Quiero arrojar una botella al mar.

En realidad no sé si sólo una o un montón; sólo sé que quiero sentarme en la playa y arrojar mis letras al mar.

A diario conocemos gente nueva e interactuamos con ella, pero aún cuando no pertenecían a tu vida y “llegaron de sorpresa”, existen varias coincidencias que nos llevan a esos encuentros: vivir en la misma ciudad, la misma comunidad; haber estudiado en la misma universidad o incluso tener personas conocidas en común. Y a través de las redes sociales esto se ha convertido en algo más común. Ya no generas sorpresa cuando presentas a tu novio o mejor amiga, porque seguro te han visto en fotos, han leído publicaciones o han buscado en tu perfil; y entonces parece que conocemos todo de las personas que “agregamos” a nuestra vida.

No excento la idea de que todo depende de la forma en la que nos comunicamos a través de las plataformas digitales, pero quiero experimentar esa verdadera sorpresa de compartir algo con alguien que ni siquiera tenga idea de que existo; que nuestra única coincidencia, sea vivir en la tierra.

Quiero entonces, tomar una hoja, y sin pretender hacer la mejor caligrafía, escribir lo que se me venga a la mente. Por ejemplo, algún momento alegre de mi vida. ¿A quién que no me conozca o tenga algún tipo de relación conmigo le importaría? A nadie. Y eso es lo que precisamente me llena de intriga. Si arrojo al mar una botella, que en su interior lleve redactado un momento feliz de mi vida… y haga un viaje no sé si largo o corto ¿a quién le llegará? No tengo la menor idea.

Probablemente quién lo encuentre hará caso omiso de mi mensaje, o incluso nunca lo lea… ¿Pero y si sí? ¿Y si ese mensaje lo hizo reír después de un día tenso? Y sería hasta gracioso que llegara a las manos de alguien que nisiquiera pueda leer el idioma y lo motivara a traducirlo.

Esto va más allá de hacer un blog anónimo y compartir equis experiencia, el hecho de que llegue a través del mar, esa será la experiencia.

¿Cuántas personas habrán hecho ya esto? Seguramente muchas. Pero, ¿cuántas personas han encontrado un mensaje en una botella? No conozco a ninguna, y la verdad es que, me encantaría vivirlo.

Es más de lo “romántico” que parece escribirle a nadie, pero cuando lo haga, espero sean leídas mis líneas.

No me importa si les causa risa, lástima, amor, dolor, alegría o cualquier otra cosa. Lo que lo hará especial para mi, será creer que me leyeron, y que mis palabras llegaron desde el mar. Y seguro que cuando lo haga, compartiré ese momento tan especial.