Denunciar famosos garpa mas

No es la primera ni será la ultima denuncia de corrupción.

Para bien o para mal, desde hace años estamos acostumbrados a ser espectadores de guerras políticas con denuncias cruzadas y carpetazos que van y vienen.

Sin embargo, todo parece indicar que la denuncia en contra de Fernando Niembro se ha convertido en uno de los dardos mas certeros hacia la campaña electoral del PRO.

En pocos días, la difusión de este caso se llevó puesta la candidatura del periodista deportivo, y logró paralizar (obligando a dar infinitas explicaciones) a toda la estructura política del PRO (algo costosísimo a semanas de una elección presidencial)

Además, esta denuncia logró romper el corralito de medios oficialistas (en los que en general rebotan este tipo de denuncias contra el PRO) tomando por completo la agenda periodística y llegando incluso a los mas fervientes medios anti k que, a regañadientes, tuvieron también que hacerse eco de la noticia.

También (y mas importante de todo) las ultimas encuestas muestran que generó un daño muy concreto en las expectativas electorales del PRO, frenando el crecimiento de Macri y acercando a Scioli a un escenario de victoria en primera vuelta.

Pero… por que Niembro si y otros no?

Incluso intentando subirse a la ola del Niembro-Gate, en los días siguientes salieron otras denuncias parecidas (como la de Avelino Tamargo o la de Ramiro Tagliaferro) sin lograr ni un cuarto de la repercusión.

Aníbal Fernández logró ganar la interna de su partido siendo blanco de las denuncias mas brutales. Mauricio Macri es denunciado hace años por los temas mas diversos desde los medios oficialistas sin pagar casi costos políticos por eso.

Por que, entonces, Niembro si?

Mucho se ha reflexionado sobre los beneficios positivos por los que la política abraza a la farándula.

Quizás estemos aquí presenciando la contracara.

Niembro es famoso y el ‘factor celebrity’ suma (y mucho) a la repercusión de una denuncia de estas características.

Recordemos el caso de la ruta del dinero K, una de las denuncias mas taquilleras del programa de Lanata, que tocó los 30 puntos de rating y se transformó en tema obligado de la TV por semanas.

La clave de su éxito no fue lo escandaloso de la denuncia. Fue la inclusión del ‘vértice’ farandulero (la presencia de los maridos de Iliana Calabro y Karina Jelinek) lo que aseguraron el rebote infinito motorizado por los programas de la tarde.

Las denuncias son también hechos comunicacionales.

Y esta es una máxima que no debería faltar en el manual (que seguramente nunca se escribirá)de la buena campaña sucia: denunciar a un famoso garpa mas.

Quizás porque activa el morbo mas básico de ver al exitoso pasándola mal. Quizás porque hay mas expectativas de honestidad puestas en aquellos que se muestran por fuera de la política.

O quizás, simplemente, porque en un tiempo de política mediatizada también las denuncias de corrupción deben medirse por su ‘entertaiment value’.