María Fernanda Cabal y sus faltas a la ética a plena luz

Entiendo perfectamente que las cuentas o perfiles de Twitter de políticos difundan un mensaje político. Apenas lógico. Los periodistas publicamos en esencia noticias y nuestra opinión; los músicos, videos y audios de sus composiciones; el papa Francisco, mensajes sobre la misericordia de Dios y de los hombres…

Por ello, acepto que María Fernanda Cabal imprima una carga política a sus declaraciones en Twitter, pero, ¿qué tan buen ejemplo da al falsear -con dolo, por desconocimiento, o no leer-, situaciones usando imágenes que no corresponden a la realidad para descontextualizar, o más allá, lanzando ofensas o críticas que poco construyen?

Lo viene haciendo desde hace mucho tiempo y, lo que es peor, aplaudida por los suyos. Una simple búsqueda en Google evidencia los titulares que la representante del Centro Democrático genera en medios de comunicación.

Para que prevalezca la confianza y la credibilidad, un tuitero, cualquiera que sea su oficio o profesión, antes de saber qué es una etiqueta o un hashtag y cómo se redacta un trino, debería entender que la honestidad, transparencia, compromiso y respeto por la dignidad son primordiales, sin importar el soporte o espacio de interacción.

En efecto, como política que es, y después de haber conocido la “riqueza de los espacios de democracia en la sociedad americana, que no propiamente es el espacio electoral”, como le aseguró al periodista Edgar Artunduaga en una entrevista publicada en KienyKe, debería llevar a la práctica sus aprendizajes.

Pero no, sigue equivocándose. Para la muestra un botón: Hace apenas pocos días y, por cuenta de la crisis energética que nos afecta a todos los colombianos, publicó en su página de Facebook una foto de la ministra (e) de Minas y Energía, María Lorena Gutiérrez Botero, que dice:

¡Puede comenzar por apagar ese montón de bombillos que se ven de fondo! La gran sonrisa en una situación de crisis tampoco ayuda…

Por supuesto, la reacción en masa no se hizo esperar y empezaron a aparecer posturas negativas, apenas lógicas en algunos casos, contra la Ministra:

@CaroMunozB tiene 19.396 seguidores y su tuit suma hasta el momento 1.065 retuits y 508 me gusta. A pesar de que a estas alturas ya sabe que la foto es de archivo, pues usuarios como @MauricioJaramil se lo comunicaron, en su perfil de Twitter mantiene el trino descontextualizado fijo. Sobra decir que en estos casos el error tiene más potencia que los bombillos que aparecen detrás de la Ministra y no hay taco que lo funda. Por lo demás, siempre tendremos como opción evidenciar.

María Fernanda Cabal, intencionalmente o no, publicó la imagen sin explicar que la foto era de archivo, como aparecía en Semana, y se refirió a “la gran sonrisa que en tiempos de crisis no ayuda”, una acción totalmente fuera de contexto. En efecto, tras una búsqueda exhaustiva detectamos la fecha original de la publicación y autor de la fotografía: 28 de agosto de 2014, tomada por Alejandro Acosta, de la revista Dinero.

Nuevamente, vale preguntarse:

  • ¿Quién o quiénes están detrás del uso de una imagen que falsea la realidad?
  • ¿Por qué razones usar y “redifundir” ese tipo de imágenes?
  • ¿Cuáles son las circunstancias o el contexto marco de la manipulación?
  • ¿A quién o a quiénes beneficia la mentira?
  • ¿A quién o a quiénes afecta?

Es imprescindible recordarle, no solo a María Fernanda Cabal, sino a quienes gestionan perfiles personales o corporativos en redes sociales, que el fortalecimiento de la identidad usando medios sociales es directamente proporcional a lo que se piensa, diga o haga en cualquier espacio, sea físico o virtual. Prueba viva de ello es el expresidente uruguayo Pepe Mujica, a quien no le picó el ‘pajarito’ de Twitter, pero del que han creado cuentas homenaje como @PepeMujicaDice, @PepeMujicaDijo y @elpepemujica, por su coherencia en todos los espacios que habita.

Si la intimidad es un derecho de las personas que reduce su alcance cuando se trata de funcionarios o empleados públicos, como bien explica el maestro Javier Darío Restrepo, la responsabilidad, en mi opinión, se triplica. Ahora, lo anterior no excluye a los ciudadanos comunes y corrientes que tienen presencia activa en redes sociales.

Me despido por hoy, no sin antes compartirles este estupendo decálogo para políticos en redes sociales -al que realmente solo le ajustaría algunos aspectos-, de autoría de Olga López, quien, ¡vaya coincidencias!, usa un bombillo en su logo.

  1. Utilizar correctamente las redes sociales.
  2. Tu perfil es tuyo y no de tu equipo.
  3. No nos cuentes tu agenda, muéstranos quién eres.
  4. Que tu cuenta no sea un simple “peloteo” a los tuyos y a tí mismo.
  5. Habla de más cosas que de política.
  6. No seas tan político.
  7. Moviliza a la gente y crea comunidad en torno a ti.
  8. No borrar tuits.
  9. Aceptar la critica.
  10. Saber para qué queremos estar en redes sociales.

Cabralidades: #TwitterPolítica ¿Qué tan sano resulta que un político omita en su perfil de Twitter información relevante que dice de manera pública, aun a sabiendas de que medios y ciudadanos están registrando con sus celulares lo que dice detalle a detalle?

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