Source: Dazeddigital

Oscars la-la-la

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Nunca he sido amiga de los musicales. A excepción de Mamma Mía!, me parecen aburridos y sin trama. Luego te cuentan que La la Land ha ganado no uno ni dos, sino seis Oscars (+14 nominaciones) y levantas una ceja a lo ‘¿te estás quedando conmigo?’ Pero si solo cantan... (te fastidia, oye). Ignorante. Espera y verás.

Desde el primer minuto no sabes por qué pero hay algo que te camela. Es sensibilidad agridulce. Es magia. Pasión. Alucinas con la compenetración de los protagonistas. El atrezzo, la melodía, los vestidos de ella, los zapatos de claqué acompasando cada baile… venga ya, ¿algo más? Extraordinaria.

Rondando los 30, ambos encarnan artistas sin estrella. Ella, actriz. Él, pianista enamorado del jazz, sueña con abrir su propio club. Pero han de sobrevivir con empleos de medio pelo. Tener pasión resulta inspirador pero no da de comer. Lo peor llega cuando han de elegir entre triunfar en su carrera o seguir adelante con la relación. Estupendo. Ahora resulta que tener aspiraciones pronostica un fatídico final para el amor. Fantástico, aplausos. ¿Qué hacemos, pues? Yo desde luego, me quedo con la versión cantada.

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