Nuevas inundaciones en Luján

Luján: el agua podría volver

Luján fue uno de los municipios más afectados por las inundaciones en agosto, el río alcanzó su pico máximo a 5,33 metros y hubo más de 1500 familias afectadas. Los damnificados todavía no se recuperaron y ya se están preparando para un posible próximo desborde del río.

El sol recorta sobre el horizonte la fachada de la Basílica de Luján. Los puestitos de recuerdos están alineados en la entrada de la iglesia a la espera de los fieles, o turistas que se quieran llevar un souvenir. La gente camina tranquila, todo parece estar puesto para una postal. Pero a tan sólo dos cuadras, la prueba de la tragedia está impresa en la pared. Una larga marca blanca a dos metros del suelo nos muestra hasta donde llegó el agua hace dos meses.

“Debido al Fenómeno del Niño, se esperan fuertes lluvias en el norte de la provincia de Buenos Aires entre noviembre y enero, pronosticó el meteorólogo Ignacio López Amorín, vocero del Servicio de Meteorología Nacional, y agregó: “Estamos dentro de los cuatro fenómenos más intensos de los últimos cincuenta años”.

Javier Sosa, coordinador del Servicio de Protección y Defensa a la Comunidad de Luján (PRO.DE.COM.), informó que están organizando reuniones con los sectores que trabajan en las emergencias –Cruz Roja, Bomberos, Policía, etc- para acordar de qué manera transmitir los alertas comunitarios rápidamente ya que en la última inundación el agua subió en cuatro horas. “Además monitoreamos las obras paliativas que se están haciendo en la cuenca del río. Llegado al caso nos inundamos igual, pero con este control no pasaría tan rápido”, agregó.

Las políticas de prevención se están llevando a cabo en distintos sectores de la comunidad. Los curas de la Basílica de Luján asistieron a un curso de capacitación dada por expertos en catástrofes que fueron desde Capital Federal: “Nos han enseñado cómo nos debemos manejar, cómo tratar a los damnificados y qué donaciones pedir”, sostuvo el Vicerrector de la iglesia, el padre Diego. Además, junto a un grupo de voluntarios, están recorriendo los barrios más afectados para hacer un relevamiento de datos que les podrían ser útiles si el aluvión se repite. El párroco explicó que tienen que pasar dos años como mínimo para que una familia pueda recuperarse tanto emocional como económicamente de una inundación. “No hay tiempo humano, de calendario ni de bolsillo. Los funcionarios destinan los fondos a otro interés”, concluyó.

Otro de los grupos de contención, que en agosto fue indispensable, son los bomberos de la ciudad:“Estamos preparados para una próxima, y mejor que la anterior porque tenemos más equipos –la gente les donó canoas, kayaks y una casa que vendieron para comprar una autobomba de rescate-. Al fuego yo lo paro, pero al agua no”, lamentó Mauricio Cerrutti, el suboficial del cuartel de Bomberos Voluntarios de Luján.

Causas

Los cambios climáticos son sólo una parte de las causas de los desbordes: los canales clandestinos formados por los vecinos, la no rotación de cultivos y las construcciones sobre los humedales en la cuenca del río Luján afectan de forma directa.

Estas son las cuatro causas:

Graffigna Luisina

Pisetta Antonella

Berbel Candela

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