Coherencia

El miércoles pasado, durante una sesión sobre marca personal que di en el centro Yuzz de la Universidad de Valencia, estaba explicando un ejercicio de autoconocimiento cuando uno de los chavales asistentes me preguntó directamente: ¿Pero esto para qué sirve?

Cuando hablo de desarrollar tu marca personal siempre lo entiendo como un proceso de dos partes: conocerte primero, mostrarte después. Porque la segunda sin la primera hace que tu marca personal no sea más que un cascarón vacío y superficial.

Si no dedicas tiempo a conocerte, a conocer tu propósito y los valores que te mueven, y únicamente te centras en ir ejecutando técnicas de auto-promoción que vas encontrando por ahí, tu presencia online (y offline) será caótica e incoherente.

Imagínate que te digo que he montado una empresa que, por pasarte horas viendo publicidad en tu portátil, te dan puntos que luego puedes canjear por tonterías que en realidad no necesitas. Iniciar un proyecto así, por muy rentable que fuese, ¿encajaría con la imagen que tienes de mí? ¿Sería coherente con los valores que se desprenden de lo que escribo en mi blog?

Cada proyecto que inicias, cada pieza que creas, cada empleo que aceptas y cada producto que expones al mundo es una expresión más de quién eres y qué valores representas. Asegúrate de que los conoces.

Reconozco que tengo una noción muy poco marketiniana de la marca personal. Para mí es “simplemente” conocerse y mostrarse con autenticidad, dentro de la dificultad que eso conlleva. Y estoy seguro de que a largo plazo es la estrategia que prevalece sobre el resto.


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