Una chica sola en un bar
Julia Kaiser
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Después de tratar de ensamblar las piezas de un corazón roto, pasar tiempo a solas fue uno de los retos que me planteé.

Me resultaba más complicado por las arañas mentales provocadas por estados de ánimo cambiantes, pero entre la lista de actividades de cosas que tengo por hacer, está justo esa: ir sola a un bar.

Mi primer reto decidí que fuera: ir a un concierto en otra ciudad, sola. Y fue una experiencia maravillosa. Después, ir al cine; y lo más incómodo fue cuando llegué a mi asiento y escuché que detrás una chica comentó: “Ay que feo venir sola al cine”, siendo, incluso, que lo disfruté bastante.

Ese tipo de momentos a solas, creo, son una encantadora fuente de inspiración.