¿Por qué soy amo? ¿Por qué soy esclavo? Película “El lado oscuro del corazón”, (1992)

El análisis del discurso tiene su origen en diversas aportaciones realizadas por la Psicología, la Comunicación, la Sociología, la Filosofía, la Antropología, la Lingüística, etc., que han generado distintas prácticas para abordar su análisis y por lo tanto, también distintas concepciones pero todas coinciden al menos en la consideración de analizar la lengua en su uso ya sea hablado o escrito.

El análisis del discurso se refiere al intento de estudiar la organización del lenguaje por encima de la oración o la frase y, en consecuencia, de estudiar unidades lingüísticas mayores como la conversación o el texto escrito. De ello se deduce que el análisis del discurso también se relaciona con el uso del lenguaje en contextos sociales y, concretamente, con la interacción o diálogo entre los hablantes (Michael Stubbs, 1983, pág. 17).

Pero ¿Qué es el discurso? Basándose en los aportes del lingüista Teun Van Dijk (2000) se dirá que el discurso es un “suceso comunicativo utilizado para compartir ideas o creencias, e incluso como acto de interacción verbal”.

Este post presenta un análisis de las conversaciones mantenidas en la película “El lado oscuro del corazón” dirigida por Eliseo Subiela, estrenada el 21 de mayo de 1992. Dicha película de producción argentina-canadiense es una recopilación de fragmentos de diversos poemas escritos por Mario Benedetti, Juan Gelman y Darío Grandinetti (Oliverio Girondo). La trama se basa en Oliverio, un poeta bohemio que recorre Buenos Aires en compañía de sus amigos intercambiando alimentos y comida a cambio de poesía, su propósito es encontrar una mujer que sea capaz de “volar” y en su recorrido se ve acosado por la muerte.

El post consta de dos partes importantes; en la primera se realiza un análisis del discurso de los personajes Oliverio Girondo, Ana (su ex esposa) y la muerte; la segunda parte plantea una propuesta hermenéutica para abordar su análisis.

CONVERSACIÓN

PARTE 1 “ES MUY DIFÍCIL EL AMOR”

Oliverio- Es muy difícil. 
 Ana- ¿Qué? 
 Oliverio- El amor. ¿Cómo amar sin poseer? ¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, ¿cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio? 
 Ana- Si no hubiera pasado el tiempo, sentiría que me estás haciendo un reproche. Pero en realidad creo que estás asustado y si estás asustado es porque algo fuerte te está pasando. Casi siempre el error que cometemos, es pensar sólo lo que nos pasa a nosotros, nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos, y esa contradicción suele ser trágica. 
 Oliverio- Si no hubiera pasado el tiempo, sentiría que estás haciendo autocrítica. 
 Ana- Es el error más común que cometemos todos, es querer que el otro sea como queremos que sea y no como es. Y cuando nos damos cuenta del error, a veces es demasiado tarde.

PARTE 2 “ES ESTO EL AMOR”

-Muerte: ¿Que paso?… ¿Te llevó a volar y te dejó caer desde lo alto?… Te advertí que ibas a salir herido.
 -Oliverio: Es mejor herido que dormido como hasta ahora.
 -Muerte: ¿Te gusta sufrir?
 -Oliverio: A veces una herida te recuerda que estás vivo. Es esto el amor, mi estúpida muerte, es esto, ¿pero cómo explicártelo, pobrecita?… Si entendieras eso, estarías viva.
Ana me partió el corazón, pero al herirlo, lo creo.
 Nunca lo entenderías. Mi pobre Ana, mi querida Ana. Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mí. Iluminaste el lado oscuro de mi corazón. ¿Por qué decidiste permanecer pobre, dejándome a mi tan rico?

ANÁLISIS DEL DISCURSO

El análisis crítico del discurso es considerado como una práctica tridimensional (Martín Rojo y Wittaker, 1998), en el sentido de que la práctica analítica opera, simultáneamente, con tres dimensiones: a) el discurso en tanto que texto (el resultado oral o escrito de una producción discursiva), b) el discurso como práctica discursiva enmarcada en una situación social concreta y c) el discurso como un ejemplo de práctica social, que no sólo expresa o refleja identidades, prácticas, relaciones, sino que las constituye y conforma.

¿Qué fenómeno social se quiere analizar?

El fenómeno social que se intenta esclarecer en este trabajo es la actitud de Oliverio ante la vida después de terminar su matrimonio.

¿A partir de qué material?

A través de las relaciones interpersonales con su esposa y las conversaciones sostenidas con la muerte.

Discurso de Oliverio en las tres dimensiones:

Competencia lingüística: Oliverio comienza construyendo oraciones simples y breves, pero conforme avanza la conversación construye oraciones de mayor complejidad en las cuales hace pausas largas que le permiten hacer un cambio de oración. La entonación de su discurso en las interrogaciones y en las afirmaciones es adecuado por lo tanto da la impresión de tener muy claro lo que quiere decir pues su contenido tiene cohesión y coherencia. Además que hace uso de recursos retóricos como la rima, la ironía y la aliteración.

Competencia pragmática: su discurso va dirigido a su ex esposa y a la muerte; con su esposa la intensión es la de conversar y analizar lo que vivieron en su matrimonio y con la muerte la función predominante es la de resistencia ante los comentarios pesimistas de la muerte, Oliverio antepone lo aprendido con su ex esposa y se mantiene positivo ante lo que dejó la relación con ella, a pesar de todas las dificultades. “Es mejor herido que dormido como hasta ahora”.

Siendo redundantes, aun sabiendo que la muerte está muerta, le hace caer en cuenta que ella no es capaz de comprender la vida porque no puede sentir, porque no sabe amar, de lo contrario, estaría viva y es por esto mismo que no ha podido llevarse a Oliverio, por su capacidad de seguir sintiendo ante las adversidades y resistir, que no verbaliza directamente pero que podemos reconocer detrás de las líneas en ciertas expresiones lingüísticas “A veces una herida te recuerda que estás vivo. Es esto el amor”.

Competencia comunicativa: comienza cuestionándose sobre lo difícil que es amar sin terminar herido o ser el que hiere al otro queriendo dominarlo al transformarlo en la persona que se quiere tener y no aceptando a la persona que se tiene enfrente, pero después, conforme va incrementando la complejidad de su discurso Oliverio a partir de analizar lo que ha vivido toma una posición una tanto resiliente en la que construye y reconstruye sus experiencias para formar una postura para hacerle frente a lo que viene: “Ana me partió el corazón, pero al herirlo, lo creo… Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mí. Iluminaste el lado oscuro de mi corazón”. En la manera de hacer frente a esto podemos ver reflejada su identidad y no solo como una práctica sino como algo que constituye su persona.

Esto es difícil puesto que en su contexto la separación de su esposa es reciente y asimilarlo pronto parece aventurado, sin embargo podemos ver aquí parte de las ideologías por las cuales está integrado su discurso. Además que, tomando en consideración lo planteado por Billig (1987) quien defiende el uso de las posibilidades analíticas de la retórica y en particular la identificación de tipos argumentativos, figuras retóricas, secuencias tácticas de temas y todas las formas estilísticas que ayudan a la persuasión. De esta manera Oliverio hace llegar sus palabras combinando las figuras retoricas con su intención de una manera sublime.

El papel del lenguaje en la comprensión y en el estudio de los procesos sociales tiene una gran influencia y podemos acercarnos a ellos por medio del análisis del discurso ya que este nos permite ir más allá del discurso verbal o escrito para inferir sobre las relaciones de la vida cotidiana que generan dichos procesos. Que podemos resumir con la siguiente cita de Íñiguez:

“Un discurso es un conjunto de prácticas lingüísticas que mantienen y promueven ciertas relaciones sociales. El análisis consiste en estudiar cómo estas prácticas actúan en el presente manteniendo y promoviendo estas relaciones: es sacar a la luz el poder del lenguaje como una práctica constituyente y regulativa”
L. Íñiguez y C. Antaki (1994). “El análisis del discurso en psicología social”. Boletín de Psicología (núm. 44, pág. 63).

ANÁLISIS DESDE LA HERMENÉUTICA

Las raíces etimológicas de la hermenéutica se refieren al Dios Hermes, quien era el encargado de interpretar y transmitir los mensajes de los dioses a los hombres, teniendo así su origen desde la mitología griega con los textos de Homero, pasando al Renacimiento Italiano, los textos religiosos desarrollándose la disciplina interpretativa de los textos clásicos y los textos religiosos a la par.

Desde sus orígenes la hermenéutica está ligada a los problemas de comunicación e interpretación en contextos donde el significado de los mensajes presenta dificultades de comprensión en tanto que el lenguaje del que emite el mensaje, del receptor y del que lo interpreta, no son iguales.

De esta manera la hermenéutica no significa la posesión de la verdad, sino una ayuda para llegar a ella, extendiéndose a otras disciplinas pues implica la interpretación de cualquier texto, en palabras de Gadamer (1995) del texto del mundo o el texto de la historia del mundo y por lo tanto, de cualquier proceso social. La interpretación es una acción inmanente, esto es, no consiste en objetivar, no busca el observador imparcial que se representa algo a sí mismo, sino que busca lo que en un sentido algo está dado para ser entendido, no como consecuencia de una comprensión objetiva, sino como algo que se ha de traer al lenguaje, algo que se deja poner en las estructuras como lo que tenemos en un texto. Por lo tanto mi propuesta de análisis hermenéutico a este proceso social quiero abordarlo desde la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel a la que me remite esta conversación.

Si la subjetividad es la conciencia que se tiene de sí mismos a partir de la otredad, es decir, a partir de las evidencias de lo que no se es, entonces la intersubjetividad nos plantea al otro, que es el otro que soy yo. El descubrimiento de Hegel radica en el planteamiento de que el humano no desea cosas naturales, no desea cosas materiales, desea deseos. La conciencia al desear otra conciencia rompe con el idealismo subjetivo interno de la conciencia, al desearse otra conciencia, esta misma se externa y deviene una lucha entre ambas, una lucha a muerte, pues mi deseo es que el otro me reconozca y se me someta y el deseo del otro es que yo haga lo mismo. “Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida

Frente a esto nos encontramos con una serie de cuestionamientos que Oliverio se comienza a plantear acerca de cómo no lastimar a una persona o como no terminar siendo herido por otra ¿Cómo no ser amo? ¿Cómo no ser esclavo? El amo es la figura que domina porque su deseo de ser reconocido es más potente que su miedo de morir y el esclavo es la figura que tiene miedo a morir y por ende deja de lado el deseo de ser reconocido. Y es que al sentarse a discutir sobre esto con su mujer después de transcurrido un tiempo de separarse la visión de ambos cambia:

Ana- “Si no hubiera pasado el tiempo, sentiría que me estás haciendo un reproche”.
 Oliverio- “Si no hubiera pasado el tiempo, sentiría que estás haciendo autocrítica”.

La comprensión trata de integrar las palabras a los significados y los significados de las partes a la estructura total de la secuencia de las palabras. Este proceso constituye un “círculo hermenéutico” en el que de esta forma los intérpretes pueden acercarse al significado original de las acciones humanas en tanto que cada vez que se comprende algo se cuestionan y cambian los prejuicios y con ello la situación y el horizonte hermenéutico del intérprete.

Un aspecto de suma importancia para explicar lo que se encuentra en esta conversación es que el discurso tiene una intención, cuando Ana y Oliverio eran esposos podemos darnos cuenta más allá de las líneas que ambos se demandaban cosas, uno le exigía al otro, incluso podemos inferir que ambos se preocuparon más en reclamar que en dar. Si imaginamos esta relación en un antes y un después podríamos expresarlo de la siguiente manera:

Cuando exiges algo:

Antes- quiero que el otro sea como yo quiero que sea y no como es.

Cuando exiges algo:

Después- nos parece tan importante eso que sentimos y queremos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que yo quiero y siento.

Y no es que lo que se haya sentido en un pasado no haya sido verdad, sino que se crea una interpretación de acuerdo a la intención. He aquí la necesidad de la hermenéutica, en la emergencia de verdades. Gadamer considera que “los prejuicios no son necesariamente injustificados y erróneos, ni necesariamente distorsionan la verdad. De hecho la historicidad de nuestra existencia implica que los prejuicios, en el sentido literal, constituyen la direccionalidad inicial de nuestra capacidad para experimentar”.1

Así el significado no es algo dado ni fijo, sino que cambia con las interpretaciones, los roles que tomamos, “el disfraz” no nos lo asignamos nosotros mismos sino que son normas sociales que se negocian en la alteridad, en el contexto y en el momento en que nos encontramos, en este caso el momento en el que Oliverio conversa con su esposa/ ex esposa y como esto influye en su manera de ver la vida.


Brenda Caballero Ramírez

Referencias:

1. Velasco, A. (2004) Filosofía de la ciencia, hermenéutica y ciencias sociales. En Irigoyen, M. (2004) Hermenéutica, analogía y discurso (pp. 69–81) México, Universidad Nacional Autónoma de México.

2. Gadamer, H. (2007) El giro hermenéutico. Madrid: Cátedra, pp. 11–25