6.3 semanas.

Probablemente, en mi interior, sé desde entonces que existes. Pero hace sólo una semana que tengo la certeza de que vives en mi vientre.

Creí que tendría las palabras para describirlo, pero temo que mi redacción no sea buena y ni siquiera yo la entienda.

Mi cuerpo ha sido capaz de crear vida y que estés ahí, en una pequeña burbuja que te hace lucir inofensivo y frágil.

Mi cuerpo cambia contigo y espero con ansias los nuevos cambios. Te amo más que a mi cuerpo, mi alma o cualquier otro ser vivo que haya sido parte de mi vida. Te amo por ser vida de mi vida.

Te amo porque del amor llegaste y representas todo aquello que jamás imaginé sentir.

Mis rezos y oraciones llevan tu nombre sin siquiera haberlo elegido.

Mi corazón explota cada que pienso en ti y no puedo evitar esperar con ansias ese día que vea tus ojos y bese tus mejillas.

Esta noche, me abrazo a mis sueños y a mis ganas de tenerte, imaginando el bello momento en el que pueda verte.