Cuando tenía 15 años, cree un foro web de colegios de secundaria que se convirtió en una comunidad de más de 15.000 estudiantes registrados de todos los centros educativos de mi ciudad sin invertir un centavo en marketing. Era una comunidad gigante de estudiantes que compartían todo tipo de contenidos; desde listas de las TOP Sexys de cada colegio, TOP List de mejores profesores hasta noticias y curiosidades. En el viaje diario al colegio era fascinante escuchar hablar de algunas publicaciones de la web en las estaciones de radio locales. Sin embargo, la moderación de contenidos se salió de control. Solo tenía 4 amigos —de mi edad— moderando los foros, y los usuarios comenzaron a hacer denuncias públicas de lo que se escribía. La comunidad virtual se había prestado —además— para desprestigiar y dañar la reputación de gente que ni estaba registrada. Los curas hablaban de la web como un sitio para “desprestigiar a los hijos de Dios”. Finalmente tuve la obligación de cerrar TheFTime.tk por los problemas que estaba generando en la ciudad.
Desde chico estuve interesado por las relaciones de las personas en el mundo virtual —Windows Messenger, MySpace, etc— y TheFTime alimentó mi interés por innovar desde el Internet, para mi era fascinante cómo esa “cosa” podía conectar a tantas personas y aglutinarlos en un mundillo de tanta libertad.
He realizado varios intentos, desde el diseño de páginas web, hasta el e-commerce. Lo último fue TiendaFemme.com; mi mejor amigo y yo fundamos un web-store de moda femenina de prendas juveniles de últimas tendencias y bajo precio. Ganamos popularidad y posicionamiento en web, nuestra plataforma ofrecía una experiencia de usuario del nivel de las grandes tiendas del mundo. Estéticamente era un sitio formidable; lindas modelos, limpieza, funcionalidad, usabilidad; todo lo que un usuario necesitaba mirar. La gente solía preguntar en cuál Shopping Mall estaba ubicada la tienda, viejos amigos pensaron que me había vuelto millonario… Lo gracioso es que era un local de 2x2 metros ubicado en un mercado de pulgas en Caracas. Nuestra “tiendita” lucía muy bien, pero la economía del país se destruía y hacer cualquier tipo de proyección en un panorama tan inestable eran simples conjeturas. Por lo que decidimos cerrar y emigrar de Venezuela.
Creo que he desarrollado muchos tipos de emprendimiento, y fui consciente de ello justo ahora cuando esa “palabra” pareciera estar muy de moda. Uno fue la guitarra, a los 13 años en mi colegio había un chico de nombre Carlos Urbano, que solía tocar la guitarra de una manera increíble. Me interesé tanto que cambié mi PlayStation I por la guitarra eléctrica de un amigo que nunca le dio uso (una PhilPro super barata). El internet me lo enseñó todo, GuitarPro, aprendí a leer tablaturas y ya son 12 años de ser guitarrista.
Luego en la Universidad, fue mi primera experiencia de intra-emprendimiento. A pesar de que estudiaba Ingeniería Geofísica, formé parte de una agrupación estudiantil que construía autos monoplaza tipo fórmula para llevarlos anualmente a una competencia internacional, que solía hacerse en Michigan, USA: F-SAE (Fórmula SAE). Formaba parte de la división de suspensión, ahí debíamos diseñar quizá lo más importante del vehículo: Los puntos de suspensión. De esto dependía la capacidad del vehículo de no sentir demasiado las fuerzas G en las curvas y poder tomarlas con mayor velocidad y sin deslizar. Fue una etapa muy nutritiva para mi desarrollo; era un equipo de alta gama, donde también pasamos por la búsqueda de capital para el financiamiento de la construcción del auto, que muchas veces significaron mas de 70.000 $USD. De cierto modo era sencillo conseguir el dinero, puesto que en Venezuela existe una ley que obliga a las empresas a invertir en el desarrollo científico, la LOCTI (Ley Orgánica de Ciencia, Tecnólogía e Innovación). Además que muchas de las empresas que nos patrocinaban eran contactos directos de la red de los miembros del equipo. Nos manejábamos tal cual una empresa, y es que solo esa era la forma de poder organizar las actividades y cumplimiento de objetivos con un plazo definido. Formar parte de ese equipo, es un orgullo gigante que siempre llevaré conmigo. Además aprendí lo que necesité tiempo más tarde cuando tenía un carro que se dañaba cada 2 semanas, y me tocó hacer de mecánico muchas veces en las autopistas. Pero esa es otra historia.
Cuando decidí mudarme a Buenos Aires, me costó mucho desprenderme del montón de cosas viejas y usadas que tenía: Lavadora, secadora, juego de cuarto, cuadros decorativos, lamparas, televisor, etc. Era difícil que alguien me diera dinero por ellas; no bolívares —porque esos nadie los quiere en ningún lado—, necesitaba dólares. Pero, ¿dólares?, ¿quién me daría dolares por ese montón de cosas usadas?
Empecé a imaginar soluciones para dar mis pertenencias a alguien a cambio de algo que necesitaría en Buenos Aires. No había manera, quien quería mis cosas no tenía algo que me interesara. El principio de coincidencia de deseos —del que hablan los economistas— me tenía en problemas.

Money! we all need money!

“Si alguien en Buenos Aires tiene una bicicleta que necesito y a su vez requiere hacer una pagina web que Jonas y David — mis amigos Geeks— pueden programar a cambio de las cosas que necesitan de mi —porque acaban de mudarse a otro apartamento—, todos podríamos estar satisfechos si existiera una plataforma que pudiera conectarnos.”
Ese fue el pensamiento que generó la idea de Swapig®, para hacer posible el trueque en cadenas de usuarios. Evitando el obstáculo de la reciprocidad que hace del trueque común un método ineficiente. Dando una solución eficaz al problema que dio origen al dinero. Era emocionante y desafiante. Pero, ¿Puede hacerse un negocio de esto?, ¿Es viable?, ¿Satisface una necesidad?, ¿Soluciona un problema?, ¿Cuántas personas están dispuestas a pagar un servicio así?, ¿Cuánto pagarían? Éstas y más interrogantes surgieron de forma automática.
Gracias a la investigación conocí toda una industria dedicada a hacer que la gente comparta sus posesiones. Acá un gráfico con algunos datos demográficos de los usuarios involucrados en este tipo de transacciones:

Fuente: Vision Critical & Crowd Company: Sharing is the new buying.
Investigué sobre la competencia; lo que ofrecían, sus modelos y el mercado de clientes. Hice análisis de segmentaciones de clientes por geografía, edad, intereses… practicamente debía poder colgar una foto en la pared del arquetipo de potenciales clientes.
Entendí que existía una demanda enorme de usuarios que no contaban con soluciones efectivas y atractivas al momento de hacer trueque. Las plataformas que existen desgastan la oportunidad del negocio y no ofrecen soluciones eficientes a los usuarios. Es por esto que se observan gran cantidad de usuarios en portales como mercadolibre.com proponiendo asiduamente el trueque como método de intercambio. Revelando el dolor social masivo no cubierto adecuadamente por las plataformas de trueque existentes.
AdWords® de Google me mostró números interesantes de la cantidad de usuarios dispuestos al trueque. Indudablemente hay un mercado gigante y una gran oportunidad. Podía desarrollarse un modelo altamente escalable, globable y que toma forma en una industria de billones de dólares y que crece 25% anual: la industria del Consumo Colaborativo.

El Internet nos esta enseñando algo muy interesante. Las tecnologías están siendo usadas para re-definir el sentido de comunidad y hacer que compartir sea cada vez más fácil y más deseado. Facebook, Twitter, YouTube, Instagram, CouchSurfing, AirBnb, BlablaCar, TaskRabbit… todas son empresas dedicadas a permitir que la gente pueda compartir. Lo cual ha creado una nueva economía donde lo mio es tuyo y el yo ahora es nosotros (Sharing Economy). Estamos pasando de ser consumidores pasivos a creadores, colaboradores activos. Lo que esta sucediendo es que el Internet elimina a los intermediarios. Y cualquier persona con una habilidad puede vivir siendo útil a otros a través de conexiones directas (P2p: Peer to peer).


Es increíble que en cada minuto que transcurre ahora se han compartido 25 horas de video en YouTube. Pensemos en la disrupción de este tipo de plataformas sobre la industria de la televisión; ahora es de suponerse el cambio que deben hacer en sus modelos de negocio para no ir quedando en el olvido.
Son fantásticos los índices que la economía colaborativa nos presenta al día de hoy. Pensemos en las compañías del futuro, que serán dirigidas por personas de la nueva generación de humanos que está viviendo a pleno el uso de la tecnología para compartir, gente que ha nacido justo después de este gran cambio cultural y vivido crisis financieras como la última recesión de 2008.
…2008 was when we hit the wall, when Mother Nature and the market both said: “No more.” — Thomas L. Friedman , “The Inflection Is Near” en The New York Times.
El crecimiento del consumo colaborativo ha sido exponencial, es omnipresente la fuerza cultural que esta cambiando indefectiblemente no solo lo que consumimos sino cómo lo consumimos. Solo en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido suman más de 113 millones de personas que han estado participando en formas diferentes de esta nueva economía. Y no solo eso, compañías del Fortune 500 no se han hecho la vista gorda; más de 70 marcas conocidas, como Volkswagen o BMW, están tomando participación en la economía colaborativa este año. Google Ventures invirtió 258 millones de dólares en Uber —alquiler de vehiculos de particulares— y la arolínea EasyJet lanzó su servicio de CarSharing llamado EasyCar. Aquí una lista que comenzó con 5 empresas en 2013 y ya hoy tiene más de 70.




Fuente: Vision Critical & Crowd Company: Sharing is the new buying.

Let’s do it
¿Jesús, pero qué hiciste con tus pertenencias? Bueno, se las entregué a mis amigos Jonas y David —Los geeks— a cambio de un Video Explainer animado y Landing Page de Swapig®. Listo, todos contentos. ¡Swapig® nace de un swap!
Tenía que ponerme a trabajar. Tomé cuaderno, lápiz y libros de matemática y empecé a entender el funcionamiento del algoritmo de matching de usuarios de Swapig®. Eran teorías de grafos de matemáticas aplicadas, lo que no sabía —como ignorante en desarrollo de códigos— era la posibilidad de su aplicación en programación de ordenadores. Consulté con mi prima Carolina Chang, jefa del departamento de inteligencia artificial y robótica de mi Universidad (Universidad Simón Bolívar) y me explicó que eran precisamente los algoritmos basados en grafos los que a nivel programático debían aplicarse para el desarrollo de la plataforma de Swapig®, junto a otro montón de elementos, por supuesto.

Comencé la búsqueda del talento para desarrollar un producto de alta gama. Entendía el alto perfil necesario. Contacté a dos Venezolanos amigos de amigos: Un programador radicado en Buenos Aires desarrollador del Core de Arch Linux y CTO (Chief Technology Officer)de una App/Web que ubica rutas de viaje por aire, mar y tierra y un Ingeniero en Computación de mi Universidad radicado en Silicon Valley, Software Engineer en Google California. ¡Dos genios! Les gustó la idea y ahora somos un equipo en desarrollo de Swapig®, orientado por la visión de cada uno de nosotros.
“None of us is as smart as all of us.”—Ken Blanchard
Swapig® es la unión del verbo Swap en inglés —hacer trueque— con la palabra pig —cerdo—, haciendo alusión a los populares cerditos que se usan para guardar monedas y ahorrar dinero. El cerdo es un animal muy especial, son muy astutos, se les puede educar y son más inteligentes que un niño de 3 años promedio.

So…
Swapig® será un punto de encuentro de tres sistemas de la industria del mercado colaborativo:
- Redistribución: Se usan para trasladar un articulo usado de un dueño que no lo necesita a alguien que sí. Estos sistemas prolongan la vida de los productos y permiten el ahorro de dinero haciendo uso de lo que no se necesita como método de obtención de productos que sí son necesarios.
- Acceso: Se usan para alquilar artículos que son necesarios en ocasiones puntuales. La gente ha preferido el acceso en lugar de la propiedad porque lo que desean los usuarios es la experiencia que le brindan los objetos más allá de su posesión.
- Estilos de vida colaborativos: Se usan para permitir que micro-emprendimientos con pocas oportunidades en el mercado formal, puedan capturar valor de sus habilidades sin ningún tipo de intermediarios. —La persona con más transacciones en TaskRabbit (plataforma p2p de tareas) es Chris Mok, un amardor de muebles IKEA—.

Swapig® ofrecerá un innovador diseño UX (User Experience). Entendí que se requiere enfocar el diseño en la experiencia de usuario para que cada cliente sea un divulgador de nuestro producto. Además tenía la visión de conectar las emociones entre los usuarios con toda la magia tecnológica que implica el proceso. Porque al usuario no le interesa la tecnología, lo que necesita de ella es la experiencia que le brinda y la neurociencia nos ha hecho conocer el importante papel que juegan las emociones en la toma de decisiones. Por eso voy a contar lo siguiente:
El apartamento que alquilaron mis amigos donde llegué en Buenos Aires tenía una decoración muy acogedora. Era fácil suponer que era propiedad de arquitectos; los objetos y su disposición, el diseño, la armonía; todo había sido pensado para lograr estilo y funcionalidad.

Observando una silla de madera del living comencé a pensar en que quizá su valor sería bastante alto, por todo el trabajo en los detalles, el diseño y la calidad del material. Pero en presencia de su propietario, hubiese querido saber de donde provino la silla, ¿de quién era? ¿Quién se ha sentado allí?, conocer su historia; quizá era propiedad de algún personaje histórico o tenía algún valor sentimental.
Tener esa información me habría dado una percepción distinta para valorar la silla. Saber la historia de las cosas influye en nuestra percepción de ellas y permite desearlas más, o menos. Nos conectamos de alguna forma con los objetos. Veamos lo que nos dice un destacado sociólogo norteamericano de los objetos y las personas:
“En la medida en que los objetos de una ciencia se encuentran situados en un mundo físico externo a la mente humana, sus referentes empíricos pueden, en principio, ser verificados con mayor facilidad mediante la comunicación interpersonal. En la ciencia social, donde los objetos son estados mentales o condiciones en los que se incluyen estados mentales, la posibilidad de confundir los estados mentales del observador científico con los estados mentales de los sujetos observados es endémica.”
—Jeffrey C. Alexander, La centralidad de los clásicos en La Teoría social Hoy, Giddens, A. Ed. Alianza, Mexico 1990, p. 34)
Los objetos valen lo que valoramos de ellos a través de conexiones racionales o emocionales, o de la comprobación social de lo que la memoria colectiva y la cultura almacena de ellos. Tan poético como la física cuántica —donde cada cosa es lo que es, en el momento en que es medida—, este proceso de valoración de los objetos es una retro-alimentación del significado que tienen para sus propietarios y la comprobación con su entorno.
Aquella bonita silla me hizo pensar en las historias de los objetos y la relación con sus dueños. Elementos que podían usarse para establecer lazos conectivos entre desconocidos a través de “tweets” e imágenes —mezclados en un formato agradable que muestra el producto y su historia. Era algo que definitivamente podría convertir a Swapig® en una plataforma más innovadora y atractiva.
Swapig® será un Marketplace de productos y servicios dispuestos a ser intercambiados, mostrados en formato vitrina —en lugar de búsquedas específicas—, para facilitar la exploración de quienes no saben lo que quieren obtener de los demás. Porque el interés mayoritario en este tipo de mercado—según investigaciones— más allá de intercambiar o solventar problemas es conectarse con otras personas para vivir nuevas experiencias.
Un Marketplace es fundamentalmente una red donde las personas se conectan porque tienen intereses en común: realizar una transacción. El concepto de red social aplicado a estas redes vuelve profundamente poderosas las relaciones entre los usuarios, motivando la confianza que necesitan para llevar a cabo transacciones donde lo principal es compartir y volviendo muy defendibles a las compañías que adoptan estos modelos.
El Internet ha despertado el instinto más natural del hommo sapiens —vivir en comunidad— y ha permitido que la sociedad use la tecnología para acercarse a los demás.
“What should young people do with their lives today? Many things, obviously. But the most daring thing is to create stable communities in which the terrible disease of loneliness can be cured.”
― Kurt Vonnegut, Palm Sunday: An Autobiographical Collage
Las redes sociales han nacido como una fuerza cultural que está cumpliendo la demanda de usuarios de mantenerse en constante comunicación y vivir en comunidad, para curar la “terrible enfermedad de la soledad” de la que habla Vonnegut. Haciendo que los usuarios formen parte del ciclo comunicativo, donde más se comunica con los otros más desea comunicarse con los demás.
Fidelizar clientes se ha vuelto un gran desafío hasta en las grandes empresas, pero se ha entendido la solidez que el Social Networking otorga a toda compañía. En Swapig® no nos olvidamos de la importancia de mantener conectados a clientes y brindar el escenario para que co-existan las relaciones conectivas con la satisfacción de resolver un problema; en una entrevista con el psicólogo Carlos de Sanzo —co-fundador de la Red Global del Trueque en Argentina, que en 2001 ya tenía más de 11 millones de participantes— estuve haciéndole preguntas acerca de los incentivos de las personas para participar en estas redes y la verdad es que no son tan triviales.
“Muchos de ellos asistían a los encuentros sin conocer exactamente lo que necesitaban. Por lo que la necesidad de obtener algo no era un incentivo per se”.
Carlos comentaba que la gran mayoría de los miembros acudían a los mercados en busca de relaciones personales, conocer nuevos amigos, compartir con otras personas.

Swapig® mantendrá conectados a los usuarios en una red social interna donde podrán interactuar una vez iniciadas las transacciones. Se podrán visualizar las noticias y actividades de sus amigos dentro de la red —productos que están publicando, intercambiando, rentando, historias de los nuevos productos adquiridos, etc— y comunicarse a través de un sistema de mensajería interno, además de compartir sus contenidos en redes existentes —Facebook, Instagram, Twitter— para promover el boca en boca.
El modelo de ingresos tendrá que comprobarse en cada investigación. El pay-per-use y Subscription Model son hasta ahora los dos modelos de capturación de valor de Swapig®; para los usuarios poco habituales un pago por liberación de contactos cuando el sistema le notifica la oportunidad de un trueque y para los usuarios recurrentes una cuota mensual por suscripción —estilo club—. Aunque para las rentas de artículos o servicios, Swapig® solo gana comisiones por cada transacción.
La tecnología del Internet está creando un mercado para todas aquellas cosas que antes no lo tenían. Las personas están compartiendo cosas que a otros les interesan, y eso ha creado una nueva economía.

¿Alguna vez creíste posible dormir en una casa-avión como esta? En AirBnb puedes encontrar estos lugares, incluso un castillo que puedes alquilar por 5mil dólares la noche.
La gente se está dando cuenta del poder de la tecnología para liberar la capacidad en desuso y dar valor a toda clase de activos, desde habilidades hasta espacios o posesiones materiales, de una manera y una escala nunca antes vista. Las personas pueden convertirse en micro-empresarios que ganan y ahorran dinero de los bienes y habilidades con los que cuentan actualmente.
En 1937 el economista R.H Coase propuso la empresa como modelo reinante de las organizaciones comerciales para agregar inventario, centralizar los canales de distribución y reducir gastos. Fue luego de 58 años cuando nació e-bay y craigslist, haciendo que todos estos procesos puedan reducirse a conexiones peer to peer donde alguien tiene algo en algún lugar que otra persona desea en otro lugar y se conectan aprovechando las ventajas del Internet. Haciendo que la asíntota de costos se vuelva cero.
Pero lo más interesante, es como este tipo de movimiento está generando lo más importante en un proceso de transacciones: la confianza. El consumo colaborativo ha permitido que las personas tengan conexiones significativas logrando re-descubrir la naturaleza humana perdida en algún lugar en el camino, formando parte de redes donde lo principal es la relación entre las personas en lugar de operaciones vacías. La tecnología ha hecho participar a las sociedades en un cambio masivo de valores en el que en vez de consumir para competir con los otros, las personas consumen para conocerse. Y la razón clave para que todo este movimiento esté creciendo tan rápido es porque la eficiencia de la tecnología ha incrementado el tejido social de confianza que hace que compartir sea cada vez más fácil.
Fabienne, uno de los anfitriones con mayor reputación en Airbnb, detalla en su descripción que en su casa vive un gato. En una entrevista a Fabienne con Rachel Botsman, revela que su primer cliente le informó haber visto un ratón merodeando en su casa; pero le sugirió comprar un gato y prometió no dejarle comentarios negativos en la web si le obedecía. Fabienne compró a Squik, un gato para proteger su reputación en la web. Ahora cuenta con más de 500 recomendaciones positivas en AirBnb. Otro detalle interesante de Fabienne es que durante algunas manifestaciones en París, 13 antiguos clientes le llamaron para saber si estaba bien incluso antes que lo contactara su propia madre, porque su casa quedaba a cercanías de donde estallaron las protestas. ¿Ahora se entiende de que tipo de transacciones he estado hablando?
Desde hace 20 años, ha sido fascinante como hemos pasado de compartir información con gente en línea a llegar a introducir los datos de nuestra tarjeta de crédito. Y ahora entramos en una tercera ola de confianza: conectar a extraños en quien poder confiar, para crear toda clase de mercados de nichos en base a personas. Acá es donde entran en juego los sistemas de reputación en línea, que actúan de igual forma que los métodos crediticios bancarios para determinar quien es confiable o no.
Swapig® contará con un sistema de reputación que alimentará el proceso de transacciones. Hoy día la reputación es una moneda más que define cuánto podemos confiar en los demás. Es éste el mecanismo que permite que los usuarios puedan realizar operaciones con confianza y que facilita las relaciones significativas entre cada miembro de la comunidad.

¿Cuándo puedo usar swapig®?
Como CEO y Founder de Swapig®, soy crítico en la interpretación de MVP — producto mínimo viable—. No queremos lanzar al mercado una plataforma no funcional desde el punto de vista de diseño UX. Un producto mínimo que no transmita desde el inicio nuestra proposición de valor no será viable. Debemos mostrar a los usuarios nuestra esencia y hacerles entender por qué necesitan usar nuestro producto. Así lograr que sean los mismos usuarios quienes divulguen lo que ofrecemos. Es la estrategia que mejor suele funcionar en las empresas de consumo colaborativo para atraer y mantener usuarios, tomando en cuenta que 91% de los usuarios recomendarán a sus amigos la plataforma y el 47% llegan a las redes a través del boca en boca.


Fuente: Vision Critical & Crowd Company: Sharing is the new buying.
Nuestro Minimun Viable Product debe permitirnos obtener conocimiento validado necesario para lanzar al mercado una plataforma con características deseables que permitan que los usuarios difundan la calidad de nuestro producto y hacer que la retención de usuarios sea parte de un ciclo viral.

Es un hecho que a muchos usuarios les resulta imperdonable cambios drásticos en plataformas web/móvil que salen al mercado sin estar verdaderamente listas, porque no entendieron lo que quería la gente. Apresurar un lanzamiento de producto, puede provocar repercusiones fatales en un negocio como el de Startup de tecnología IT.
Optimizar el tiempo y hacer un estudio verdaderamente profundo en cada segmentación de audiencias mínimas viables que permitan crear un diseño con una estructura integral/funcional —impulsada por los hechos estudiados en cada análisis— debe ser nuestro principal objetivo. Diseño, investigación, análisis e iteración. Esto lo resumimos en una fórmula de optimización:
Diseño integral: Diseño iterativo + A/B testing + Análisis profundo de data
Sabemos que el mundo está dando paso a nuevas y creativas formas de consumo, que el sentido de comunidad prevalece más que nunca y que el acceso es mejor que la propiedad. Les haré una pregunta:
¿Tienen un taladro eléctrico? Bueno, si tienen un taladro eléctrico les parecerá gracioso esto que les voy a decir: ¡Van a usarlo durante 12 o 13 minutos en toda su vida!, ¿Es un poco tonto no? Porque lo que necesitamos es el hueco en la pared, no el aparato. ¿Por qué no mejor alquilar uno en lugar de comprarlo? o mejor aún ¿Por qué no ganar dinero alquilándolo a quien lo necesite? Es lo que hace AirBnb con las habitaciones desocupadas o RelayRides con los carros sin uso. Deseamos la experiencia que nos brindan los objetos, no los objetos en si mismos. Sin embargo, este modelo de alquiler es otra idea que pretendo desarrollar para cubrir otro segmento del la industria del consumo colaborativo: el acceso al producto/servicio.
Casi nunca voy a la playa, porque ahora vivo en Buenos Aires, pero me encantaría ir a Margarita o Mar del plata y poder alquilar una tabla de surf o una heladera portátil a alguien en Swapig®, así evitaría comprar una y tenerla guardada ocupando espacio en casa. ¡Cualquier cosa podría alquilarse! o intercambiarse a través del trueque multilateral que ofrecerá el sistema de inteligencia artificial de Swapig®.
Sin duda, Swapig® proporcionará el escenario para que un montón de gente creativa pueda sacar provecho de sus objetos y habilidades.

Enumera tus 5 grandes preocupaciones.
¿Está el dinero en la lista? Es probable que sí.
Hace algún tiempo el consumo colaborativo formaba parte de una pequeña cultura en crecimiento, es la razón por la nace tal variedad de mercados verticales enfocados a nichos específicos, que guardaban especial relación con lo que los usuarios de Craigslists o e-bay estaban publicando en forma masiva. Sin embargo, ya es una cultura que ha crecido suficiente y es el momento de lanzar a la World Wide Web una plataforma de integración horizontal de los grandes sistemas del consumo colaborativo, donde en un solo lugar sea posible satisfacer demandas y necesidades donde el principio fundamental es compartir.
Swapig tendrá un tipo de mercado re-segmentado de una industria que crece 25% anual hasta hoy. Es una industria que, contrario a lo que podría pensarse, tiene sus mercados más importantes en países desarrollados. En latinoamerica apenas se están viendo las primeras empresas dedicadas a segementos de mercado específicos (como la movilidad o el crowdfunding) que juegan su rol regional en esta gran industria.
Pronto Swapig® estará listo para brindar la mejor experiencia y solución a millones de personas alrededor del mundo.
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