El desembarco de China en Puerto Rico

Por: Bernabé Soto Beltrán

No es un secreto que el declive económico, social y político de los Estado Unidos de Norteamérica está a la vuelta de la esquina. Por ende, cada vez que un imperio se desvanece, viene otro a sucederlo. En este caso vemos como surgen intentos de controlar la economía mundial por medio de bloques, pero lo cierto es que solo una potencia se está encaminado a consolidar su poder económico en el mundo, he aquí el caso de China. La revista Nueva sociedad, en su número 259, le dedicó todo un volumen al desembarco Chino en América Latina. Esto levantó bandera en mi análisis, ya que en Puerto Rico, las inversiones de capital de la República Popular de China, cada día son una realidad. El 3 de marzo de 2017, el periódico el Nuevo día reseñó que el nuevo gobierno de Puerto Rico, firmaba un acuerdo de entendimiento con una empresa China para desarrollar un complejo turístico de índole cultural. El presidente de la empresa Yinke Global Holding confirmaba que la inversión sería de 200 millones de dólares. Más tarde en el mes de Junio y luego de reuniones entre el Departamento de Educación de Puerto Rico y los Estados Unidos, a puertas cerradas, el periódico Metro, reseñaba como el secretario de Desarrollo Económico y Comercio, Manuel Laboy, junto a la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher trabajan en un modelo para implantar la enseñanza del mandarín en las escuelas públicas de Puerto Rico. Como si fuera poco, y, para llenar la copa, el comentarista y analista político Jay Fonseca nos revelaba en su programa de radio, que China quiere o tiene interes de comprar 30 billones de la deuda de Puerto Rico.

Según un nuevo informe del Atlantic Council y del Centro de Desarrollo de la OCDE, la inversión directa de China en América Latina sigue aumentando. Dentro de este nuevo escenario económico Puerto Rico se encuentra inmerso en un nuevo y complejo juego de la geopolítica mundial. Mi preocupación esta en que la mentalidad conservadora del puertorriqueño no le deja ver esta nueva realidad. Es a tal grado que vemos cómo la sociedad puertorriqueña está en negación, por lo tanto necesita terapia de la realidad. Sólo necesitamos observar los diferentes foros de las redes sociales, para ver el grado de enajenación de nuestra sociedad. Políticos, economistas, académicos y otros, no palpan este nuevo escenario político, económico y social, en el cual el desembarco Chino en América Latina está transformando el escenario geopolítico de la zona. En un discurso pronunciado ante los líderes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Beijing en enero de 2015, el presidente Xi Jinping dijo que las empresas chinas invertirán 250 mil millones de dólares para el año 2025. El informe citado muestra que ya han andado casi la mitad de este camino. Puerto Rico y América Latina están estimulando estas inversiones para sanar sus diferentes crisis. Si nos preguntamos; ¿Cuáles son los actores chinos que vienen contribuyendo al incremento de las relaciones chino-latinoamericanas en los últimos años? podemos identificar tres: el Estado, las organizaciones cuasi-gubernamentales y las empresas, que intervienen en diferentes campos y niveles. Si el «diseño desde arriba hacia abajo» tiene como protagonista al Estado, el «desde abajo hacia arriba» tiene como principales actores a las empresas, que actúan a veces como pioneras. En este marco, el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional cumple un importante papel en los crecientes y discutidos vínculos entre el gigante asiático, América Latina y el Caribe.

Ante este escenario ¿Seguiremos en Puerto Rico jugando a la política pequeña? ¿Seguirá el conservadurismo económico y académico con la mentalidad del siglo XX? ¿Continuaremos limitando en el idioma a nuestras nuevas generaciones? para que solo tengan como idioma oficial el español, cuando los Chinos ya desembarcaron en Puerto Rico. ¿Seguiremos perpetuando un sistema educativo que responde a las necesidades del siglo XXVIII? Creo que es hora de mirar a un nuevo horizonte y abandonar ese conservadurismo que se ha tragado a nuestro país.