Hampi

Patrimonio de la humanidad?

Mientras planeabamos el viaje a India leímos una infinidad de blogs de viajes. Muchos de éstos hablaban y recomendaban ir a un tal lugar llamado Hampi del que nunca habíamos escuchado hablar.

Teníamos ya pensado pasar unos días en Goa antes de llegar al voluntariado en Pondicherry, por lo que hacer una parada de unos días en Hampi nos quedaba perfectamente de camino.

La verdad que Hampi nos fascinó.

Al igual que en el resto de India nos sentimos dentro de una película, pero esta vez un poco más allá, parecíamos estar en una película de otro planeta.

De un lado del río se pueden ver las ruinas del imperio Vijayanagar, dignas de ser comparadas con las ruinas de Angkor Watt.

Mientras que del otro lado del río se puede apreciar mucho más la naturaleza y los increíbles paisajes.

Son dos partes completamente contrastantes pero cada una con su encanto.

Caminando por las plantaciones de arroz y bananas, las vistas parecen sacadas de fotos de instagram. El verde saturadísimo contrasta increíblemente con las piedras gigantes. No hay teoría científica que explique como llegaron semejantes piedras hasta dicho lugar por lo que las leyendas y mitos son la única explicación.

La calma, tranquilidad y paz que respiramos en lo alto del Monkey Temple o al ver el atardecer son únicos.

Es por todo esto que Hampi fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Sin embargo detras de toda esta oculta maravilla que nos encantó existe también una historia oculta que nos sorprendió.

Fue gracias a nuestro guia Krishna y un vendedor de artesanias Yoko que pudimos conocer la otra cara de Hampi.

Al parecer, el 29 de junio de 2011 fue para todos los lugareños un día oscuro y triste. Con el pretexto de reconstruir Hampi a su estado glorioso y original del siglo XV, las casas y negocios ubicadas en el antiguo Hampi Baazar fueron demolidas. Se estima que unas 300 familias perdieron sus hogares y negocios a causa de dicha decisión (entre ellas se encuentran la familia de Krishna y Yoko)

Quien fue el culpable? Es una gran pregunta. Los locales señalan a la UNESCO como la responsable mientras que leyendo e investigando un poquito más vimos que son muchos los personajes interesados e involucrados.

Sin duda la paz, tranquilidad y calma que vivimos nosotras en Hampi está muy lejos de ser la verdadera vida en este lugar. Hasta el día de hoy, los habitantes de Hampi luchan por reconstruir sus negocios y vidas, mientras los turistas como nosotras pasean y fotografían sus espectaculares ruinas.

Es entonces que nos preguntamos…

Que sentido tiene intentar preservar y proteger el patrimonio de la humanidad si el precio a pagar es destruir parte de la propia humanidad.

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