Crónicas de un unicornio

Soy front-end, o al menos me considero una. Hago maquetado, desde que el XHTML 1.0 era standard (muchos años atrás), incursioné en el mundo del JavasCript para “completar” mi currículum. También he tocado de oído algo de PHP, Java, JQuery, ReactJS, NodeJS.. Así mismo, conozco los atajos necesarios para moverme dentro de Photoshop, Illustrator y hasta Sketch.

“Un profesional se define por su entorno”.

Creo que siempre fui una ferviente creyente, que los entornos son los que nos moldean como profesionales. Son los equipos los que nos instruyen y nos ayudan a crecer, a encontrar nuestro rumbo.

Pero qué pasa, cuando nunca terminás de encajar en un equipo? A pesar de ser una parte importante, y sentirte a gusto. Qué es realmente encajar?

Hacer el trabajo como el resto? Ser una máquina en perfecta sincronía? o tener una visión única, que aporte lo que nadie más puede aportar?

Ahí es donde empezás a entender, no de inmediato, que realmente, no tiene nada de malo. Que entrás en una pequeña, y poco ahondada categoría, que se a denominado Unicornios.

Según mi experiencia, llegué a esta conclusión luego, en primera instancia, de pasar por un equipo compuesto en su totalidad por diseñadores, donde me consideraban “nerd”. “Vos sos de esas personas que les encanta tener la pantalla en negro con letritas no?” — “no, no, hablame en persona normal que no te entiendo”. “te preguntaría qué es todo lo que me acabás de nombrar, pero igual no te voy a entender, así que dale para adelante”.

Claramente, esta situación tiene sus ventajas. Bajo nivel de cuestionamiento. También una gran desventaja. Falta de apoyo. No me refiero al apoyo emocional, ese existió (casi desmedidamente), me refiero al apoyo que un equipo que entiende lo que le decís, puede darte.

En segunda instancia, mi paso por un equipo compuesto íntegramente por backenders, puso las cosas un poco mas en perspectiva. Tenía mucho lugar para crecer, pero seguía sintiendo que no era del todo mi lugar. Sobre todo cuando te consultan si visualmente lo que hacen te parece aceptable.

Hasta ahora, en un equipo de diseñadores soy una nerd del código, y en un equipo de backenders soy una diseñadora. (?)

Fue sólo hasta hace poco, cuando pasé a mi tercer equipo (la mayoría se habrían dado por vencidos y habrían renunciado de la empresa) que me di cuenta, de cómo todas estas experiencias me estaban preparando para lo que venía, incluso sin darme cuenta.

Mi último equipo, porque pretendo estar acá muchos años, hasta donde mis nuevos compañeros aguanten, es un equipo de gente como yo. Fronts y Backs no es lo que nos define, tampoco diseñadores. Somos Fronts, que sabemos de Back, a los que un grupo de diseñadores criaron como propios. Tenemos sensibilidad por el diseño, por la estética y por la prolijidad. Pero pasión por el código, que nos permite realizar todo lo que se nos ocurre. Tenemos la ventana de no tener límites, sólo los que nos inventemos.

Ser un unicornio no es fácil, implica que la mayor parte de tu vida y carrera no sepas si estás en el lugar correcto. Que luches contra colegas que no te entienden, por mucho que lo intenten. Y que el nivel de frustración es, digamos, más alto de lo normal.

Pero una vez que encontrás tu lugar, en el rebaño de unicornios, donde todos nutren sus capacidades y fomentan sus curiosidades. Donde todos tenemos algo que aprender del otro y algo para enseñarle. Y donde, es un plus, poder hablar con esos antiguos equipos de backs y de diseñadores, se puede decir con certeza, que es el lugar más feliz de la tierra.

Con amor, a todos esos unicornios que siguen buscando su lugar, no se rindan, el camino es largo pero la recompensa es infinita.

-Belu, reciente unicornio descubierto.

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