La France: día 3

Amanece en Nimes.

La ducha, ese desayuno saleroso y a correr.

Todavía nos quedaba todo esto del asalto al horno valenciano blindado.

La catedral de Nimes, pues qué queréis que os diga. Estaba cerrada, aunque tampoco prometía mucho así por fuera. Que luego a lo mejor lo importante está en el interior, pero no pudimos comprobarlo.

Has matado el amor, Nimes.

Vimos la Porta Augusta y nos dio un sthendalazo la Maisón Carrée. Pero por dentro no se visita, ponen una película, y todo mal.

¿Sabe tu mamá que estás aquí solita, Maison Carrée?

Con este disgusto a nuestras espaldas, nos fuimos a las Arenas. Y allí bien.

Por el camino, Amparo se compró su banderita:

Y mirad qué bien. Mejor que bien.

Las Arenas.

Y de allí a la capilla de los jesuitas, donde la muchacha nos preguntó si éramos Erasmus y fue muy ferposo y casi lloramos de la emoción. Mirad qué bonitez.

La capilla de los jesuitas.

El museo arqueológico… A ver cómo os lo explico. Del de Narbona me enamoré. Con sus cosas. Pero me enamoré.

El de Nimes no me dio ni la oportunidad. Llegamos, entramos, toda la sección de arqueología estaba cerrada, nos fuimos.

C’est fermé.

No nos avisaron ni en la oficina de turismo, ni en la entrada del museo. A ver, intentamos darle una oportunidad a la sección de ciencias naturales, pero cómo os lo explico…

Hola, 1890.

Nimes, de verdad, has matado al amor.

No eres tú, Nimes, soy ySÍ, ERES TÚ.

Una cosa que sí deben hacer bien en Nimes son las almondigas.

Por 4€ espero que por lo menos te pongan dos.

Pues nada, los jardines de la fuente muy bonitos. Y el templo de Diana. Y la torre. Todo en su sitio.

La ninfa Nemausa, haciendo sus cosas de ninfa

Hasta la crepe de Nutella estuvo en su sitio.

De verdad, que Francia está muy bien, os lo juro.

La foto de ese día fue facilita.

Luego la cena y a dormir otra vez en el sofá inmenso.