“imagino la primera vez que mis padres probaron la heroína como las primeras veces en las que he follado con alguien de quien me estaba enamorando. en la etapa de enamoramiento, el cerebro libera dopamina y endorfinas, hormonas todas ellas causantes de la sensación de placer, plenitud y energía sin límites. a mí me da una sensación de estar viviendo algo excepcional, único, que me diferencia del resto de humanos, que rompe con la forma de mirar el mundo que tenía hasta el momento. el mundo se revela como una absurdo sin sentido, como una ficción demasiado densa al lado de la sensación de ingravidez que da la heroína, que da el enamoramiento.
esto me ha llevado a buscar a k de forma automática y casi obsesiva, olvidando otras fuentes de placer, intereses o motivaciones, porque realmente lo que sentía es que no necesitaba nada más, que nada podía igualar esa sensación que ya es un recuerdo, un ideal dentro de un bote de formol.
muchas veces se ha descrito ese momento flash de la heroína como un orgasmo eléctrico en todo el cuerpo, como el que causa la oxitocina liberada en el momento del orgasmo sexual junto a la dopamina. la búsqueda del orgasmo se convirtió en un símbolo del poder mutuo de atracción, comprobar, una y otra vez, que el deseo ocupa tanto lugar que difícilmente podría caber nadie más. hasta que el miedo a la ausencia superó el placer de la presencia, hasta que el dolor que producía un síndrome de abstinencia fue lo suficientemente grande como para que lo que empecé haciendo por amor y placer, lo acabara haciendo por miedo.
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la heroína es para mí las más obscena versión del capitalismo. es una vida construida a través del consumo, pero no es diferente a ningún otro tipo de consumo en el que nos identificamos por lo que consumimos. dime qué compras y te diré quién eres.
¿es esto un rollo moralista de esos que dicen que tomar drogas es malo? no tengo ningún interés en saber qué cosas están bien y qué cosas están mal, y no veo nada de malo en consumir drogas también. lo que yo me he preguntado y me sigo preguntando a mí misma: ¿te defines por la droga que consumes? si ya no eres esa que se pone hasta el culo de speed ¿quién eres?, y si ya no eres la novia de … ¿quién eres?
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es casi aterrador descubrir en ti la misma estructura que has odiado siempre, aunque posiblemente basta con odiarla para reproducirla de forma inconsciente, posiblemente la odias porque sabes que está en ti y no lo quieres reconocer, porque es más fácil verla fuera que dentro.
en aquel pueblo de mierda yo me fui ahogando con mi madre poco a poco mientras intentaba seguir haciendo como si nada de cara al resto de la gente. la fortaleza se convirtió en un rasgo de identidad, y me fui construyendo una armadura muy sólida, aunque pesada, que me fue haciendo olvidar qué se siente cuando algo te roza la piel.
esa es mi droga, poder ser yo, encontrar a alguien con quien todas mis defensas se relajan y puedo salir de mi armadura. mi heroína es la persona que me salva de mi encierro, la que me monta en un caballo salvaje, por la que me lanzo por el lado más salvaje de la vida a un mundo de mierda en el que solo el amor vale la pena (el amor entendido como una adicción).
puro fuego, darlo todo, con toda la pasión que era capaz de generar; si no duele no es amor, si no estoy dispuesta a olvidarme incluso de mí misma, no es amor, si no siento deseo constante no es amor. de esta forma fui llevando al límite un relación que se fue agotando en sí misma, en la que la creatividad dejó de fluir y que acabó estallando.
esto es el sistema para mí, esto es esa abstracción a veces esquizofrénica hecha carne, mi propia carne. pero no es fácil a veces darse cuenta de esto, ni es fácil a veces romper límites que tienen su origen en experiencias que nunca has asimilado realmente, sino más bien escondido y enterrado. ni tampoco es fácil a veces darse cuenta de las conexiones con lo macro que tienen estas experiencias, cuando nunca te han dado herramientas para comprenderlo así, sino más bien lo contrario, cuando aprendes a tener una relación de monogamia con tu propia historia, en la que el dolor es de propiedad privada, en la que la familia es el límite en el que todo ocurre y en el que nada se habla, en la que tú y solo tú puedes y debes superarlo todo.
ahora pienso que hay algo extremadamente conservador en pensar que el mundo es una mierda y que nada vale para nada, en buscar una salida al sistema absolutamente individual, en la que solo existe una vía, una persona, una sola forma de placer, un solo objetivo orgásmico de cada encuentro. que hay algo extremadamente conservador en el romanticismo del lado más salvaje de la vida. en buscar continuamente el exceso, el consumo, el placer, el límite.”
bengala * magnafranse
2013
Texto completo e outros: http://www.txalaparta.eus/documentos/libros/doc/524/transfeminismoszatia.pdf