De polvo a Dioses.

Siempre me ha parecido una concepción fría la del tiempo dada por la teoría de la relatividad general de Einstein. Perfectamente descriptiva pero inmensamente abstracta, tanto, que el pasado y el futuro se vuelven lo mismo bajo ésta concepción temporal; el tiempo que viene -y el que se ha ido- no poseen ninguna dirección, es simplemente una ilusión.

The persistence of memory — Salvador Dalí

El marqués de púbol -El genio Dalí-, inmortalizó éste pensamiento en una alegoría que ponía en discusión si la realidad puede reducirse a un único flujo temporal. El tiempo concebido como la transformación de los elementos que la componen. De la misma manera como un pedazo de queso se derrite y se deforma ante los rayos del sol guindado en la rama de un árbol, podemos ver en el cambio de esos elementos dónde esta el pasado, dónde está el presente, y cuánto nos pesa la incertidumbre del futuro. Esta fue la idea de Salvador Dali en La persistencia de la memoria.

La ciencia es pura apariencia y observación. Es excitante como a través de ella entendemos la realidad pero chocamos contra una pared helada que nos devuelve a carcajadas haciéndonos preguntas incontestables. Nos empuja hacia la filosofía, a pensar la lógica de la existencia. Y se abre una especie de hueco oscuro en el cerebro donde yace todo lo inentendible. Quizá es ahí en ese mismo agujero negro donde se fermenta el subconsciente y nos empuja a nosotros mismos a escupir la realidad de la que somos partícipes, sin ninguna libertad terminamos siendo piezas de código computadas por un cúmulo de conexiones neuronales donde interactúa lo que entra por los ojos, los oídos, por la piel y la nariz para guardarlo en una caja oscura de donde nacerán mezclas de ideas inconcebibles y terminarán por hacerte lo que eres.

Somos no más que la coreografía de un montón de polvo que un día decidió hacerse carne para modificar con el pensamiento y la observación su propio útero, hasta volverse Dios. Así como el reloj, el queso, como el polvo y luego dioses.

Así nuestro tiempo, como tiempo Daliniano. Así nuestra realidad.

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