Ven

Ven a mi cama, a mi mundo perdido de fresas y manos curiosas, 
de piernas que tropiezan en sabanas limpias, colchones en el piso; 
donde tus manos son este jazz que acarician mis muslos, en viajes astrománticos perfumados de incienso, donde los relojes no funcionan y el tiempo es sólo un lujo, como los espejos que nos devuelven las miradas perdidas y las noches de remordimiento donde nos besábamos con mas ganas y hasta nos comíamos los dedos. 
Ven a mi pieza, juega conmigo, curioséame las ganas, desnúdame, enreda mis rizos, mide el tiempo en mis lunares, muerde todo lo que creas tuyo; 
pero por favor no dejes de venir, que tu inocencia me inspira a devorarte la boca, destrozarte el pecho, comer tu carne roja entumecida de placer, moldearte a mi manera, abusarte con el pretexto de enseñarte las reglas de mi amor; este amor dispuesto a quemarte con el sutil movimiento de mis caderas, ahogar todo lo que eres en un vórtice de vino espumoso y este poema erótico a medio concluir.

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