El rol de los memes

Todo indicaba que esta campaña presidencial iba a ser una de las menos recordables de la historia en términos comunicacionales. No aparecía por ningún lado un ´Dicen que soy aburrido´, ´Menem lo hizo´, ´Alica, alicate´ u otro latiguillo, spot o pieza de comunicación con capacidad de hacer hablar a todos y ser recordada en el tiempo.

La primera vuelta electoral (quizás por los números justos de los candidatos mas competitivos, y una sensación de que había mucho por perder) deambulo en un tono conservador casi exasperante, con significantes vacíos y lugares comunes como ´Cambio´ y ´Desarrollo´.

La segunda, al contrario, pareció insinuarse desmesurada, con un intento de clásica y rancia campaña negativa de manual, lo que hacia esperar una insufrible seguidilla de amenazas con su aburrida y políticamente correcta respuesta de defensa ante cada ataque.

Hasta que aparecieron los memes.

Y se transformaron en los verdaderos protagonistas, regulando el tono de la campaña y hasta marcando los limites de la propia agenda política.

Anclados en un sorprendente ingenio popular, fueron el síntoma mas claro de un clima de época muy marcado, sin lugar para la solemnidad y en donde la catastofre o el miedo parecen no ser conceptos pregnantes.

Esta vez, los guionistas de las piezas políticas mas comentadas no fueron carísimos gurúes o gigantescas agencias de publicidad sino anónimos usuarios detrás de sus celulares con ganas de no ser espectadores pasivos.

Y (si bien esta claro que cada candidato cuenta con su propio arsenal de comunicación digital) esta bastante cerca de ser verdad esa frase que hoy tanto se repite y dice que ´campaña la esta haciendo la gente´.

Es probable que ninguna de las piezas de comunicación tradicional de esta campaña queden en nuestra memoria pero si podremos contarle a nuestros nietos que hubo una vez en la que los candidatos debatieron públicamente sobre los huevitos Kinder.

Y si bien el humor es el lenguaje elegido, el rol de los memes parece ser bastante mas serio. En este caso, regular la desmesura de la estrategia y marcar la cancha de un discurso y un clima de época que, en principio, los emisores tradicionales parecieron no interpretar.

Like what you read? Give Bruno Gerondi a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.