LA LEY DE LA LIBERTAD

Benjamin Tigasi
Nov 2 · 3 min read

Muchas de las cosas que Dios manifestó para con su pueblo, estaba ligado con el objetivo de hacer de ellos embajadores que representen el carácter y el propósito de ÉL ante las naciones paganas, que estaban lejos de Dios y que practicaban toda clase maldad. En el transcurso que Dios guiaba a su pueblo, se expandió con grandes señales y milagros con la misma razón de establecer una seguridad plena en la mente de este pueblo escogido, que estaban siendo cuidados y protegidos a medida que peregrinaban por el desierto. En este punto como una regla de protección y libertad le dio por escrito la ley de los diez mandamientos (Ex 31: 18) para que al cumplir puedan ser felices y prosperados en la tierra que Dios les iban a establecer (Canaán) (Deut 11: 13 al 15). Por un momento parecía que ese propósito estaba cumpliéndose, se manifestó de una forma tan evidente en el reinado de Salomón que muchas naciones se sorprendían de la sabiduría y las riquezas del pueblo Israelita.

Sin embargo, en medio de la comodidad y la abundancia se olvidaron de Dios y su ley fue transgredida hasta tal punto que ya no se podía diferencia entre lo bueno y lo malo. Isaías, Amós, Ezequiel, etc. Demuestran porque el pueblo de Israel tuvo que pasar por cautiverios en los países paganos. Lamentablemente estaban cosechando las consecuencias de la desobediencia. Aceptaban el soborno, el consejo del padre y la madre eran desobedecidos, el extranjero la viuda y el huérfano eran tratados con violencia, los sábados que Dios estableció desde el principio de la creación para que su pueblo lo honrara y venerara en aquel día, fueron profanados. En medio de esta desobediencia se levantaron falsos profetas con visiones y sueños falsos que, en vez de enderezar el camino del pueblo, se relataban visiones que acompañaban al pueblo a la destrucción. (Ezeq 22. Isai 58. Amos 2 y 5. Miqu 7). A pesar de la maldad de los hombres el Dios de amor seguía extendiendo su misericordia. “Porque así dice el Señor a la casa de Israel: buscadme y viviréis” (Amos 5: 4).

A Dios le agrada que todo el que pretende creer en Él, practique la justicia que ame la misericordia andando humildemente en los caminos de Dios (Miqu 6: 8), por supuesto para lograr a practicar y cumplir la ley es necesario aceptar primero a Cristo como nuestro único Salvador (Hech 16: 31).

La libertad en la actualidad es tomada como sinónimo de que puedo hacer todo lo que me plazca sin que nadie me vigile ni que me dé órdenes. Surge la pregunta ¿es eso la libertad? ¿hacer todo lo que quiero rompiendo las reglas? Obviamente que no, si así fuera todo sería lleno de caos y perdición. La ley es importante que sea cumplida, solamente de esa forma se puede experimentar la verdadera libertad y felicidad, sin ignorar que también que se puede adquirir una identidad. Es demasiado grande el amor de Dios que a pesar de las transgresiones que se comete diariamente, nos sigue ofreciendo el perdón, para de esa forma, no ser cautivos de las consecuencias de la desobediencia a la ley de Dios.

Debemos recordar que somos pecadores y necesitamos desesperadamente el perdón de Dios, no hay otra forma de sentir paz y alivio en nuestros corazones. Hemos roto la ley de Dios cosechando así el dolor y el sufrimiento como consecuencia de nuestra desobediencia. Por fortuna Jesucristo se compadeció por nosotros y nos sigue ofreciendo el perdón y la transformación para nuestras vidas.

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