Sobre ser Presidente, de una ONG.

Julián Bronstein
Dec 2, 2015 · 4 min read

Hace 4 años exactamente, en un viaje nocturno camino a Buenos Aires, me enteraba que la presidencia de Rosas y Espinas, ONG de la cual era profesor, estaba vacante.

Hasta ese entonces, me destacaba en el área de “dar clases con baterías imaginarias a 35 jóvenes juntos, en clases semanales de 1 hora”.

Luego de algunos kilómetros, internas deliberaciones y silenciosas exclamaciones de sorpresa, me convertí en “Presi”.

El “convenio” fue celebrado de palabra, rubricado con un apretón de manos sobre una mesa de café con medialunas de estación (de servicio).

Sí, mi compañero de viaje era el presidente saliente.

Siempre pensé que el viaje fue una suerte de emboscada, de la cual aunque quisiera, no hubiera podido escapar. 696,4 kilómetros de internas deliberaciones y silenciosas exclamaciones de sorpresa.

Hoy, después de 4 años, sé que si me emboscaran nuevamente no intentaría escapar.

Todos, absolutamente todos, deberíamos ser presidentes o directores de alguna ONG en nuestras vidas. Es una actividad apasionantemente comprometedora, superadora y reveladora.

Gracias a esto, pude cumplir algunos de mis sueños más grandes, a la vez de satisfacer mi asumido compromiso social, que la ONG me ayudó a descubrir.

Pero para “ser” presidente de Rosas y Espinas tuve que capacitarme intensamente, actividad que al día de hoy considero necesaria y constante.

A veces el aprendizaje vino en forma de cursos y talleres. Pero las mejores enseñanzas surgieron del intercambio de experiencias y vivencias con otras personas, a las que admiro y respeto. Personas que con una sola frase, cambiaron mi forma de ver y hacer las cosas.

Algunos de los aprendizajes que me llevo de estos años de aprender:

1. CONOCER, DEFENDER Y HACER DEFENDER LA VISIÓN DE LA ORGANIZACIÓN.

La visión es el sueño del que se partió, es la fuente de inspiración y el por qué hacemos lo que hacemos. Es el motor que fomenta el entusiasmo del hacer.

La visión es la razón de ser de la organización.

2. SER FLEXIBLE.

Ser terco en cuanto a la visión, pero flexible en los métodos para cumplir con los objetivos. El equipo de trabajo tiene que tener la posibilidad de crear, innovar y aportar su cuota de personalidad al proyecto.

3. TOMAR DECISIONES CON VISIÓN DE FUTURO.

No me refiero a tener una bola de cristal, pero si a la posibilidad de mirar más allá del “ahora” y formular estrategias en el presente que aseguren el éxito futuro. O que al menos, no lo comprometan.

4. FORMAR EQUIPOS DE TRABAJO EFICIENTES.

“Un líder inteligente es aquél que sabe ser tan inteligente como para rodearse de gente más inteligente que él”. Frase de John F. Kennedy.

El líder no es más que un producto del tipo de relaciones que establece con individuos específicos en situaciones específicas. El instrumento del éxito en la gestión no es el individuo sino el equipo, hay que seleccionar (o capacitar) equipos que amplíen las oportunidades de crecimiento y evolución.

5. LIDERAR DESDE ATRÁS.

Ese aprendizaje me llegó de la mano de un viaje a Israel, estudiando la cultura Judía.

Formar equipos, seleccionar coordinadores, jefes y demás roles no es sencillo. Pero una vez alcanzado el “equipo ideal”, hay que dejar que ellos conduzcan la organización. El trabajo del líder está en respaldar y empujar al equipo a cumplir con los objetivos.

El líder debe sostener la visión, el equipo debe hacerla realidad.

6. CELEBRAR LOS ÉXITOS, DEFENDER LOS FRACASOS.

Este aprendizaje vino de la mano de Narciso, mi payaso.

El fracaso es la otra cara del éxito, consiste en no lograr los objetivos esperados. Suele llegar de la mano de un sabor amargo y frustrante.

La filosofía clown hace un importante aporte en el tema puesto que el payaso vive en el fracaso, pero nunca se instala en él. Una vez vivido y compartido abiertamente con el público (sus compañeros en este caso), recupera el entusiasmo, aprende del fracaso y con la misma facilidad con la que fracasó sigue adelante.

7. SER UNO MISMO.

Otro aprendizaje que tomo de mi payaso.

La filosofía clown defiende la firme la creencia de un payaso puede lograr cualquier cosa. Es el arte de ser uno mismo y no tener miedo a cometer errores. Nuestros matices individuales, peculiaridades y hasta defectos son realmente los rasgos que nos hacen totalmente únicos e importantes.

No actúes, se “real” y mantén la energía siempre alta.

8. SABER HACER UN PASO AL COSTADO.

Primero y principal: hacer un paso al costado crea oportunidades para que otros miembros del equipo puedan aspirar al liderazgo de la organización.

Segundo y más importante: El líder es un conductor natural, por su influencia personal y energía, pero también es un transformador de la organización y de las personas que se relacionan con ella y esto, implica un desgaste.

Resulta indispensable para la salud de la organización (y del líder) que haya procesos de renovación del liderazgo y de las ideas, contar con nuevos flujos de energía cuando el líder actual ya haya ofrecido lo mejor que tenía para dar a la organización.

A poco de meses de cumplir casi tres períodos como presidente de Rosas y Espinas y sabiendo que es momento de hacer un paso al costado me pregunto, ¿A quién le tocará hacer el viaje esta vez?

Gracias por los kilómetros recorridos.

Julián Bronstein

Casi ex presidente

Rosas y Espinas asociación civil

2 de diciembre de 2015

Julián Bronstein

Written by

Musician, clown and cook.