Mira en las estrellas y recuerda en ellos, piensa lo mucho que te querían, lo mucho que te amaban, lo mucho que te extrañan. Mira las estrellas y recuerda que ellos están allí donde ya no puedes ver, observándote, cuidándote. . . A tu lado, aunque ya no puedas abrazarles, aunque ya no puedas sentir sus besos. . . ellos seguirán allí, en las estrellas y en tu. . .frío corazón.

Ya había pasados varios años desde la muerte de sus padres, muchos años donde lo pasaba demasiado solo aunque ahora tenía a alguien, alguien a quien amar, alguien a quien cuidar. Alguien por el que llorar si fuera necesario. Alguien por el que reír, sonreír, incluso. . .¿matar? Mataría por amor, mataría por matar, solo por querer, por diversión. . . solo porque si. Estaba en su naturaleza, eso sin dudas. A pesar de que pequeñas cosas habían estado cambiando por el paso del tiempo. ¿Aquella persona que su corazón hacía latir estaba cambiando formas de su ser? Tal vez, quien sabría. Solo él. Pero él no comprendía, no podía.


Este día era especial, habría alguna que otra estrella fugaz en aquel cielo estrellado, por ello. Mediante una sorpresa, llevaría a aquel que conseguía que su mundo fuera más alegre a una cita, a una quedada donde por fin, tal vez, pudiera decir todo lo que pensaba, todo lo que sentía. No era fácil llevarle al lugar sin que este preguntas realizara pero no pensaba contar nada, era una sorpresa.

Una venda en los ojos al entusiasta chico acabó por poner, no le iba a desvelar nada. No le pensaba decir ni una palabra.

Todo el camino se llevó en silencio, hasta llegar a un campo a lo arriba de una pequeña montaña. Primero fue en coche, después un largo camino andando. Pero todo tenía un fin, todo merecía la pena.

Al intranquilo chico sentó en el césped, y a su lado, él se colocó. Empezando primero por quitar la venda que cubría los ojos del peliazul. Aunque antes, antes un breve beso en los labios del foráneo dejó. Un beso de calma, un beso de amor. Después de ello con una mano le indicó, que el cielo estrellado mirara y que en un deseo pensara. Breves palabras era las que decía, realmente en aquella noche un poco sobraban.

“Hoy seguro que podrás ver una estrella fugaz. ¿Qué deseo pedirás?”

Desde que era pequeño muchos deseos pedía, la vuelta de sus padres era lo que más solía pedir aunque nunca se le había cumplido. Deseos que aunque sabía que no se podrían cumplir, seguía pidiendo. Porque en su corazón aún seguía teniendo esa ilusión de volver a verles, vivos, sonriendo, matando, amándole, abrazándole. . . A pesar de esto, a pesar de que esa ilusión no se hubiera ido, ahora tenía un nuevo deseo. Desde que conoció a su persona especial. El cual si tenía esperanza de que se cumpliera. Seguro que se cumplía, o eso pensaba al menos.

“¿Te digo yo que quiero pedir?”

No dejaba que el chico respondiera, no quería dejarle hablar, esta noche era él quien hablaría quien contaría lo que quería.

“Quiero pedirles a las estrellas que nunca te vayas de mi lado; quiero pedirles a mis padres, aquellos que siguen en el cielo, que te quieran, que aprueben aquello que en mi corazón siento. Dominick, quiero pedirles a las estrellas que nunca te vayas de mi lado. Que siempre te quedes cerca mía porque yo te amo, te amo con locura. Te amo tanto que siento que mi corazón se para cada vez que te veo. . .¿Sabes? Yo por ti incluso moriría. . .”

Una estrella fugaz pasó de largo delante de las miradas de ambos chicos, le tomó las manos, apretándolas con cariño. Un cariño que nunca había esperado sentir por nadie. Mucho no tardó, en besar de nuevo aquellos labios de los que se había hecho adicto, aquellos que tanto le gustaban.

Y mientras que su corazón latía con fuerza y las estrellas seguían brillando en el cielo, él pensaba en lo afortunado que era de haber conocido a aquel chico gritón que tanto quería. Aquel que hacía su mundo cambiar, porque para él. . . este era su deseo. . .su estrella fugaz. Y nunca. . .nunca, lo cambiaría por nada del mundo. ¿Por qué? Porque era el único que su corazón hacía latir. El único que le hacía sentirse ¿especial?