresa cuando tras 15 insistentes minutos llamando a la puerta del hostal Raíces y brazos no conseguí que nadie abriera la puerta.A medianoche y con todo el pueblo cerrado a cal y canto. Con semejante recibimiento tuve que improvisar algo rápidamente y escoger entre quedarme durmiendo esa noche en la rua u hospedarme en una de tantas Mecas de la gran hostelería mexiquense… un Holiday Inn en Cabo San Lucas... Vamos que de quedarme en un sitio cerquita para poder recoger el coche con rapidez a la mañana siguiente y así poder descansar, acabé a tomar por culo, a 1hora debido a las distintas paradas del colectivo y sin medio barato de transporte para volver… O así al menos lo creí a la 01 30 am cuando me dejaron en la puerta de tamaña institución turísticas. Afortunadamente pude disfrutar de la amabilidad de esta gente durante 5 largas horas antes de ponerme en camino. Desayuno y ducha incluidas.

Santiago y La Paz

Esas reparadoras horas de descanso sirvieron para aclarar mis ideas y querer aprovechar más, si cabe, mi viaje. Tuve que madrugar para poder tomar el típico camión (autobús en España) que usan todos los empleados de los distintos resorts turísticos entre Cabo San Lucas y San José del Cabo para volver al aeropuerto. Eso sí, el simpático conductor me permitió echarme un sueñecito reparador en la parte delantera del bus avisándome cuando llegamos al aeropuerto. Vuelta al punto inicial, decidí darme un capricho y cambié la reserva de mi carro para llevarme un fiat 500 descapotable y así disfrutar del sol, la brisa del Pacífico, la música a todo volumen y unas pintas de puñalón como dirían en aquella tierra para echar para atrás. Con eso y todo el viaje ya estaba dando sus frutos… No habían pasado ni 12 horas y eso era el no parar de la improvisación. Con esta maravilla de la tecnología italo — mexicana me fui a Santiago en pos de nuevas experiencias y mejores experiencias. Sin saberlo, por el camino tuve ocasión de ver a distintos peregrinos durante las procesiones del día de la vírgen de Guadalupe. Me hubiese gustado haber podido pararme y charlar con esta gente y que me explicaran en detalle las razones de su peregrinaje.

Para conocer la sierra, decidí contactar con una de las agencias locales. Baja Sierra adventures tenía muy buenas referencias, tanto en la Lonely Planet como en Trip advisor, así que me decanté por su tour organizado de las pozas para conocer la poza oscura, una piscina natural formada en uno de los cañones de la sierra. En realidad se ofrecen varios recorridos, y cómo no, los mejores son aquellos de varios días en los que tienes la posibilidad de conocer la Sierra de la Laguna en profundidad. El mío fue como una prueba descafeinada que sin embargo resultó ser todo un acierto.

Edgardo, el dueño de la agencia es una persona encantadora y un devoto de la naturaleza, la conversación y por supuesto de su trabajo, al cual se dedica en cuerpo y alma. Él es un intrépido aventurero procedente de la ciudad de México, ingeniero que un buen día decidió dejar su trabajo estable en un banco y recorrer la perla del Pacífico en busca de lo que le deparaba el futuro. Y vaya que si lo encontró. Santiago le permitió, tras idas y venidas por la península de Baja, una vida tranquila alejado del mundanal ruido y poder dedicarse por completo a sus aficiones. Tuve la suerte de tener una conversación de lo más estimulante mientras esperábamos tomando un café a que se nos uniera el último miembro de la comitiva, un emprendedor / aventurero estadounidense aficando en San Francisco llamado Lawrence. Durante un par de horas pudimos hablar de su vida en Santiago y de lo que le había llevado hasta aquél alejado lugar en mitad de la nada. Tengo que reconocer que ya han pasado unos meses desde nuestra conversación y no recuerdo con claridad el contenido completo de la misma pero una cosa he de reconocer… me dió un gran consejo que desde entonces estoy tratando de poner en práctica en cuanto puedo: Exprime hasta el último instante de tu vida. Vive como si cada día fuera tu último día. Me recomendó un libro que tardé en leérmelo pero que ha significado un antes y un después en la forma que tengo de entender la vida “Viaje a Ixtlán” de Carlos Castaneda. Si tienes tiempo de leerlo, hazte un favor y hazlo.

Plaza principal de Santiago, BCS

Santiago es una maravilla en la falda de la sierra de la Laguna. Un lugar tranquilo, rodeado de maravillas naturales, y lleno de gente muy a gusto con la vida. Parece como si el concepto del tiempo no existiera en aquél lugar. La gente es encantandora y te reciben con los brazos abiertos. Tiene ganas de compartir sus costumbres y hacer sentir al visitante como si estuviera en su propia casa. Sufrí en mis propias carnes el carácter de esta gente cuando de repente, mientras compraba algunas cosas en una tienda, se me acercó una de las ancianas del pueblo y me abrazó como si de un viejo conocido se tratara dándome la bienvenida… Luego resultó que efectivamente me había confundido con un antiguo conocido, pero la impresión aún perdura… :D. Lo más impactante de aquél lugar no era la belleza de sus parajes, eran las sonrisas de sus habitantes. Es sorprendente haber podido conocer, por pura casualidad, un lugar como éste.

Camino a la Sierra de Laguna, BCS

Una vez pertrechados con todo lo necesario para pasar un día en la montaña, nos dirigimos a la Sierra Edgardo, Lawrence y yo en una camioneta de hace mil años propiedad de Edgardo. A lo largo del camino pudimos divisar plantaciones de cítricos autóctonos, cactus diseminados a lo largo de todo el camino cuyo contraste con el terreno donde se ubicaban era desconcertante por lo árido que era. Nos estábamos adentrando en un oasis natural en mitad del desierto…

Alcanzar la ribera del río fue relativamente sencillo y rápido una vez apeados de la camioneta. El sendero a la poza oscura que teníamos que seguir era angosto y muy accidentado. Bordeaba el río y nos obligó a cruzar una serie de pozas. El esfuerzo se vió recompensado con una vista increíble de un lugar mágico. Un lugar virgen, intacto y apartado de la civilización por el que sólo tenías conciencia del paso del tiempo por el rumor del agua. La poza era inmensa y se podía nadar, saltar desde rocas en su orilla con varios metros de altura y tomar el sol en otras. Fue una lástima no haber podido llevar la cámara conmigo para inmortalizar el lugar y el momento. Edgardo, Lawrence y yo pudimos charlar durante mucho tiempo relajadamente mientras comíamos un tentenpié. Irse de aquél lugar fue difícil. México es un país con innumerables bellezas singulares y sin embargo hasta el momento no he conocido un lugar tan bello y tan alejado de todo y de todos. Es uno de mis rincones favoritos. Después de la excursión nos dirigimos a un rancho cerca donde pudimos disfrutar de las delicias gastronómicas locales y continuar charlando un par de horas más.

Isla de Espíritu Santo

Tras la espectacular experiencia en la sierra de la Laguna, me dirigí conduciendo a la ciudad de la Paz, capital del estado de Baja California Sur. Fue un camino agradable por la carretera federal MEX-1 con el descapotable. Fueron casi 2 horas de tranquilidad absoluta en los que pude alternar carreras contra camiones, vistas espectaculares del atardecer meciendo los últimos rayos del sol las olas en el mar de Cortés y observar cómo los distintos pueblecitos que me iba encontrando por el camino se iban a dormir.

Al llegar a la Paz tuve que encender el navegador para encontrar el hotel en el malecón dónde nos íbamos a alojar mi amigos y yo.

Vista del Malecón de la Paz, BCS

Buscando las calles que me indicaba el GPS, tuve la mala suerte de vivir en primera persona la típica mordida mexicana. Concentrado como iba en las indicaciones en portugués de la operadora tan simpática del google maps, me salté un alto con tal mala suerte de que pasé por delante de un policía municipal que vigilaba atentamente el tráfico. Conforme me salté la señal, el policía me dio el alto y pidió la documentación. Por supuesto, al notar que era güero (extranjero) el tono de la conversación cambió, endulzándose imperceptiblemente para un oído no versado en este tipo de lides, y me aleccionó sobre las distintas formas de gestionar tan deshonroso incidente, entre las cuales por supuesto estaba la de pagarle MXN500 escondidos en mi pasaporte. Un exceso inevitable por mi parte que, sin embargo, pude colocar dentro de mi libreta de checks.

A los 5mins llegue al hotel, la Posada el Colibrí, donde pude dejar mi equipaje y tomarme unos tequilitas a la salud del íntegro policía con los amigos, que a esas horas ya estaban prácticamente de fiesta en la terraza de nuestra habitación a luz de la luna.

A la mañana siguiente madrugamos para conocer la isla de Espíritu Santo, poder recorrer todas sus calas (playas) y accidentes naturales y hacer una serie de paradas estratégicas para conocer de cerca su fauna autóctona, entre la que se encuentran los delfines, leones marinos y tiburones ballena. Espíritu Santo es una isla deshabitada rodeada de aguas turquesas que al mediodía tienen la facultad de cegar la vista. Es un lugar desconocido para el turista europeo que merece la pena visitar al menos una vez en la vida.

Vista desde una de las Calas de Espíritu Santo, BCS

Los Barriles

Baja California Sur tiene innumerables lugares muy bonitos. Entre ellos se encuentran el pueblo mágico de Todos los Santos y los Barriles. Nosotros fuimos a conocer los Barriles básicamente por no haber tenido tiempo suficiente para reservar en alguno de los hoteles de Todos los Santos por ser puente. En base a lo que pude consultar en guías como wikitravel o Lonely Planet, así como los comentarios de varios amigos míos, el pueblo de Todos los Santos es una diamante en bruto que definitivamente hay que ir a conocer, pero para poder hacerlo debéis reservar con tiempo. De los barriles del que lo único que cabe señalar es su gigantesca playa, la cual es una de las mecas de los kitesurfistas mexicanos.

Notable mención adicional hay que hacer sobre el Cabo Pulmo. Para poder ir a visitarlo es necesario disponer de un par de días para disfrutar con tranquilidad de las espectaculares playas, sus arrecifes de coral y toda la increíble biodiversidad de la zona. Este inigualable rincón de la península ha sido declarado parque nacional y reserva de la biosfera, por lo que aunque no haya podido visitarlo os recomiendo encarecidamente conocerlo. Está a 1 hora y media de San José del Cabo por caminos de tierra pero merece la pena el esfuerzo.

Tras unas cuantas chelas al sol en la playa de los Barriles y practicar durante unas horas con el kite tuve que dar por terminado el viaje e irme al aeropuerto. Estuvo muy bien pero fue poco tiempo. La próxima vez dedicaré al menos 1 semana entera!!

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Bernie Zuma’s story.