Centroamérica y la “nueva geopolítica” de la Ley de Ajuste Cubano

Fotografía: Esteban Félix-AP

Lo que se pensaba inicialmente como un incidente fronterizo, pasó luego a crisis migratoria y se está convirtiendo en la internacionalización de uno de los factores principales del histórico conflicto entre Cuba y Estados Unidos: la Ley de Ajuste Cubano.

Más de cinco mil cubanos varados en la frontera de Costa Rica desde hace más de un mes, significan miles de historias humanas, pero también significa que uno de los últimos capítulos bilaterales de la guerra fría se pone en medio del tablero diplomático regional, implicando a más países en el diferendo.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís insiste en que hay que ver el problema migratorio desde un prisma “principalmente humanitario” y no sólo “en un contexto de geopolítica”, pero la realidad le está contradiciendo. El cantautor cubano Silvio Rodríguez en una carta que dirigió al presidente tico le definió la situación como una “tremenda carambola multibandas”.

La Administración de Obama aparece como “convidado de piedra” en este conflicto, pero todo comenzó cuando las autoridades costarricenses con el apoyo de las estadounidenses desarticulaban una red de coyotes, que pasaba a cubanos por el país con destino a Estados Unidos. Los cubanos empezaron a vagar por las ciudades ticas y las autoridades pensaron que la mejor solución era transportarlos en autobuses y dejarlos en la frontera nicaragüense. Ahora el problema era para otro país.

Y este movimiento lo hizo el gobierno tico justo a pocas semanas del histórico veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre un diferendo fronterizo en el territorio situado en la margen derecha del Río San Juan.

Nicaragua expulsó a los cubanos de su territorio y se preguntaba por qué no había una ley igual para los cientos de miles de centroamericanos que todos los años intentan alcanzar sin éxito los Estados Unidos, buscando también mejores oportunidades económicas.

La opción del puente aéreo era presentada por Costa Rica como la solución para salvar la barrera de Nicaragua. Belice se negó y consideró que esto debe tratarse “únicamente dentro del marco regional y con soluciones regionales”.

Por su parte, el presidente guatemalteco, Maldonado Aguirre aseguró que era solidario pero que no se podía “trasladar un problema de un país a otro país, sin tener la seguridad de que no se vuelva una situación inmanejable”.

Al final terminaban dándole la razón a Nicaragua y reconocían que era un problema regional. Además todos esos pequeños países tienen a cientos de miles de sus compatriotas viviendo y trabajando duramente en Estados Unidos, sin leyes que les privilegien y aportan al desarrollo de sus países de origen con el envío de remesas. ¿Qué le podían decir a sus propios compatriotas?

Política de reacción

No es la primera crisis migratoria de cubanos que quieren irse a Estados Unidos, pero hasta ahora era un problema bilateral mientras la mayoría de los países de la región hacían la vista gorda. El problema no iba con ellos.

Desde el inicio de las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la delegación cubana ha puesto encima de la mesa la eliminación de leyes como la de Ajuste Cubano, por considerarlas que fomentan la emigración ilegal desde la isla.

Pero históricamente, Washington solo ha llegado a acuerdos o ha modificado sus políticas migratorias hacia Cuba, precisamente a raíz de crisis migratorias, que en un primer momento parecían que podían desestabilizar el orden interno cubano y finalmente terminaron convirtiéndose en un problema para los Estados Unidos.

Ejemplos son las crisis migratorias de Camarioca, en 1965 durante la presidencia de Lyndon Johnson, posteriormente la del puerto del Mariel en 1980 durante el gobierno de James Carter con la salida de más de cien mil personas y la de los balseros en 1994 durante la presidencia de Bill Clinton.

Las reacciones fueron la Ley de Ajuste Cubano, promulgada en 1966, que permite la entrada a territorio estadounidense, donde reciben de forma automática un permiso de trabajo y tras un año de permanecer en Estados Unidos obtienen la residencia permanente. Una ventaja que no tienen los migrantes de ningún otro país del continente.

Mientras que desde 1995 se aplica la ley de “pies secos-pies mojados”, por la que se acepta la entrada al país de todos los cubanos que logran poner pie en tierra norteamericana, mientras que son devueltos a Cuba los que son interceptados en el mar por los guardacostas estadounidenses.

Los cubanos temen que con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, Washington elimine leyes que privilegian la emigración desde la isla. En los primeros nueves meses de este año, 27 mil cubanos llegaron a Estados Unidos, un 78 por ciento más que en igual período del 2014, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense.

New York Times viste el posible acuerdo

Hasta el momento que se produjo la crisis migratoria en Costa Rica los mayores detractores de la Ley de Ajuste Cubano eran los congresistas cubanoamericanos más críticos con el diálogo con el gobierno de La Habana.

Congresistas como Ileana Ros-Lehtinen aseguraba que los cubanos se aprovechaban de un status de refugiado político cuando eran simples emigrantes que una vez obtenida la residencia volvían a la isla de vacaciones. Tardaron años en darse cuenta.

En ese contexto, el periódico New York Times consideró que las políticas migratorias de Estados Unidos hacia Cuba son “una reliquia de la Guerra Fría que está dificultando la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana”.

Que este periódico escriba un editorial sobre temas cubanos no es una opinión más. Es el mismo diario que en varios editoriales criticó las políticas norteamericanas contra la isla considerándolas obsoletas e inútiles. Señalaba como después de cinco décadas de acciones contra la revolución cubana seguía ahí a menos de 150 kilómetros de la Florida.

Después de meses de editoriales, se daban los históricos anuncios de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro que anunciaban el inicio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas después de 50 años de enfrentamiento. El 17 de diciembre de 2014 fue la plasmación de más de 18 meses de negociaciones secretas de las que nada se filtró, pero el New York Times demostró tener una “luz larga” en el tema. ¿La tendrá también ahora y se dará un nuevo acuerdo migratorio entre ambos países?

Mientras tanto, más de 5.000 cubanos que continúan varados en el Paso de Peñas Blancas de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, ven como se acercan las vacaciones navideñas, con su tradicional parón administrativo, y ellos siguen esperando una solución, sea humanitaria o geopolítica.

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