El Huapango De Moncayo — Por Brenda Leal
Udía como hoy en tierras mexicanas respiramos libertad, tocamos la gloria. Aquellos grandes y muy reconocidos seres humanos nos dieron patria y más que héroes fueron audaces autores. Por supuesto, autores de la mejor historia mexicana.
Aquel día, decidimos cargar con orgullo una bandera que no solo grito revolución pero que suspiró independencia. Este suspiro del que les hablo fue uno con un nuevo horizonte por venir, uno sin armas, sin cañones y con una mirada ahora intacta.
Después de que México se levantara en armas, se sostuvo como nunca pero como siempre. Con orgullo, con un escudo y con una bandera más pintoresca en alto. Esta ya no era cualquier bandera, esta era una bañada en sangre, difamaba una guerra eterna pero murmuraba paz. No solo nos despojamos de una anarquía pero nos enviciamos en crear un nuevo imperio, esta vez uno con sabor a tierra propia.

Sin embargo, como cualquier otra entidad quizá viviremos violencia, corrupción y mucha pobreza pero ¡Vaya que somos ricos! Ricos en cultura, en valores, en tradiciones y en muchos sabores.
Somos México.
Tierra de dichos, leyendas y costumbres. Somos los más ricos platillos y los más romanticos boleros. Somos diversidad, esfuerzo y lealtad. Somos toda una riqueza cultural. Somos montañas, lenguas y mares. Somos una serenata de folclor, una asamblea de tanto valor y un grito sin pudor. En otras palabras… somos el Huapango de Moncayo. Melódicamente fascinante, hecho en México.
Revolucionarios de alma, patriotas de sangre, somos México.
Brenda Leal.
En conmemoracion al 16 de septiembre.
Escribir de ti siempre sera lo mas gratificante para mi. Gracias México
sobre todas las cosas hoy sigues y seguiras siendo el país mas rico que yo he vivido y al único al que seguire llamando casa porque nacer, crecer y sentir México se queda en la sangre y de eso uno no se deshace tan facil. Somos México.
