Crédito: Mak Gutierrez

Cómo hacerse rico, sin rascarse.

TL;DR: “…tan solo en Guadalajara, existen abiertas más de 2,000 vacantes en el área de tecnologías de la información”. Enrique Cortés, Managing Director, de Luxoft México durante una conferencia, sepan ustedes en cuál, porqué yo ya no recuerdo.

Les juro que no es multinivel

Hola, soy Oscar, mercadólogo de “profesión”; y habiendo estado involucrado de alguna manera con el área de ventas de empresas de todo tipo; casi desde que me gradué, he sido blanco —como muchos de mis compañeros también— de ese amigo que encontró la forma de independizarse y ser su propio jefe, hacerse rico en el camino y todo esto sin vender. Ya saben ustedes, magia. Bueno, no magia, los multiniveles. Pero hoy no vengo a platicarles la historia de mi amigo que se la pasaba invitando a participar con él en Agel y ya nadie se le acercaba en las fiestas. No, eso es tema para otro blog (de alguien más, no en este). Lo mío lo mío, es invitarlos a conversar sobre tecnología. Y así lo haremos.

Hace no mucho tiempo, platicaba con un amigo, un antiguo colega. En ese tiempo, él se encontraba sin chamba. Su dilema estaba en que no conseguía nada en Guadalajara —tierra de empresarios con yates en Puerto Vallarta y Audis en la cochera, pero con empleados mal pagados y con las prestaciones “de ley”. Él, foraneo de esos que se enamoran de la Ciudad, no quería irse. Las grandes empresas trasnacionales de consumo masivo para las que había trabajado, no tienen corporativos aquí, esos están o, en Ciudad de México o Monterrey. Aquí no hay Kellogg’s, Procters, Unilevers, le dije. Eventualmente, aunque consigas una gerencia regional, terminarás en otra ciudad. Lo que si hay, son Inteles, Oracles, Flextronicses (SIC, ya ven como habla uno borracho) y un largo etcétera. Capacítate, le dije. Busca cambiar de giro. No es nada del otro mundo. ¿Y que creen que hizo ante tal avalancha de sabiduría?. Obvio, le valió madre. Hoy tiene un flamante puesto en una importante empresa de consumo masivo con corporativo en… si, en Monterrey. Si le va bien —que creo firmemente que así será— pronto le organizaremos una fiesta de despedida. Otro talento que se nos va.

No es culpa de Peña Nieto

Hasta este momento, ustedes solo cuentan con mi palabra para creerme si voté o no por Enrique (él me dice Oscar). Tampoco esto es una inserción pagada por el Gobierno de la República —ni que fuera uno Federico Arreola del SDP “Noticias”— lo que si les quiero decir es que Quique no tiene toda la culpa. De que hay trabajo, lo hay.

Déjenme contarles que al día de hoy existen compañías que te pagan por recomendar amigos para contratarlos. ¡Sí!, y no me refiero a puestos de Telemarketer de esos que hablan los sábados a las 7 am para cobrarte y que están irremediablemente destinados a desaparecer. Puestos que en muchas industrias por su nivel de sueldos estarían casi firmados para el amigo del gerente. Esto sucede en empresas como Oracle, Luxoft, iTexico, entre otras.

Y lo que viene, si no estamos preparados, es que la ciudad o el país, se va a llenar de gente de la India, Corea, Croacia y así. Y vamos a estar llorando. Y vamos a gritar: ¡Maldita globalización!. Ya llegaron los Indios y se quedan con todos los puestos bien pagados de trabajo de mi ciudad. Pero seguimos con la cantaleta de que somos malos para las matemáticas. Que no podemos aprender a programar. Mientras tanto, Oracle pone la primera piedra de un centro de desarrollo que espera abrir en los próximos meses y que busca sumar a su equipo de más de 700 desarrolladores otros mil quinientos. Sumen esto a los 1,000 que no hace mucho contrató Intel y puedo seguir con la lista. Pero va a llegar el momento donde los desarrolladores calificados o personal de administración de proyectos o gente de ventas va a ser insuficiente. Los ingenieros se van a agotar. Pues a contratar a gente de fuera del país. Y los demás, nos quedaremos como los chinitos.

Yo solo uso mi teléfono para hacer llamadas y chatear

Oye, pero yo soy ingeniero industrial, tengo 35 años, ¿yo que puedo hacer?. ¡Aprende a programar!. Mis amigos de RIGS hace 3 años no sabían. Lo hicieron y ahora dan cursos de programación, su plataforma de venta de refacciones en línea es la más avanzada en una industria que vale billones de dólares. Oye Oscar, pero yo soy abogado laboral. ¿Y qué tanto sabes de patentes o el aspecto legal de las rondas de inversión de capital de riesgo? te respondo yo. Pero es que yo soy diseñador gráfico, soy un artista. Un poco de HTML y CSS no te caerían nada mal para ampliar tus horizontes.

Chango viejo si aprende maroma nueva. Yo se, aprender a programar a un nivel adecuado puede ser una tarea difícil para algunos, para mi que lo he intentado más de 3 veces lo es. Al parecer mi cabeza no está hecha para eso. Pero en mis intentos algo se me ha quedado, lo que me permite poder sostener una conversación con aquellos que si lo hacen, y poder hacer negocios con ellos en el camino.

El otro camino, que es un poco más tardado, es asegurarte que alguno de tus hijos (si ya los tienes) estudie algo relacionado. Asegura tu vejez (también compra un seguro para el retiro o apórtale a tu Afore siquiera). Ya lo dijo Marc Andreessen —el controvertido y exitoso inversionista del Silicon Valley— en 2011: El software se está comiendo el mundo. Y aún estamos a tiempo.

Ok, ya te entendí. ¿Y ahora qué hago?

Mi intención no es que terminen trabajando para una maldita trasnacional que solo viene a robarnos el talento y nuestras almas, como muchos dicen. Es uno de los caminos. Es uno en el cual puedes aprender mucho. No todo, pero si mucho. Sería más mi estilo incitarlos a emprender, pero también es más difícil. Tan solo el día de hoy, estuve depurando una base de datos del año 2013 con clientes potenciales. La mayoría eran emprendimientos neonatos. De esos, el 80% ya no existían. Emprender suena muy bonito, pero no es para todos. Pero los que lo logran —tanto emprender y fracasar, como emprender y tener éxito— ganan mucho aprendizaje. Los segundos, en el mejor de los casos, se hacen ricos, sin rascarse pues.

¿Y si no pega?

Pues ya aprendiste. Ya viviste. Que romántico, ¿no?. Bueno, también puedes, con todo lo aprendido, regresar a tu industria. Ya sea como un contador público que ahora tiene las capacidades para automatizar todo porque tomó el curso de Python que mis amigos de RIGS van a dar. O le vende una casa a ese programador que conoció en el camino y ahora vende millones de dólares con su nuevo producto. También puedes cumplir tu sueño contando el dinero de los demás como cajero en sucursal bancaria. O siendo super optimista, puedes dar conferencias motivacionales sobre todo lo que aprendiste con tu “fracaso”. Pero de que en la revolcada se te pega algo, estoy seguro que lo hará.

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