No podemos aspirar hoy a que la empresa esté aún rodeada por un foso para evitar la competencia

Hasta ahora, e incluso podríamos decir que de aquí a unos cuantos años más en adelante, cualquier empresa que se merecía ese nombre aspìraba a cerrarse entre sus muros para centrarse en sus procesos internos con la clara esperanza de, finalmente, vender más y lograr más margen por cada venta gracias a una política de costes restrictiva. Todo en el nombre de la eficiencia. Ahora escalar (obtener más margen) es posible, progresivamente, si la empresa empieza a desarrolla su actividad sobre una plataforma que favorece las interacciones.

Estamos de acuerdo que las compañías tradicionales no están entrando en ese estadio puesto que, efectivamente, los escenarios de competitividad siguen asentándose sobre los pilares de la industrialización. Sin embargo, ni qué decir tiene que las organizaciones de ese corte han de averiguar la manera en la que la economía de internet les afecta y en qué medida deben cambiar para aclimatarse al nuevo modelo.

La economía de procesos, propia de la industrialización, se basa en la oferta. Productos o servicios eficientes y ventas. La economía hacia la que evolucionamos es la economía de la demanda, o economía de la interacción, que ya no depende tanto de la eficiencia de los procesos ( que obviamente deben estar bien diseñados e implementados) como de la calidad y cantidad de los intercambios en las plataformas.

El mejor escenario en la economía de procesos es conseguir crear alrededor de mi empresa un foso que impida que nadie pueda pasar. Esta figura sirve para entender claramente que las empresas tenían que ser cerradas para garantizarse competir mejor. Curiosamente en este esquema, la atención al cliente o el servicio de postventa eran y son como apéndices hasta cierto punto postizos y con escasa repercusión en mi cuenta de resultados.

Ahora, y en la línea en la que las empresas están evolucionando por la incidencia de internet, no tenemos nada que hacer si no nos abrimos y favorecemos las interacciones. En los ecosistemas generados a través de la economía de las plataformas, los productos y servicios se intercambian. Hay quienes los producen, quienes los consumen (aunque a veces los papeles son claramente intercambiables). También comparecen los proveedores de los sistemas a través de los que interactuar (las Apps por ejemplo) y los dueños de las plataformas a través de la que se generan la actividad económica (las que han creado Uber o Airbnb, por ejemplo). A mayor interacción y de mayor calidad entre creadores y clientes es como se genera mayor crecimiento, que aumente la escalabilidad y que, por lo tanto se genere negocio para el dueño de la plataforma y, obviamente para el proveedor de los accesos (el sistema operativo).

El reto que actualmente se está planteando es cómo las empresas evolucionan hacia la economía de internet. Está siendo común en este sentido la confluencia del sistema de proceso con el de plataforma. Es decir, sigo produciendo basándome en el control de los costes pero la manera que tengo de vender más es a través de las plataformas. Hay algunos ejemplos de empresas como Myspace que sirven para ilustrar como no se deben hacer las cosas porque, a pesar de ser un servicio que nació en internet, en el momento en el que lo compró el magnate Ruper Murdoch, lo convirtió en un escenario cerrado y burocratizado que despreciaba la energía de las interacciones entre las personas.

No queda mucho tiempo para que sepamos adaptarnos a los nuevos tiempos. Quien tiene una empresa tiene que evolucionar hacia el modelo de las interacciones, mientras que el que inicia la actividad tiene que poner las bases de la interacción como motor.Nadie dice que resulte sencillo puesto que se trata de una manera distinta de hacer las cosas. En todo este entramado resulta patente que las personas y sus interacciones son la base sobre la que planificar y desarrollar mi actividad empresarial, comprendiéndolas a través de los datos y sabiendo aclimatarse a sus cambios y, lo más importante, otorgándole protagonismo pues gracias a él, nuestra actividad podrá crecer.

Lecturas hechas para este post

Pipelines, platforms and the new rules of strategy (Harvard University)

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