La primera vez

Antes de subirme al taxi tuve la sensación de que el tachero me miraba raro, cómo queriendo decirme algo. Eran casi las once y media de la noche, había salido un poco más tarde del laburo y estaba apurado por llegar a mi casa para ver si Huracán iba a penales en la final de la Sudamericana.
 
Yo también tenía que preguntarle algo, así que lo primereé: Voy hasta Suipacha y San Juan, tenés cambio de cien?
 -Sí -me respondió rápido, casi pisándome- pero no conozco bien las calles, es mi primer día
 
Resulta que el taxista que me tocó en suerte se estaba estrenando.
-No importa, yo te indico, hacé una cuadra más y doblá a la derecha y yo después te aviso.
 
Durante el viaje me contó que era de Pérez, y que hace un poco más de un año, la siderúrgica Sipar Gerdau había decidido prescindir de sus servicios.
-Vinieron unos brasileros para hacer un análisis de la empresa y ver qué puestos hacían falta y qué puestos no.

En la ruleta, no tuvo suerte.
 
-Cuál es Suipacha?
-Una antes de Francia. Viene Lagos, Riccheri y después Suipacha.
 
Cobró su indemnización. 
-Con eso me compré la casa y el auto, y salí a trabajar para la comida diaria, me contó.
Durante unos meses boyó por diferentes trabajos, ligados al rubro del que venía. El último empleo fue en Aceros Coco, en Circunvalación y 27.
Pero se cansó de ir y venir, sin estabilidad.
 
Hace poco, encontró un aviso en el diario donde buscaban chofer. Se presentó, pasó el filtro y arrancó.
-La que viene es Suipacha, doblá a la izquierda.
 
Me dijo que sus primeros pasajeros fueron muy educados, solidarios, salvo un par de pibes medio densos que le pateaban el asiento.
-Ya me voy a hacer el mapa en la cabeza de las calles, me (se) prometió antes de bajarme.
 
Ah, me esperó a que abra la puerta del edificio y entre antes de arrancar por Suipacha al sur.