La responsabilidad de hablar de libros

_O cómo llegué hasta Sándor Márai_


Publicar algo como la revista Granite&Rainbow debe implicar un esfuerzo enorme; por eso me pregunto si toda esa gente que se deja las yemas de los dedos, la vista en la pantalla y los sesos en todo... ¿sabe si todo eso va a alguna parte?
Sí, bueno, saben que hay "x" descargas, que hay bastante gente que - por sus comentarios y actividad en las redes sociales - parece que sí lee la revista o parte de ella.

Reseñar o recomendar literatura es un acto con consecuencias, lleva a gente desconocida a sitios a los que tal vez no hubieran acudido si no se les muestra una senda.
Pero, ¿qué hace que un posible nuevo viajero acepte ese rumbo y no otro?
En mi caso no me pude resistir a un desafío en realidad no planteado, alguien me hablaba de que un escritor le dejaba sin aliento, le impedía poder vivir de la misma manera que antes de afrontar sus lineas.
No retaba a nadie para que comprobase si ese efecto le alcanzaría también a él, pero no pude dejar de pensar:
- Si le leo, ¿me pasaría a mí algo así? ¿querría que eso me pasará?

Yo nunca había oído hablar de Sándor Marai, y cuando sí lo hice, tampoco me decidí por él, después de todo ya tenía una larga lista de "posibles".
Cuando uno tiene ya una "lista de deseos" y se conoce, ya sabe lo que es abarcable y lo que no, el tiempo da de sí lo que da, y hay que ser realista. Y ya he visto crecer sin límite otras "listas de deseos".

Sin embargo, no me pasó desapercibida una "sensación" de alguien a quién sigo en Twittter, y con quién digamos, "conecto literariamente", y de la que además, me gusta su punto de humor/ironía.

Así el cuaderno de bitácora de esta marina me llevó hasta un faro. Su luz me avisó: zona de posible naufragio. Me sentí cómo en la Bretaña francesa, una linea de costa peligrosa, agreste, pero inmensamente hermosa.
Y así llegué hasta Sándor Márai.

Su ”El último encuentro” ha sido... intenso, magnético, y me dejado una fuerte impresión. Su prosa me ha parecido eso, un acantilado sobre el mar. No puedes evitar asomarte aún sabiendo que puedes caer. Da igual, aunque sople galerna, te asomarás. No temas, no te caerás, pero el paisaje te dejará sin habla; sus aparentes calmas no son más que tormentas disfrazadas de nubes tranquilas. Y puede que cuando veas las olas chocar abajo entre las rocas, algo se sacuda también dentró de tí mismo.

A la gente que colabora en revistas o blogs como Granite&Rainbow, quiero decirles que si algún dia desfallecen o piensan en que su empeño no va a ningún sitio, visiten este pequeño texto.

Yo quiero en estas lineas decirles que sí, que al menos en un caso, su labor divulgativa, esa pasión que transmiten por los libros, ha servido.
Ha servido para llevar a un lector a varar su barca en una playa a la que, en un vasto oceáno de literatura, tal vez no hubiera nunca puesto rumbo, pues hay tanto puerto, tanta isla, que a veces un buen marino con miles de millas en el petate te puede señalar derrotas desconocidas a las que, como a mí me ha pasado con Márai, siempre querrás volver.

@graniterainbow , tú me llevaste hasta él, acepta tu responsabilidad.
Tu valiosa y útil responsabilidad.

Un saludo,
bidari

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