Por qué dejo la co-organización de Hacks/Hackers Buenos Aires y cómo sigue la Media Party

Este fue el primer meetup de #hhba en AreaTres. Nótese la presencia de la histórica vaca en el medio.

Hacks/Hackers Buenos Aires necesita nuevos rumbos, nuevas caras y nuevos aires. Y la Media Party necesita madurar: este año entra a la escuela primaria. Seis años después de su creación, #hhba es el capítulo de esta organización global más grande del mundo, por encima de sus capítulos originales como San Francisco, Nueva York, Londres y otros 88 capítulos. Pasamos de 0 a 7000 miembros. El camino no fue fácil. Todo comenzó en septiembre de 2010 cuando me crucé en un pasillo de un Techcrunch en San Francisco con Burt Herman que en ese momento estaba recién lanzando Storify. Había participado de unas charlas de MOJO (Mozilla Journalism) dictadas por Philip Smith y en ese entonces yo estaba buscando un grupo de programadores (aka hackers) para realizar investigaciones periodísticas con el fin de publicarlas en Página/12.

Unas semanas después, le mandé un e-mail a Burt -fundador de Hacks/Hackers, junto a Aron Pilhofer y Rich Gordon- diciéndole que quería abrir un capítulo en Buenos Aires. Estaba escribiendo sobre tecnología en Página/12, y Martín Sarsale estaba interesado en probar algunas ideas nuevas. Nos encontramos. Pronto se sumaron Guillermo Movia y César Miquel para llevar adelante el primer meetup. En ese momento, la red tenía apenas una decena de capítulos y nadie tenía muy claro para qué servía lo que íbamos a hacer, pero en el primer encuentro juntamos más de 120 personas, y tuvimos la sensación de que algo disruptivo iba a suceder en Buenos Aires. Las charlas rompieron cabezas. Y el show comenzó a rodar. Gracias a #hhba encontré y trabajé con la gente más fascinante que he conocido en mi vida.

El objetivo central era juntarse con gente interesante a hacer cosas interesantes, como diría @runixo. No hacer una ONG, no hacer una Asociación Civil. Hacer una red. Desde el primer día planteamos que no íbamos a buscar generar ingresos para estructurar la comunidad, ya que pensábamos -y no nos equivocamos- que una vez que las comunidades comienzan a vivir de sí mismas (buscar financiación para llegar a fin de mes), dejan de crecer e incorporar nuevos colaboradores.

Probamos muchos modelos, definimos planes de acción, e impacto, comenzamos a atraer algunos socios, y luego de una docena de encuentros durante 2011 y otra media docena en 2012, logré convencer al equipo de The Guardian al mando entonces de Alastair Dant de que viniera a Buenos Aires a una conferencia que todavía no tenía nombre. Resulta que Alastair había conocido a su novia en un meetup de Hacks/Hackers London (y por cierto se está por casar, o tal vez ya lo hizo). Aron Pilhofer del New York Times puso a disposición a Tyson Evans; convencimos a medio mundo de que íbamos a hacer el evento de medios más importante de América latina, conseguimos todos los canjes posibles, nos la jugamos a que el Konex nos iba a dar cobijo y anunciamos el evento en el meetup. Muy poco saben lo que sufrimos y lo que no dormimos con Mariana Berruezo para hacer la primera Media Party (y la segunda, y la tercera, y la cuarta, y la quinta…).

El primero que confió en nosotros fue Dan Sinker del programa Knight Mozilla Open News, luego vinieron todos los demás. 60 días antes del encuentro, este todavía seguía sin nombre. Le puse Hacks/Hackers Buenos Aires Media Party. Sí: el nombre era confuso, lo que hacíamos era confuso. Pero funcionó. Unas 700 personas aparecieron en el Konex a sentarse a trabajar con las mentes más brillantes del periodismo digital y desde entonces la comunidad no paró de crecer. Pero la Media Party jamás hubiera sido posible sin todo lo que hicimos antes.

De a poco, la reunión productiva se convirtió en una referencia global de impacto que se ha intentado replicar con distinta suerte. En cinco años, hemos traído más de 120 invitados internacionales, trabajamos con más de 20 socios entre locales, regionales y globales, escalamos la comunidad de 700 miembros que había -previamente a la primera Media Party- a 7000 miembros de #hhba que juntamos después del último encuentro. En el medio hicimos más de 50 encuentros de los más diversos formatos y ayudamos a replicar el modelo en más de 10 ciudades de América latina. Como parte de ese proceso, triplicamos la cantidad de asistentes a la Media Party de 700 a 2300 en este último agosto.

Si bien la Media Party atrajo cada año a más 1000 miembros (más de 1500 en 2016) el esfuerzo que conlleva realizar el evento fue diluyendo y debilitando el rol de la comunidad y de las actividades cotidianas. Inicialmente, inventamos un modelo de crecimiento comunitario basado en detectar talentos y organizar actividades para atraerlos y disponer de una fuerza colaborativa alrededor de ellos. Hicimos hackatones, workshops, demo days con el fin de tener impacto de mercado, y nos convertimos en inspiración para otras organizaciones incipientes que clonaron metodologías, estéticas, temáticas. Y como siempre trabajamos de otra cosa, poco a poco, la Media Party se fue fagocitando a la comunidad por horas de dedicación de decenas de voluntarios (calculamos 2500 horas por cada Media Party) por recursos y por intereses.

Sin embargo, hay una comunidad, la gran mayoría con perfil techie trabajando en medios periodísticos de renombre, que piensa que Hacks/Hackers siguen resolviendo un problema y que vale la pena que siga existiendo, reuniendo perfiles difíciles de reunir, teniendo impacto en el ecosistema, acelerando la innovación en medios; y esos agentes de cambio deberían tener más lugar en la comunidad. Necesita ser liderado por nuevos referentes locales que estén trabajando en el mercado (medios, software, open data), que tengan una visión, una misión y una pasión por generar impacto en el ecosistema de medios.

Por otro lado, la Media Party se ha convertido en una marca global que merece escalar y estabilizarse. El modelo comunitario nos permitió llegar a donde estamos, pero no vamos a poder seguir creciendo como lo hicimos hasta ahora.

El último año, logramos atraer a figuras de renombre global (Aron Pilhofer, finalmente vino después de 5 años), aumentamos un 40% la participación de asistentes, incorporamos 6 socios más de los históricos que nos acompañan desde el principio. Sin embargo, -a pesar de que las encuestas nos dieron altísimos resultados favorables en impacto y satisfacción (4,3 sobre 5)- sabemos que la ejecución, la experiencia de los participantes y la relación con los partners necesita ser refrescada y cuidada.

Para poder seguir creciendo necesitamos cuidar la marca, mejorar la comunicación, trabajar con más tiempo y separar esa ejecución de un evento que trasciende las fronteras del día a día de la vida propia de la comunidad. La “reestructuración” ya comenzó. Seguramente Martín Sarsale, Guillermo Movia y Mariana Berruezo sabrán reorganizar el recambio, buscar nuevos liderazgos o incorporar otros procesos de decisión sobre lo que pasará en el día a día de Hacks/Hackers Buenos Aires. Desde mi punto de vista, la mejor forma en que esto funcione es encontrar nuevos liderazgos y darles autonomía para que puedan ejecutar. Las experiencias de espacios y comunidades abiertas que mejor operan siempre tuvieron liderazgos fuertes y con alta reputación (Linus Torvalds, Jimmy Wales, Mitchell Baker). Pero ya no voy a formar parte de proceso, ni de esa búsqueda.

Con respecto a la Media Party, llegó el momento de la planificación a largo plazo. Si bien es “un evento” de Hacks/Hackers Buenos Aires, la reunión tendrá que funcionar como una especie de festival de cine (un Bafici pero sin fondos de gobiernos) con un equipo más estable, con curadores de contenidos y responsabilidades definidas, con mejor diseño de producto y mejor foco de sus equipos de producción, con nuevos socios, más recursos, más tecnología, más valor agregado y menos fricciones a la hora de ejecutar el evento de Hacks/Hackers más grande del mundo. Y vamos a trabajar para que eso pase. Felices fiestas. La casa está en desorden.