Qué contento estoy de estar contigo. Qué dulce el pan cuando brota de tus manos. Qué sabroso el deshielo de todos mis miedos cuando, desnudo, te recito mis planes para seguir enamorándote.

Y es que siento que apenas hemos comenzado a andar el camino, a descoser las costuras que traemos cada uno. Quizás mi tierra sea la tuya, y tu tierra la mía. La de los dos es la nuestra y la de cada uno es perfecta. Reflejos en el espejo de los que, calada a calada nos reímos para curar, para sanar desde dentro esta senda imperfecta.

Amor, qué contento estoy de sentirte cerca.

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