Uñas libres de estrés
Daniela Valdebenito Rojas tiene 31 años y solo hace tres que es manicurista y nail artist de manera profesional. Trabaja en Espacio Dominga, un lugar dedicado a la belleza y el cuidado, en donde se realizan manicuras y pedicuras. Está ubicado en Ahumada 131, local 111.

Daniela vive en la comuna de Puente Alto junto a su pequeña hija Ema (4) y su madre Bernarda (72), se encuentra en una relación hace seis años. Todas las mañanas se levanta y viaja desde su comuna al lugar en que trabaja, ubicado en Santiago Centro. Le fascina lo que hace, ama su trabajo y en especial realizar diseños en las uñas, “es algo que me apasiona, una tiene que abrirse camino en las cosas que realmente le gustan”, menciona luego de describir su oficio con una agradable sonrisa en su rostro.

Antes de convertirse en manicurista se dedicó a algo totalmente distinto, estudió diseño industrial por un tiempo hasta que finalmente decidió dejar la carrera para comenzar a trabajar en el area de producción y ventas, específicamente en oficinas. Posteriormente, recibió la noticia de que estaba embarazada, por lo que tomó una decisión: renunciar.
Luego del nacimiento de su hija trabajó por siete meses en el area de logística de una imprenta, sin embargo, la empresa comenzó a tener problemas económicos y fue despedida.

Cuando nació su hija, Daniela pasaba mucho tiempo con ella, estuvo dos años a tiempo completo cuidándola. A medida que su hija crecía y ella comenzaba a tener más tiempo libre, descubrió un nuevo hobby: pintar las uñas. En sus inicios comenzó haciendo pequeños trabajos, “ le pintaba las uñas a mis amigas y algunas familiares”, relata. Con el tiempo se fue dando cuenta de que era realmente buena haciendo diseños, por lo que con el capital del anterior despido decidió realizar unos cursos en los que aprendió todo sobre la manicura, las uñas acrílicas y las extensiones.

El diseño de uñas (o nail art) es lo que realmente la destaca y lo aprendió de una manera mucho más independiente, “fue un aprendizaje totalmente autodidacta, de mucha prueba y error”, cuenta con entusiasmo. Todo este aprendizaje le permitió perfeccionarse en las técnicas para realizar estos diseños y convertirse en la profesional del diseño de uñas que es hoy. Le fue bastante bien en este oficio, por lo que siguió el camino que comenzó a construir a los 28 años.

Daniela hace énfasis en que fue un cambio totalmente bueno y que mejoró su calidad de vida, “ahora no me pasa eso que hay días en que no quiero levantarme, realmente me gusta lo que hago y fue tan positivo dedicarme a esto que yo termino el día y estoy cien por ciento libre de estrés”, dice. También añade que es un ambiente muy agradable, ya que las chicas y chicos que van al local, van con la idea de pasar un buen rato, “mis clientes llegan con una actitud totalmente positiva, la gente con la que me enfrento — en su mayoría — es inmensamente amable y cariñosa”, concluye.