Yo, palabra.

¡Alguna vez me importo tanto?
¡Alguna vez quisé amar?
Yo solo quisé vivir el momento,
En retrospectiva ten paciencia de mi.

Compañeros de crimen,
Sus diminutas manos estan atando un interminable corsé,
Alrededor de la iglesia del sufrimiento,
No le dejes entrar…

Sus ojos quedaron tatuados en su pecho,
como si la tinta de sus pupilas fuese, frío…
aparentaba ser inevitable,
la tragedia que venía escrita en su mente.

Que podías esperar,
era un niño disfrazado de hombre,
No era capaz de madurar,
escuchaba a sus demonios, susurrar su nombre…

Perforando a tráves su oscuridad,
encontro su durmiente corazón,
era yo, tocando la puerta,
Alguna vez, ¿Pensaste en abrirme?

¿Donde estaba el balance y la compostura?
¿Alguna vez pensaste de la misma manera?
¿Viste la gota de la desesperación?
¿En forma de mujer, escrita sobre tu nombre?

En el barro del alfarero recibi forma,
por qué había de dudar,
en su torno de color madera,
me indicaba lo que venía a cambiar.

¿Pero que vas a entender?
Decime, sabes lo que es mirar por la ventana
y encontrar la belleza,
en un vulgar paisaje…

Antes de cerrar los ojos, recuerdo que hay algo,
algo que el alfarero olvido explicarme,
que aún no descifro, que cuando estoy a instantes de encontrarlo
se apaga mi mente, para el día siguiente olvidarlo…

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