La sonda ‘Philae’ alunizando

La Kardashian


La Kardashian es un culo que presupone una mujer, que adelanta, anticipa, niega, suplanta, anula a una mujer. Es un culo independiente, libre, un culo región y mapa, un culo extenso que siempre llega antes provocando el silencio de la sala, la bizquera de los hombres y esos puñales de las mujeres. Un culo autónomo y con personalidad propia. Un culo que come aparte; culo con conciencia de sí mismo y de su tremendo poder de culazo, de culo entre los culos, de culo con propiedades mágicas y curativas. Culo tótem, culo tabú. Culo chulo, chulo culo de potra o diosa. Culo altivo y bronceado, culo esférico y untuoso como dos grandes nalgas de luna falsamente caobas. Un culo de opulencia y collares, culo barroco de volutas de oro lijado en billetes. Un marquesado del culo, una tiranía del culo que se quiere superior. Un culo déspota, culo intimidador que achica cualquier escala, que diluye cualquier cosa y se traga a cualquier enemigo. Culo cueva donde esconderse. Culo isla, culo proa. Culo carne, cárnico, voluptuoso culo, desmedido, imponente, excesivo, severo. Culo avasallador, culo que subyuga y sulibeya. Culo, culo. Demasiado culo.

Romper internet a base de culo. Viralizar el culo, descargar, compartir, personalizar el culo. Vender el culo. Culo como emoticono, culo estrategia, valor añadido, posicionamiento. Construir marca con las nalagas, hacer de tu culo un logo, una bandera, una filosofía de vida. El culo por montera. Culo como refrán y frase hecha, culo tuit. El mismo día que un tipo en bermudas pone un aparato teledirigido a dar rulos por un cometa, se asoma La Kardashian al balcón doble de su retaguardia y hace ciencia y astronomía con el sol de su culo. Y el cometa se nos queda lejano, irreal, tremendamente feo y lleno de cráteres, complejo. Un hito, pero tampoco. Una cosa de planetas, de velocidades de la luz, algo demasiado abstracto frente a la ferocidad gravitatoria y frívola del culo. El culo se come al cometa que devoraba la gipaeta que rayaba el pecho del poeta. ¡Balad, balad, balad, caretas!