Lo que Merlí, Faking it y Gran Hermano tienen en común: Drama fácil y Brunol.

Después de acabar cuatro lunes con un regusto amargo en la boca me he decidido a escribir sobre Merlí. La serie catalana que cautivó a tantos en septiembre del año pasado y a otros más en verano gracias a La Sexta estrenó su segunda temporada hace un mes.

Siempre me digo que no me tengo que enfadar con series de televisión, que al fin y al cabo son eso, series. Pero Merlí tiene el superpoder de desquiciarme. Sobre lo que me molestó en el primer capítulo, Pol y sus familia charnega parásita, podría escribir un artículo entero. Y estos últimos tres la serie se ha convertido en una especie de gala de Gran Hermano, o en Faking it: Escena tras escena de tramas amorosas que no interesan a nadie, sólo por el morbo. Vamos a hacer un repaso.

Merlí-Gina-Pau.

Merlí, siendo un capullo integral como siempre, le pide a Gina tener una relación abierta, porque como para él las mujeres sólo somos coños con patas, hay meterla en alguno que no se van a llenar solos. Por supuesto esto se nos pinta como lo más progre, lo más sincero, el culmen de la libertad.

He de reconocer que Gina y el director me gustan como personajes, pero no sé si juntos. Me importa poco esta trama en ese sentido.

Joan-Mònica.

Como Mònica tiene que acabar con Gerard porque el Dios de la narrativa audiovisual así lo quiere (o algo por el estilo), tenemos que convertir a Joan en el novio más tedioso y repipi de la historia. ¿Dónde quedó mi empollón rebelde de la primera temporada? ¿Y mi Mònica con personalidad? Esta chica leía El Lobo Estepario, tenía tempo de dona… Ahora no es nada más que una pelota que se van a ir pasando Gerard y Joan hasta el final de la temporada. Como diría el propio Merlí, em fot molta mandra, nano.

Oksana-Gerard.

Hasta que Mònica caiga rendida en los brazos de nuestro querido Milhouse catalán, Gerard se tiene que buscar la vida. Para eso, le han buscado una novia ucraniana, que es ucraniana y… ucraniana. ¿Sabemos algo más de esta chica? Ah, sí. Fuma, se folló a su profesor de matemáticas, quiere ser sacerdotisa y es ucraniana. Creo que me he inventado la mitad.

Junto con la trama Joan-Mònica, ya tenemos drama adolescente fácil y una audiencia enganchada para ver qué sucederá la semana que viene. ¿Qué pasará? Como si estuviera teniendo una visión a lo Raven: Pelea de gatas, Joan y Gerard enfrentados tendrán que demostrar su masculinidad a base de puñetazos, Mònica se refugiará en Gerard, y Oksana y Joan… bueno, sólo me queda rezar para que no pase nada entre ellos.

Mireia-Eugeni

¿En serio creéis que voy a comentar esto?

Pol-Míriam

Me imagino a Héctor Lozano (el creador y guionista) pensando en nuevas tramas para su serie. Me lo imagino sentado, mirando al infinito. Cagando, seguramente. Sacando papelitos de dos en dos con los nombres de sus personajes de un cubo y a ver qué sale.

Míriam pasa de ser la madre sobreprotectora a la madre que te tirarías. Pol es la mina de oro de tramas amorosas de la serie, por lo visto. Y por si no tenéis suficiente, parece que a parte de liarlos tienen la intención de encajar a Merlí en otro triángulo amoroso… ¡Alarma de drama fácil! Inesperado, ¿verdad?

Y por fin:

Oliver-Iván

Me gusta esta trama. En serio. Iván me encanta, es antipático, borde, irascible, feo. No quiere contentar a sus compañeros y por mucho bullying que haya sufrido, no se achanta. Le planta cara a Merlí como nadie. Nunca me hubiera imaginado que pudiera tener una amistad con alguien como Oliver, sin embargo, cuando tienen sus rifirrafes en pantalla, chocan, se abrazan, se apoyan, se quieren; me engancha. Si la relación fuera a más, sería coronar el pastel con una cereza, sobretodo cuando se han dado un beso y me decepcionaría que se quedara en puro morbo (va a pasar María, no te autoengañes). Por último, añadir que NECESITO más escenas de Pol e Iván, me pasa prácticamente lo mismo que con Oliver.

Vale vale, ahora sí.

Los únicos, los irrepetibles, los incomparables:

Bruno-Pol

Si hasta andaluces se ponen el streaming de tv3 para ver Merlí cada lunes aunque no entiendan la mitad, es por ellos, amigos. Por mucho que nos intenten colar Merlí-Gina y Joan-Mònica, son la pareja principal de la serie, la que más da que hablar. Se merecen una buena trama.

Vamos a situar a los personajes.

Bruno ha pasado de ser El Chico Gay™ en el armario del instituto, bailarín, pocasolta, enamorado perdidamente de Pol… a ser El Chico Gay™ (con novio a distancia incluido) fuera de armario del instituto que de repente sólo se junta con chicas, porque machos y mariquitas no casan; y se lleva con la antagonista de la temporada, Coralina. Mujer feminista a la que Lozano le ha pintarrajeado dos cuernos en la frente con rotulador para dejar claro que es Satán recién salido de infierno, por cierto.

A Pol, después de renegar de su familia de ignorantes paletos charnegos a los que no les interesa la filosofía, pobrets, y decidirse a estudiar, le contrata Míriam como camarero, y ya sabéis la trama que tienen entre manos…

Como uno tiene el novio en el quinto pino y el otro se ha encoñado de una cuarentona, van una mica catxondos. Y claro, como son la pareja que crea más expectación de Merlí, hay que darles su escenita de sexo duro para tener audiencia.

Espero, de verdad, que en los próximos capítulos haya miradas de reojo en clase, resentimiento, confusión, peleas, besos a escondidas y triángulos amorosos rotos. Que no se quede todo en este remake del 1x09 con un diálogo que cojea por todos lados.

Todo twitter explotó ayer y yo me quedé igual. Lo mismo que con Oliver e Iván: Chico gay besa a chico “hetero”, este le devuelve el beso, pero al segundo eh eh NO HOMO, y amigos forever otra vez.

No me va nada el activismo que concibe como meta última una representación más inclusiva y respetuosa en los medios. No es mi rollo. Pero cuando me siento el lunes por la noche a disfrutar de Merlí con la familia, sería agradable ver que en la pantalla al menos uno de los personajes gays tuviera una relación de darse la mano y beber del mismo refresco con dos pajitas con otro chico, aunque luego el guionista se inventara que un ovni ha abducido a su primo segundo de Segovia.

O que al menos (ojalá poder darte ideas a estas alturas, Héctor) se admitiera que Bruno y Pol tienen algo, que Pol está confundido, que Bruno quiere dejar a su novio italiano por él; o que Pol se enrollara con la madre de Iván y Bruno estuviera celoso, que Pol no quisiera salir del armario y se trabara al intentar pronunciar “bisexual”, que se reconciliaran al morir Calduch asesinada por su ayudante cuarentona. Yo qué sé. Las parejas LGBT merecen tanto drama adolescente fácil como las heterosexuales, collons.

Dejando atrás el tema de las parejas, tengo más peticiones. Soñar es gratis. Queridos reyes magos, me gustaría que se retomara (como en el último capítulo) la costumbre de que el filósofo del día fuera omnipresente a lo largo de la trama del capítulo. Me gustaría que Merlí dejara de representar el hombre perfecto y fuera el hombre que tenemos que evitar. Me gustaría que Coralina se convirtiera en un personaje controvertido pero a la vez fascinante. Me gustaría oír a Pol hablar más castellano. Me gustaría volver a encender la televisión para ver Merlí y sentir que me estoy teletransportando a mi antiguo instituto…

Quizás la primera temporada la vi con gafas rosas. Tengo un recuerdo maravilloso, incluso lloré. Aun así, todavía faltan unos cuantos capítulos para que acabe esta. Espero que la semana que viene me callen la boca y vengáis todos a reclamarme unas disculpas.