Colas por Pollo Para el Alma

Keeping your soul in a soulless world: more of a liability than an asset.

¿Sientes que desentonas cuando repudias a dictadores, mientras que asesinos hablan y son aplaudidos en academias alrededor del mundo? ¿Estás cansado de intentar hacerle ver al progresismo humanista las credenciales de hijo de puta de alguien que le niega recursos a hospitales por estar administrados por adversarios políticos? ¿Pasas un mal rato viendo cómo los 43 de la Venezuela del 2014 no tienen ni un muralito, ocupados todos por los 43 de Ayotzinapa y, más recientemente, por Santiago Maldonado?

Colas por Pollo para el Alma tiene la respuesta a éstos y muchos más dilemas de conservar un alma con vida en pleno siglo XXI.

Una de las lecciones que nos convencimos de haber aprendido tras la segunda guerra mundial, era que no estaba bueno matar gente, mucho menos de manera sistemática mediante un modelo industrial brutalmente eficiente como sólo los alemanes y los partidos que terminan en -socialista habían podido hasta los momentos.

Cae el Muro, y nos dicen que detrás de él los salvadores de la humanidad habían matado 10 veces más, sufrido un par de accidentes nucleares, dejado a países enteros sin comida y secado algún que otro mar. La alternativa ética al capitalismo, los creadores del hombre nuevo, desesperados por comer en un McDonalds (o simplemente, comer).

Cualquier persona bien nacida se horrorizaría ante lo visto, y en este mundo a los pocos biennacidos que sobreviven al SMSL les espera una vida de agonía, viendo como no sólamente estos crímenes contra la humanidad quedan impunes en su mayor parte, sino que sus perpetradores son adorados, sus símbolos replicados, y su modelo asesino y hambreador promovido en aquellos países que tienen la dicha de contar aún con comida en sus anaqueles.

Armenios por el Sultán, judíos por la Jihad, putos por el Ché

Para estas desgraciadas existencias está Colas por Pollo para el Alma: Un compilado de razones por las cuales Dios no existe, y un General que organiza viajes en helicóptero sin retorno es su profeta.

“Al terminar este fabuloso libro de autoayuda, el único que necesitarás en lo que te reste de vida, te vas a limpiar el asterisco con sus 140, 8.961, o 30.000 desaparecidos: Porque de no estarlo, la mayoría de ellos estarían limpiándose el suyo con tus muertos también, como la vasta mayoría de quienes lloran por ellos lo hacen en la actualidad”.
Introducción del autor al libro.

Desde cómo seguir haciendo tu cola por un posible pollo cuando el viejo de adelante se muere de un infarto, hasta practirecetas para preparar ricos platos con un perro, flamencos o lo que ‘haiga’. Colas por Pollo para el Alma te enseña a encarar el socialismo propio y ajeno de la mejor manera, y recuperar tu sanidad mental — o lo que quede de ella.

¿Qué es un chino volviéndose mierda al saltarse su canal en la ruta, cuando recibes un decapitado semanal por WhatsApp, sólamente por mantener contacto con amigos y familiares que aún son víctimas del socialismo? ¿Qué joraca te importa un jipi mugriento que se hacía el indio, cuando a tu gente la mata la gendarmería con disparos a quemarropa en el rostro?

El autor desaconseja enfáticamente hacer esfuerzos para que los malparidos reconozcan que siguen e idolatran a malparidos: “Por el contrario, una estrategia eficaz sería la elección de un hijo de puta propio con el cual contrarrestar a los de los demás”. Sin embargo, no duda en cuestionar prácticas de principiante, como zarparse y apoyar a Pinochet a la primera “Recomendaría más bien al primer presidente Cheeto de los EE.UU. para comenzar: Está de moda, suena fuerte, y su conteo de muertos no será mucho mayor que los muertos en Venezuela de estos años por enfermedades prácticamente erradicadas en el pasado siglo.

Encarar a la vida sin alma, la que Colas por Pollo para el Alma te guiará a matar de una vez y para siempre, no sólo te ayudará a alcanzar la anhelada paz mental: “Vivir fuera de la mentira de que somos todos buenos y justos mientras nos hacemos la paja con asesinos, te podría ayudar a acelerar tu crecimiento profesional, al explorar otras alternativas laborales en el sector público o privado, por ejemplo”.

Colas por Pollo para el Alma dedica un capítulo extenso a un público aparte: “Mientras en los países socialistas la gente está literalmente matándose para poder comprar un pollo, en el mundo desarrollado se mortifican por el centimetraje que ocupa la abertura de las piernas de un hombre en el metro, o porque un meme se convirtió en un símbolo de odio. A esa gente le hace falta una buena cola por pollo para que se deje la güevonada”, precisa en sus letras.

El autor no se limita a describir con pelos y señales el nivel de deshumanización propia de el hombre nuevo, sino que le brinda herramientas al lector para encarar la vida cotidiana bajo una exposición permanente al marxismo. Capítulos como Kissinger 2020 y Responder ante la desgracia ajena con un ‘lol’ destacan por su claridad y practicidad.

Ja ja, qué buen meme.

Colas por Pollo para el Alma te dará todas las excusas que necesitas para desenvolverte con soltura en un mundo moderno plagado de apologistas del socialismo, así como a alcanzar a un yo sin límites que los demás tampoco se imponen. La libertad de andar por la vida haciendo chistes sobre la Operación Cóndor y que te importe un carajo la cara de horror de los presentes.

Total, si al marxismo tus muertos le chupan tres huevos ¿Por qué a tí no?