Cipolla y el embarque por filas en el avión

¿Porqué tantas aerolíneas no quieren ser inteligentes?

Foto: propia

Carlo Maria Cipolla es el autor de la teoría de la estupidez. La publicó en su ensayo Allegro na non troppo (1988) y su análisis es inquietante: solemos subestimar la cantidad de individuos estúpidos y el daño que pueden provocar. Cree que son un grupo poderoso.

Cipolla también dice que la estupidez es independiente al resto de cualidades, cosa que impide verlo como un insulto. El análisis no va contra las personas sino que nos previene del daño que supondrá no identificar la estupidez propia y ajena. Detectar riesgos es un ejercicio saludable y necesario para la sociedad.

Básicamente la estupidez, según Cipolla, consiste en causar daño a otras personas sin obtener ganancia personal alguna. O, incluso peor, provocándose daño a sí mismas en el proceso.

La exploración de la estupidez también sirve para que Cipolla identifique otras personalidades: Los inteligentes, los incautos y los malvados.

Ser inteligente, estúpido, incauto o malvado depende de cómo usamos el beneficio propio y el ajeno.

De Wiki LIC — Trabajo propio

Recuerdo a Cipolla casi cada vez que tengo que volar

No sé por dónde empezar. Lo haré en el orden cronológico de la compra y consumo del vuelo.

El primer recuerdo a Cipolla aparece al hacer el check-in: cada vez más aerolíneas nos asignarán un asiento aleatorio si no pagamos un extra.

Pagaría para sentarme delante porque hay menos ruido y el aire es mejor. También porque sales antes y a veces tienes prisa — mucha si hay retrasos. La clase preferente está siempre en las primeras filas, por algo será.

El problema es que pagar por un asiento delante te perjudicará a la hora de embarcar — luego explico porqué. Se supone que para embarcar antes y poder colocar tu maleta deberías pagar por un asiento peor en el fondo.

Pagar por un asiento malo o bueno, es igual, significa caer en la zona de incautos del cuadrante de Cipolla, sí o sí: en cualquier caso te perjudicas a ti y beneficias a la compañía aérea.

Si pagas por un asiento mejor (delante) embarcarás peor.
Si pagas por un asiento peor (detrás) embarcarás antes pero volarás peor.

Por eso nunca pago y dejo mi asiento al azar. Ante un despropósito o arbitrariedad mi mano va a la cartera inmediatamente — es un reflejo vital.

El segundo recuerdo a Cipolla surge en la puerta de embarque: los pasajeros que se sientan al fondo entrarán primero.

Tanto da si has llegado antes que nadie y eres el primero de la cola para embarcar; si tu fila es de lujo — entre las cuatro primeras — cien personas con sus cien maletas entrarán antes que tú. En los aviones tipo B738 o A320 (la mayoría) sólo caben 90 maletas. Exacto: cuando te dejen entrar no habrá espacio para tu maleta. La bajarán a bodega y tendrás que recogerla en la cinta.

Sales más tarde que nadie del aeropuerto porque evitaste ser un incauto — según Cipolla — y el azar te asignó la fila dos. Si el azar te asigna un asiento al fondo, también saldrás tarde pero no tendrás que recoger la maleta en la cinta — ni existe el riesgo de perderla o de que rompan algo.

Nunca hay un beneficio para el pasajero; ni pagando por un asiento ni dejándolo al azar.

¿Y para la compañía aérea? ¿En qué lugar del cuadrante de Cipolla se encuentra la compañía aérea?

Se supone que ellos piensan que el embarque por filas les beneficia porque es más rápido. Esto situaría los directivos de compañías aéreas en la zona de los malvados: beneficio propio y perjuicio a los demás.

Primera conclusión provisional (lo sé, es un oxímoron):

El pago para elegir asiento, unido al embarque por filas, da como resultado una aerolínea malvada.

No es ningún regalo que argumenten que tu aerolínea es malvada (excepto si se llama Ryanair) pero es lo que hemos podido razonar hasta ahora con la ayuda de Cipolla.

¿Seguro?

¿No hay más?

¿Y si el embarque por filas es el más lento posible? Entonces, ¿En qué cuadrante de Cipolla tendremos que situar a la compañía aérea? En el de los estúpidos, porque se perjudican a si mismos y a los pasajeros.

Pues va a ser que nos da positivo en estupidez:

El programa de televisión Mythbusters hizo la prueba en una nave industrial donde simularon las filas de un avión. Embarcar por filas por filas era claramente más lento.

Aquí lo tenéis:

Si no queréis o no podéis ver el vídeo, este es el fotograma significativo:

Llegados a este punto, sólo puedo hacer una triple reverencia a Carlo Maria Cipolla, porque tiene toda la razón:

Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

Ese es el motivo por el cual tantas aerolíneas embarcan por filas: hay muchos individuos estúpidos trabajando para ellas.

Los isleños lo sufrimos todavía más más porque nos resulta muy difícil evitar el avión.

Pero no desesperéis todavía:

Imaginad que una compañía aérea bautiza uno de sus aviones como Carlo Maria Cipolla y elimina el embarque por filas. Se situaría inmediatamente el punto opuesto al que ocupa casi toda la competencia dentro del cuadrante de Cipolla: el de los inteligentes.

¡Tan fácil, pero tan difícil!

Es lo que tiene la estupidez.

Gracias, Cipolla.

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