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Estimado Juan,

Leo con enojo lo acontecido. Existe––en el imaginario colectivo de la ciudad de México––un extraño concepto del robo: un acto que ronda por doquier, inevitable, portador del “otra vez”. Pero con frecuencia olvidamos que su centro, extraer valor a la fuerza, pega más allá de lo material. Prevalece la idea de que todo lo material es reemplazable (y para mí esto es cierto), pero con frecuencia se ignora el hecho de que los objetos de “valor” no son sólo lujos o caprichos que uno posee, sino que pueden ser medios para cosas más grandes e importantes, como es el caso. Gracias por escribir al respecto y ayudar a no normalizar el hecho.

Leo con enojo lo acontecido pero, contrario a lo que acostumbro, no lo leo con impotencia. Aquí hay mucho qué hacer y lograrse. Esto viene, por supuesto, del “no rendirse” pero más de la unión que inevitablemente se generará en tu equipo. Dice mucho que ya estén en la estrategia de reparación. Estoy seguro de que en dos meses (a lo más) recordarás este día como el que le dio a Leopark el empujón que necesitaba para lograr, ya, sus ambiciones más grandes. Te envío un abrazo sincero y espero esa campaña de Crowdfunding.

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