Plan para Puerto Rico: la primera comisión de Puerto Rico en Washington (1898–1899).

Los historiadores puertorriqueños de finales del siglo XX y los del siglo XXI, se caracterizan por tratar de descifrar la voluntad de volver visible la relación pasado-presente en diversos órdenes de tiempo y espacio. Desde sus diferentes palestras se destaca en la mayoría de ellos un enfoque conocido como crítica histórica. La crítica histórica es la que “analiza minuciosamente todas las fuentes, enseña a distinguir entre lo verdadero y lo falso y su grado de autenticidad”. Todos y cada uno de ellos se han enfocado realizar un ejercicio crítico para dar a conocer aspectos importes del saber histórico puertorriqueño a finales del siglo XIX, desde la óptica de Eugenio María de Hostos. Estos historiadores han localizado, identificado y seleccionado bibliografía especializada para analizar los hechos históricos sucedido para finales del siglo 19. Han trabajado con fuentes primarias y secundarias para describir lo sucedido ante, durante y después del 20 de enero de 1899. Los historiadores destacados lo son José Miguel Rodríguez, Carmelo Delgado Cintrón, Astrid Cubano y Vivian Auffant Vázquez. Cada uno de los mencionados ha logrado explicar un tema-problema histórico muy poco conocido por los puertorriqueños, desde un enfoque histórico político. Gracias a sus estudios hoy podemos conocer un poco de la lucha de poder cuando se comenzó a desarrollar el plan para Puerto Rico, gestado por la primera comisión de la isla en Washington. Aunque aún quedan algunas lagunas en este hecho histórico.

El 20 de enero de 1899 se reúnen en Washington los comisionados puertorriqueños Dr. Julio Henna, Dr. Eugenio María de Hostos y el doctor Zeno Gandía. Con el propósito de entrevistarse con el presidente McKinley luego de la invasión estadounidense a Puerto Rico. Este hecho histórico, poco conocido por los puertorriqueños, y que ha sido olvidado por las páginas de la historia, es más que justificable para documentarlo en las memorias de la historiografía puertorriqueña. Este acontecimiento es de suma importancia porque un grupo de patriotas de distintas ideologías, propusieron la dinámica para que Puerto Rico asimilara la transición. El hecho histórico mencionado evidencia el primer intento de pactar con los nuevos amos coloniales, para que estos propulsaran un gobierno civil y no militar en Puerto Rico. Cabe destacar que la lucha de poder en la isla se hizo sentir rápidamente. Por lo tanto y gracias a la historiografía el ensayo está enfocado en documentar, evidenciar, recordar, mencionar, y describir el antes y el después de la primera comisión de Puerto Rico en Washington durante los años 1898 al 1899.

Glosario

Guerra Hispanocubana-americana, Liga de los patriotas, Comisión a Washington, Hostos, Henna, Zeno Gandía, Comisiones, William McKinley.

Antes de la invasión estadounidense a Puerto Rico, no se puede olvidar la represión, la opresión y los abusos, perfil invariable del despotismo español durante cuatro siglos y un lustro (1493–1898). Un cuatro desolador, donde lo justo y lo digno en la población puertorriqueña era inexistente. Eso nos comenta José Miguel Rodríguez en su libro “La educación en el ideario de Hostos”. Luis E. González Valdes, en su escrito “Todos los caminos conducen a Ponce: La asamblea autonomista de 1887 y sus consecuencias. Nos comenta que no es hasta iniciar la década del 1880 que la vida política en Puerto Rico comienza a tener un ritmo más acelerado. Transformado de esta forma el pensamiento político local. Para esa década y la siguiente (1890) y de acuerdo a Francisco A. Scarano las ideas expansionistas se impusieron gradualmente en Estados Unido. Pero según Scarano, en Puerto Rico desde la asamblea de Ponce (1887) hasta la otorgación de la carta autonómica (1897) se ponía dos elementos en claro, que España seguiría ejerciendo la soberanía de Cuba — Puerto Rico, y la división sin solución de los autonomistas.

Por otro lado, el expansionismo mencionado de los futuros amos se nutrió de ciertas corrientes de pensamientos, que estaban en boga en Estados Unidos. Nos dice Scarano que el expansionismo se convertiría así en una cruzada, no solo de intereses económicos y militares, sino de toda una raza. Cuba y su gran guerra, alimento la opinión pública norteamericana agudizando su mentalidad expansionista. Sin embargo, en Puerto Rico durante los primeros meses del 1898 el enfoque estaba dirigido a la celebración de la elección de la primera legislatura autonomista. Mientras las relaciones de Estados Unidos y España entraban en una etapa de peligro.

Todos los autores mencionados y Scarano convergen en que una explosión de origen misterioso en el puerto de La Habana en febrero de 1898 sirvió de chispa para que estos dos países se enfrentaran en una guerra. La guerra Hispanoamericana o “guerra espléndida”, como le llamo Estados Unidos… fue un encuentro desigual. Una guerra que demoro cuatro meses, demostró lo débil que era España. A este hecho el mismo Hostos lo llamo, según Carmelo Delgado Cintrón, “la tragedia del 1898”, porque los puertorriqueños no se rebelaban y porque no estaban preparados para combatir la anexión. La invasión de la isla de Puerto Rico, conocido como el objetivo número dos, no se dio hasta el 25 de julio de 1898. El mes antes el periódica The New York Times evidenciaba los rumores de la invasión:

El futuro de Puerto Rico.

Un corresponsal de París dice España otorgará independencia a la Isla para evitar la intervención.

Londres, 29 de junio- El corresponsal en París de The Morning Post dice:

“Aprendí de acuerdo con Betances, que con el fin de prevenir la Intervención Americana España concederá la independencia a Puerto Rico, sujeto a ciertas ventajas comerciales reservándose para la madre patria.”

¿La 22da para Puerto Rico?

Rumor en Willets Point que el regimiento es de ir allí.

Otro grupo de reclutas del arsenal del regimiento decimotercero en Brooklyn llegó a Willets Point ayer por la mañana, para fortalecer el Tercer Batallón del regimiento vigésimo segundo. El tercer batallón es lo que queda del antiguo regimiento decimotercero, por tanto los hombres para llenar sus rangos se están obteniendo en Brooklyn. Se espera que para finales de la semana las compañías sean reclutadas a plena fuerza. Se rumoreaba en Willets Point ayer que la Vigésima Segunda, se ordenará a Puerto Rico, pero se cree que es más probable que el regimiento se destinará a la Florida.

Conforme con esta postura José Miguel Rodríguez nos dice que este tipo de notas editoriales crearon en Estados Unidos una opinión pública a favor de la intervención en el caribe. De acuerdo con Rodríguez, a partir de 1898 comienza una nueva agenda interventora con la invasión norteamericana que, al día de hoy, distingue al país con el deshonroso atributo de ser la única colonia existente en el planeta.

En Puerto Rico mientras tanto y realizando una mirada interna la historiadora puertorriqueña Astrid Cubano ha aludido el laberinto puertorriqueño, una estructura económica y social en vías de cambio como consecuencia del aumento de la producción cafetalera en detrimento del azúcar y un marco político protagonizado por el enfrentamiento criollo-peninsular que favoreció la alianza continua con España, la esterilidad funcional de los partidos políticos (fundación en 1870 del partido conservador y el partido liberal reformista de cuya escisión nació en 1887 el partido Autonomista) y en definitiva , la precariedad del movimiento separatista. A su juicio evidencia que una de las razones de la no resistencia fue el pacto implícito causado por la estructura económica y social de los criollos. En otro aparte María Dolores González-Ripoll Navarro nos dice que ante los acontecimientos Hostos comentó lo siguiente sobre la invasión:

“No tenemos el derecho de tener confianza en el gobierno de los Estados Unidos (ya que) tienen intereses contrarios a los nuestros”.

Por otro lado encontramos en el diario de Hostos, un relato revelador. Vivian Auffant Vázquez nos dice que ante el mismo es que Hostos entiende y actúa creando la liga de los patriotas, para educar al pueblo de Puerto Rico ante los acontecimientos que se avecinaban a la isla. Hostos comentaba lo siguiente para la fecha del 17 de julio de 1898, días antes de la invasión:

Por la mañana fui a ver la Iglesia de San Francisco Javier, nuevo edificio religioso que yo no conocía, y que si es notable por la extensión y cierta pretensión arquitectónica, más lo es por lo inadecuado de su arquitectura exterior e interior al objeto con que ha sido construido.

Ya, a las diez a. m., me esperaba T. Sus esfuerzos por demostrarme que es imposible que se consiga en Washington nada en favor de Puerto Rico. Antes, M. había vuelto a insistir en la inutilidad de cuantos esfuerzos pudiera yo hacer, y de nuevo ridiculizó los que se han hecho por los puertorriqueños del Directorio. Estos son los esfuerzos que yo apruebo. El Presidente del Directorio ha hablado con (¿Roosevelt?) antes de que dimitiera para ponerse en campaña; con Miles, con Mc Kinley, con Brooks, a fin de obtener para sí el nombramiento o designación por parte del Gobierno americano en favor de él, de una que denomina Comisión Civil; el derecho de hacerse acompañar por los miembros del Directorio; la mediación de esos comisionados entre el Ejército americano y los puertorriqueños, a fin de salvar, si es posible, dé una dominación incondicional de los americanos a Puerto Rico.

Para fijar un plan de acción que corresponda de un modo pertinente al propósito que aquí me trajo, hoy he quedado encargado de trazarlo.

José Miguel Rodríguez nos comenta en su libro “La educación en el ideario de Hostos”, lo siguiente ante este tétrico retrato; esa estampa, síntesis de la realidad desnuda del futuro de Puerto Rico en 1898, Hostos formuló un proyecto para rescatar del estado de barbarie en el que lo habían dejado las administraciones coloniales españolas. En la ciudad de Nueva York, a su regreso de Chile, fundo La Liga de Patriotas Puertorriqueños el 10 de septiembre de 1898, luego de la invasión a Puerto Rico. Se constituyó con dos fines:

…uno inmediato que es el poner a nuestra madre Isla en condiciones de derecho; otro, mediato, que es de poner en actividad los medios que se necesitan para educar a un pueblo en la práctica de las libertades que han de servir a su vida, privada y pública, industrial y colectiva económica y política, moral y material. Y más adelante señala: Poner a Puerto Rico en condiciones de educarse a sí mismo y por sí mismo en las funciones de la vida sana y digna, tarea es de todo el porvenir.

María Dolores González-Ripoll expone lo siguiente sobre la creación de la liga de los patriotas:

En ese año 1898, (herido de muerte en mi ideal, vi caída a la patria), Hostos concibió el Plan de salvación: La liga de Patriotas Puertorriqueños.

A bordo del «Philadelphia», martes, 13 de septiembre, 1898. Sus emociones se hacían sentir según su diario:

¡Emoción sin nombre! Experimento una alegría conturbada por una tristeza llena de indignación.

Al parecer la creación de la Liga de los patriotas le causaba a Hostos alegrías y tristezas. Pero la realidad era que esta liga tenía unos enfoques muy claros. De acuerdo a Vivian Auffant Vázquez, el proyecto quería capacitar y educar, desde el proceso de alfabetización, a la concienciación del derecho a la vida. Nos menciona la misma sus dos propósitos:

“en lo Político lograr el reconocimiento del derecho al plebiscito; y en lo Social, organizar de manera completa los medios y fines de la vida colectiva. La Liga de Patriotas, se ha constituido con dos fines: uno, inmediato, que es el de poner a nuestra madre Isla en condiciones de derecho…otro, mediato, que es el poner en práctica de las libertades que han de servir a su vida, privada y pública, industrial y colectiva, económica y política, moral y material. A fin de que lo sea, la Liga empezará por fundar en cada uno de las poblaciones en que ella funcione, una escuela nocturna, un Instituto municipal que comprenda la enseñanza primaria y secundaria reformadas, conferencias dominicales, un diario de cultura general y cuantas escuelas rurales sea posible.”

Por otro lado es necesario señalar que La Liga de Patriotas Puertorriqueños se anotó un gran logro. Luego de las frustraciones de la clase política puertorriqueña (1880–1899) causadas por el imperio Español y de la invasión estadounidense a Puerto Rico. Además de las frustraciones de Hostos ante los nuevos amos coloniales. Logra la liga la primera comisión de Puerto Rico en Washington. Lo que presentan los Comisionados Zeno Gandía (autonomista), Julio Henna (anexionista) y Eugenio María de Hostos (independentista) al Presidente Mc Kinley es un desglose de los puntos de la Liga. Ante este gran logro la presensa del país, trataba de minimizar tal efecto. El periódico La democracia órgano oficial del líder autonomista Luis Muñoz Rivera, trataba la noticia de la siente forma:

Según nuestras noticias hoy embarcan para Nueva york, nuestros ilustrados amigos don Eugenio María de Hostos, don Rafael Zeno Gandía.

Este último va como representante de los agricultores de Adjuntas, según se nos dice.

Los señores Hostos y del Valle, representan a los obreros de esta ciudad que les eligieron en el meeting que empezó a las puertas del teatro y termino en el salón del ayuntamiento, pero no llevan la representación del comercio ni de la Agricultura de Ponce, pues estos enviaron sus informaciones a Mr. Carrol, como se acordó en la Asamblea de la Capital.

Así, pues, los señores Hostos Valle y Zeno no van como representantes de la isla, según dice nuestro apreciable colega El Correo de Puerto Rico.

La isla desistió de enviar representantes a Washington.

Aunque se observaba algún tipo de recelo en la nota periodística. Según Rodríguez. En su libro “La educación en el ideario de Hostos”, Hostos, Zeno, Henna, representaban las tendencias ideológicas del momento. Observamos como pensaban en la isla los políticos de turno, que a su vez utilizaban periódicos oficiales para establecer su opinión pública. Por otro lado el 2 de enero de 1899 en Washington se estaba llevando a cabo la primera comisión de Puerto Rico. La dinámica de la comisión la podemos ver y entender gracias al diario de Hostos:

Lunes 2 de enero del 1899:

Lectura y discusión de mi plan. Aplazamiento del cabotaje. Liberación de los derechos de aduana: para la harina de trigo, para las carnes de conserva y grasas alimenticias; para sustancias farmacéuticas; para las cervezas y lagers; para artículos de escritorio; para material de escuelas y aparatos y libros pedagógicos; para máquinas de agricultura y de industrias manuales; para antisépticos y otras sustancias medicinales, así como para aparatos de cirugía; para filtros, tubos y otros implementos aplicables a la construcción de acueductos; para hornos de cremación de cadáveres; para hornos de combustión de basura; para el tabaco, el café, el azúcar.

Se dio lectura y sin discusión se aprobó el plan político, que consiste en establecer el gobierno civil bajo el régimen militar, según en Cuba; pero sin gabinete o ministerio. El servicio civil correrá bajo la responsabilidad de un Secretario. Aplicación a Puerto Rico de la enmienda 2.ª, de la Constitución federal. Declaración especial a fin de hacer efectiva la separación de la Iglesia y del Estado prohibiendo las demostraciones públicas de cualquier culto, etc., etc.

En Nueva York el 6 de enero del 1899, Hostos nos comenta lo siguiente:

Lectura de los tres proyectos de mensaje que, por acuerdo anterior, había de presentar cada uno de los comisionados.

Se dio lectura al escrito de Henna, en inglés, que Zeno celebró mucho, y que yo no objeté.

En seguida leyó Zeno el comienzo de un mensaje que no había terminado, y antes de acabar, se manifestó dispuesto a preferir el de Henna.

Entonces yo leí el mío. Los otros comisionados se manifestaron muy satisfechos de él, que aprobaron y tácitamente se dio por elegido como el mensaje oficial de la Comisión. La única objeción a que dio lugar fue presentada por Zeno, con relación a una cláusula que estimaba él que parecía una agria queja. Henna apoyó la cláusula, declarando que por el mismo hecho de ser una agria queja, y ser verdad, debía mantenerse.

En Nueva York el 16 de enero del 1899, Hostos nos comenta lo siguiente:

A consecuencia de la última sesión, que había sido bastante violenta, y en la cual nos habíamos puesto de acuerdo para salir en dirección a Washington en el tren de la tarde del martes, no vinieron los otros dos comisionados.

Los llamé para fijar procedimiento.

En Washington el 19 de enero de 1899, Hostos nos comenta lo siguiente:

Estuve acabando de hacer que me corrigieran las traducciones de la petición sobre asuntos políticos y educativos.

En la primera me habían hecho un cambio de ideas y palabras gravísimo. Me presentaban como partidario de la soberanía incondicional de los Estados Unidos en Puerto Rico. Aproveché la ocasión para decir que lo que desea Puerto Rico es la soberanía, régimen y gobierno temporal de los Estados Unidos en Puerto Rico.

También en la petición sobre educación me habían hecho decir que el gobierno municipal debe quedar dependiendo del gobierno general. Ocasión también aprovechada por mí para pedir la autonomía incondicional del municipio.

Al volver al hotel, y después de oír el relato de la entrevista de Henna con el Ministro de Estado, mis colegas me presentaron un número del Sun de Nueva York, en que, según se apresuraron a decirme, se me hacía aparecer como contento de la cesión de Puerto Rico a Estados Unidos. Como Zeno me dijera que ese reportaje era cosa suya, tuve que increpárselo.

Por la noche se volvió a hablar entre nosotros de la conveniencia de que los comisionados de Puerto Rico, Cuba y Filipinas, se concierten para defender juntos y previo acuerdo, la común conveniencia de las Islas.

Este útil pensamiento, que ha ocurrido a todos, ofrece dificultades.

En Washington el 21 de enero de 1899, Hostos nos comenta lo siguiente:

Al salir de la entrevista con MacKinley, estaban tan jubilosos los otros dos comisionados, que yo hube de decirles que, en realidad, nada habíamos sacado de la entrevista. Henna, a fuerza de acostumbrado a la vida práctica de los Estados Unidos, se vio compelido a asentir a mi afirmación.

Y ¿cómo no?

Que lo diga lo sucedido. Como citados para las dos y media p. m., dejamos el hotel a las dos y cuarto, creyendo que no llegaríamos a la hora convenida. Pero llegamos antes de la hora que escogieron el Presidente o sus quehaceres, o tal vez, como después pudimos colegir, la discusión del decreto sobre moneda provincial.

Por lo que quiera que fuera, el hecho es que, después de enviadas nuestras tarjetas e introducidos a la antesala de audiencia, tuvimos que esperar allí hasta cerca de las tres.

A poco más o menos esa hora, un ujier se presentó y llamó a «La Comisión de Puerto Rico», llamamiento que fue acogido con vivo movimiento de curiosidad por las personas que esperaban audiencia. El ujier nos precedió al que resultó ser el despacho particular del Presidente. Allí estaba él, que nos miró con curiosidad y simpatía, y que personalmente me inspiró mucha. Aunque pareció indicarme con la vista el asiento de la derecha más próximo al suyo, yo tomé el segundo, porque me pareció que era el que más convenía a Henna, que había de actuar como spokesman.

Mucho celebré después esa indiferencia mía por los puestos preferentes, porque desde el que escogí pude apreciar por mí mismo el efecto natural que había de causarle la excursión histórica de Henna, y pude también observar despacio la fisonomía y los cambios, no muchos, aunque expresivos, que se manifestaron en el rostro de Mr. MacKinley durante nuestra entrevista.

Cuando el spokesman terminó, el Presidente empezó diciendo que, en general, generally, estaba de acuerdo con las peticiones que hacíamos de gobernador civil, consejo de secretarios, autonomía municipal, extensión de derechos civiles y políticos según se contienen en el art. 1.º, sección IX y en las primeras diez enmiendas de la Constitución. Como yo le observaba fijamente, ejercí natural concentración de atención y vista en; mí, por lo cual puedo estar casi seguro de que, a excepción de las palabras con que terminó, y en las que expresó el deseo del Gobierno de poseer a Puerto Rico como una parte ya integrante de la Unión, en todas las anteriores, que fueron las más abundantes, me pareció que obedecía en la expresión de su pensamiento a la influencia que naturalmente ejerce hoy en los Estados Unidos la opinión antiexpansionista.

Como en aquel mismo día hubiera estado el Gobierno, según nos dijo el Presidente, ocupándose del asunto de la moneda en Puerto Rico, nos dijo que había estado esperando a la Comisión de Puerto Rico para consultar con ella sobre el asunto, por lo cual no había querido firmar el decreto hasta después de la consulta. Y efectivamente la hizo, leyéndonos el decreto. Aunque no expresa con suficiente claridad que el retiro de la moneda llamada provincial se hará como ya hubiera podido hacerlo el Gobierno americano, el tipo de descuento es muy aceptable, y lo aceptamos. Entonces el Presidente tomó una pluma, firmó el decreto y lo mandó al Tesoro con orden de que se comunicara inmediatamente. Después de esta muestra digna de ser agradecida, el Presidente continuó hablando en terrenos, o más bien, en actitud ya más familiar. Cuando nos levantamos, recordé a Guzmán Rodríguez y dije a Henna, porque yo seguía temiendo a mi inglés, que pidiera la excarcelación del propagandista mayagüezano. Entonces yo me decidí a hablar, y lo hice con suficiente viveza para que el Presidente me pidiera, entregándome su lápiz de bolsillo, que le escribiera el nombre y residencia del perseguido.

De todo esto no sacará otra cosa Puerto Rico que la satisfacción de saber que no se cierran las puertas de la Casa Blanca a sus voceros y emisarios. Por mi parte, y para mi caso personal, he sacado en limpio que es una torpeza no hablar con fluencia el inglés. Si así lo hablara yo, algo más habríamos sacado, pues por lo menos habríamos expresado fuertemente las necesidades y derechos de nuestra pobre Isla.

Los trabajos presentados al Presidente, son los siguientes:

· Petición de derechos y de gobierno: Hostos.

· Petición de concesiones económicas: Hostos.

· Petición de concesiones educacionales: Hostos.

· Petición de concesiones para la enseñanza agrícola: Hostos.

· Petición de concesiones militares: Hostos.

· 1.ª address: Hostos.

· 2.ª address: Hostos.

· 3.ª address: Hostos.

· 4.ª address: Henna.

· Canje de moneda: Zeno.

· Catastro: Zeno.

· Bancos: Zeno.

Conforme con el diario de Hostos se pude observar como el optimismo de Hostos fue decayendo hacia el pesimismo, se sintió defraudado. De acuerdo a Vivian Auffant Vázquez , la expectativa se derrumbó, ya que creyó que el presidente de los Estados Unidos a pertenecer a la orden masónica, podían hablar de igual a igual. El presidente se reafirmó en la visión imperialista de Norteamérica, olvidando el código masónico. Todos los comisionados con la esperanza de la ayuda, no ocultaban su decisión de definir el futuro político de la patria. Por último y como nos comenta Vivian Auffant Vázquez:

Hostos propuso su plan a los Comisionados, que tenía objetivos comunes a las diferentes alternativas políticas, pues el objeto es salvar la personalidad de Puerto Rico; el origen de la delegación ha de ser el pueblo entero de Puerto Rico, y la representación ha de ser del pueblo puertorriqueño, a tal efecto propone un gobierno temporal de 15 a 25 años. El patriotismo exige que se vea la realidad tal cual es; tal cual tiene que ser; tal cual ha sido. A Puerto Rico no se le permitió el ejercicio normal de los derechos que forman un pueblo ni de la disputa racional del poder que forma a las clases gobernantes.

José Antonio Ayala en su libro “La masonería de obediencia española en Puerto Rico en el siglo XIX” nos no comenta que en los años siguientes al cambio de soberanía, una inversión de los papeles que hasta el momento habían desempeñado la masonería. La masonería autóctona intentara capitalizar la adhesión de algunos de sus hombres a la nueva situación a fin de dominar en solitario el territorio masónico de Puerto Rico. Pero la masonería norteamericana tendrá también algo que decir en este aspecto. Hostos termino abandonando su misión por la frustración que sintió ante los intentos de lograr el beneficio para Puerto Rico.

En conclusión podemos decir que es imposible ignorar la lucha de poder de grupos e intereses políticos dentro de un territorio. Un hecho histórico que pretenda contemplar la visión del todo social, del poder y dominación colonial debe sumarlas al análisis. El estudio de la lucha de poder es un campo abierto que nos permite recorrer distancias hasta llegar a metas que, aunque no finales, resultan retadoras e intrigantes. El historiador alerta puede discernir de las posturas presentadas por los diferentes autores y sus interpretaciones. Durante el transcurso final de la dominación española, hasta llegar la dominación estadounidense, existen un sin números de acontecimientos que se trabajaron desde la secretividad sectaria del mismo poder. La consulta de las fuentes obtenidas, reflejan poco conocimiento sobre el tema a tratar, que abren una posibilidad para una futura investigación histórica. Es evidente que Estados unidos, grupos de masones alineados y no a los nuevos amos tenía un plan para Puerto Rico. Existen grandes lagunas que ameritan un análisis profundo y una mejor búsqueda de fuentes, que se deben de existir. El colonialismo, la política administrativa colonial, grupos y otros reflejan en la realidad puertorriqueña, un plan oculto que aun los puertorriqueños no acaban de ver y entender. El historiador puertorriqueño tiene la responsabilidad de ofrecer un mejor panorama sobre este asunto, que a la postre a estudiando tímidamente.

Bibliografía

A. Fuentes Primarias

Eugenio María de Hostos, Diario. Tomo II.

B. Fuentes Secundarias

Auffant Vázquez, Vivian. El legado de la Liga de Patriotas Puertorriqueños de Eugenio María de Hostos Conferencia presentada en ocasión de los 174 años del nacimiento de Eugenio María de Hostos el 11 de enero de 2013.

Ayala, José Antonio. La masonería de obediencia española en Puerto Rico en el siglo XIX. Murcia: Universidad, secretario de publicaciones, 1991.

Cubano, Astrid. El hilo en el laberinto. Claves de la lucha política en Puerto Rico (s.XIX). Puerto Rico, Editorial huracán, 1990.

Delgado Cintrón, Carmelo. EL PENSAMIENTO DE HOSTOS ante la invasión y la anexión de Puerto Rico por Estados Unidos. FOCUS IV, 1 (2005).

Entrevista a Vivian Auffant Vázquez en Biografía de Eugenio María De Hostos para http://autografo.tv/

Eugenio María de Hostos (1998). La liga de patriotas. Edición conmemorativa del centenario 150 de su fundación. San Juan: Instituto de Estudios Hostosiano, Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y Ateneo Puertorriqueño.

González-Ripoll Navarro, María Dolores Hostos: Utopía y federación (Editorial del Cardo, 2010) facilitado por la biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

González Valdes, Luis E. “Todos los caminos conducen a Ponce: La asamblea autonomista de 1887 y sus consecuencias”, Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Historia, vol. XIII Núm. 43, 1992.

Hostos, E. M Obras completas de Eugenio María de Hostos. Río

Piedras: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, Oficina del Presidente: Instituto de Estudios Hostosianos. 1988.

Rodríguez, José Miguel. La educación en el ideario de Hostos. Puerto Rico: Abacoa, 2013.

Scarano, Francisco A. Puerto Rico: cinco siglos de historia. México. McGraw-Hiil Interamericana Editores, S.A. de C.V. 2008.

C. Periódicos

La democracia

The New York Times