¿Y los niños qué?


La tercera edad es prioridad para el gobierno de Horacio Cartes, quien se asegura de recordar a nuestros ancianos en algunos de sus contados discursos públicos. De ellos adquirimos cultura, experiencia y filosofías poco ortodoxas, son nuestro pasado presente. Pero ¿y nuestro futuro?


Los niños son los que mañana seguirán los pasos que hoy iniciamos, repetirán las palabras que hoy pronunciamos y concretarán los proyectos que hoy soñamos.

Sin ellos no existe el mañana, pero en Paraguay, muchos no vivirán hasta mañana.

“En Paraguay, según el informe (de CEPAL y Unicef 2012), el 54% de los niños, niñas y adolescentes son pobres, lo que representa un total de 1.290.885 menores de 18 años, de los cuales 10,3% son pobres extremos, lo que supone un total de 247.293 menores. ¡Las cifras resultan aterradoras!”

Estos datos reprodujo en su columna dominical Daniel Mendoca bajo el título Infantilización de la pobreza, y sí, son aterradoras realmente.

El gobierno actual cuenta con un solo programa bien mediatizado para asistir a los niños más desprotegidos y es “Abrazos”, un sistema de asistencia integral gratuita para el menor donde recibe alimento, educación, higiene y un lugar para dormir mientras la madre sale a limpiar vidrios, vender caramelos o verduras.

¿Es suficiente? Pues no, solo basta con circular por la maltrecha Avenida Fernando de la Mora, desde el Mercado 4, pasando por Choferes del Chaco, La Terminal e incluso Zavalas Cué. También se puede comprobar recorriendo la transitada avenida Eusebio Ayala y su continuación la Ruta 2 “Mcal. Estigarribia”. Abundan niños en regazos de sus madres o vendiendo la lotería o pidiendo moneditas.

Ya escucho los argumentos “no hay suficiente plata”, “claro que queremos pero no tenemos capacidad”, “quién te dijo que no les estamos ayudando”, “tenemos poco personal”, “ya usamos todo nuestro presupuesto”, etc.

Y ahí nos preguntamos ¿cómo es posible que haya dinero para crear cargos inservibles en el Estado, pagar cuentas ajenas, llenar los bolsillos a supuestos representantes del pueblo, sus amigos y familiares?

A ver si con esos alucinantes términos técnicos convencen a esos 247.293 niños con el estómago vacío que no tienen otra opción que rezar para tener qué desayunar mañana o aspirar esa bolsa para acallar al hambre.

Los niños son el futuro, así de simple, así de complejo…