A lo loco y sin pedales
El otro día descubrí que han vuelto a inventar la bicicleta con motor. Cerca de mi casa han abierto un sitio donde te las alquilan por horas y además te prestan el casco. Recuerdo haber visto alguna que otra bicicleta de esas circulando por mi barrio cuando era niño (tenían el motor en otro parte, si no me equivoco) y que ya entonces pensé que aquel trasto no tenía mucho futuro. Como el cigarrillo electrónico, sin ir más lejos, o el balonkorf. A ver quién iba a comprar una bicicleta con motor solo para no tener que darle tan fuerte a los pedales en las cuestas. Lo que hacías era comprarte un vespino y así incluso te evitabas pedalear por el Paseo Marítimo. (En cambio, siempre creí que la tira de velcro para sujetar las zapatillas deportivas terminaría sustituyendo a los cordones de toda la vida, menudo chasco).
Todavía es la hora que espero cruzarme con alguien montado en una de las nuevas bicis, que ahora son eléctricas, pero no me atrevo a decir que, al menos en teoría, la estrategia no sea buena. ¿Que inventamos una cosa que luego resulta que es un fracaso? Pues dejamos pasar unos años y cuando ya no se acuerde nadie de ella la volvemos a inventar. Los americanos, por ejemplo, sacan cada dos o tres años una nueva película de Superman contando toda la historia desde el principio, y hasta hay ya quien comenta que en la NASA están pensándose mandar otro cohete a la Luna por primera vez. Aquí en España lo estamos probando ahora con la bici con motor y con el partido bolchevique y ya veremos qué pasa.
En Última Hora