La imagen de un vestido que nos abre la puerta a múltiples realidades.

El 27 de febrero una imagen publicada en el blog http://swiked.tumblr.com se convirtió en viral. Esto fue gracias a que un vestido que era visto por algunas personas de color: dorado y blanco, podía al mismo tiempo ser visto por otras personas de color negro y azul. Uno se puede preguntar e incluso dudar de esta posibilidad. Es fácil pensar incluso, que el problema recae en la calidad de la pantalla en la que es vista la imagen, o un chiste colectivo para generar una estrategia de mercadeo. Sin embargo, todo parece recaer en la percepción humana.

Esta es la imagen que causó la controversia. Tomada de: http://swiked.tumblr.com

Desde hace varias semanas vengo analizando y preguntándome, la forma como los seres humanos tendemos a categorizar las cosas y configuramos nuestra realidad, a partir de esos pequeños casilleros que vamos llenando con nuestras experiencias, una vez le damos un nombre a cada uno.

Así como los colores del vestido, los hechos y la realidad del ser humano está configurada — o condicionada, podría decirse mejor — a partir de su experiencia. Tendemos a definir aquello que estamos analizando, a partir de nuestras experiencias. Es decir, el contexto y la experiencia son aspectos fundamentales bajo los cuales ejercemos juicios sobre la ‘realidad’ que construimos en nuestra mente.

Programas como Juegos Mentales de National Geographic, se basan en engañar la mente del espectador, dejándonos sorprendidos episodio tras episodio. Esto a partir de pequeños vacíos que tiene nuestro cerebro de interpretar las cosas, no como son, sino a partir de nuestras experiencias y la manera como resolvemos problemas para vivir la cotidianidad.

La maldición del conocimiento se refiere a esa dificultad que implica para muchos de nosotros, soltar aquello que sabemos y aferrarnos a nuestras ‘verdades’ para definir futuras experiencias. La percepción es entonces esa ancla que nos permite poner los pies en la tierra, pero que algunas veces nos impide volar, debido a nuestros miedos y a nuestros fracasos — o peor aún — a ese inmenso miedo de fracasar, que existe en nuestra sociedad.

“If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, Infinite. For man has closed himself up, till he sees all things thro’ narrow chinks of his cavern.” ― William Blake.

Vivimos en un mundo, que algunas veces acelera y otras desacelera cuando menos lo esperamos. Cada vez más nuestro ritmo de vida intenta igualar las velocidades en las que podemos transmitir información. Pero en este mundo cambiante se hace cada vez más impredecible saber hacia qué dirección nos estamos desplazando y si vamos a una gran velocidad no será fácil girar el timón, en el momento necesario.

“In a discontinuous world the most important thing to learn is to unlearn. Take out, don’t put in. Take away. Forget. Ignore. Erase.” — Magnus Lindkvist.

Por otra parte, hacer una pregunta muchas veces se convierte en un acto de afirmación, parece cada vez más difícil distinguir entre el signo ‘?’ y el ‘!’. El primero es abrir la puerta a lo desconocido, nos pone en una situación de atención hacia lo inesperado. Lo que pasa es que hemos dejado de hacer preguntas esperando adquirir nuevo conocimiento, y las hemos empezado a generar esperando para oír la respuesta que nosotros mismos ya hemos formulado en nuestras mente.

En resumen:

“Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad.” — Marco Aurelio.
Video tomado de: http://gfycat.com/RecklessComplicatedCreature